El entrenador le da indicaciones a Parra, el que más sufre
la falta de abastecimiento.
Por Vicente Muglia
De Felippe quiere que el Rojo cierre los partidos: los seis
triunfos fueron por la mínima diferencia.
No es un pastor brasileño que congrega a miles de seguidores
en nombre de Dios.
Simplemente es un entrenador de fútbol al que miles de
diablos depositaron su fe. Omar De Felippe, que de lograr el ansiado ascenso
será venerado por toda la feligresía roja, ya resucitó a Independiente si se
comparan sus números con los previos a su asunción: 22 puntos sobre 33 contra
dos sobre 12.
Lo levantó y ahora anda, sí. Pero el técnico no se conforma con
eso. Sabe que se necesitan ajustar ciertos aspectos del juego. Y una de esas
cuestiones tienen que ver con definir cuando surgen las ocasiones.
Su análisis
del ajustado triunfo contra Gimnasia de Jujuy fue clarito: “Me gustó el equipo.
Me fui contento pero nos faltó contundencia. Me hubiera gustado otro gol para
no terminar complicados. Ahí es donde tenemos que trabajar porque nos falta
cerrar los partidos para no sufrir al final”.
El razonamiento de De Felippe está sustentado en los
antecedentes. En su ciclo, Independiente ganó seis partidos y todos fueron por
la mínima diferencia (ver aparte). Nunca una goleada o un encuentro tranquilo.
Al entrenador le gusta cerrar el marcador en el arco rival, no en el propio.
“Hay que definirlo. Podemos tener una buena actuación pero si te empatan, la
mirada general seguro va a cambiar. No debemos permitirlo”, agregó.
Contra los jujeños resultó llamativa la cantidad de remates
al arco de media distancia. Si bien hubo varias situaciones para convertir con
disparos desde fuera del área, ese válido recurso no debe tapar la carencia de
generación de jugadas elaboradas en ataque. Facundo Parra, el único punta, fue
víctima del desabastecimiento. Y al igual que en otros partidos hizo el trabajo
sucio.
Con el ingreso de Miranda, el DT juntó a tres creativos
(Rolfi y Pisano, los otros) y así marcó la diferencia. Pero la falta de
contundencia hizo que esa superioridad no se reflejara en el marcador.
Para no sufrir, habrá que meterla.
Palabra de De Felippe.
Amén.
Fuente Olé
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