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jueves, 29 de octubre de 2015

El plan nutricional de Independiente, que les da de comer a los jugadores gracias a los cocineros de Camioneros



Desde la llegada del cuerpo técnico de Pellegrino, se instrumentó un régimen de comidas obligatorio; Moyano aportó al cuerpo de cocina del sindicato; Sergio Mauro, médico del club, detalla la estrategia

Por Jeremías Prevosti

BOGOTÁ (De un enviado especial).- La capital de Colombia brinda un frío recibimiento. Una costumbre del "interior del país", como suelen llamar por estas tierras a las ciudades sin salida al mar. Es que cada región tiene sus características, no sólo en cuanto al clima, sino también en la idiosincrasia de su gente. Desde la amabilidad y alegría casi unánime de los costeños hasta la distancia preventiva de los bogotanos. Pero existe una temática común que atraviesa el relato de cualquier colombiano dispuesto a hablar de sus tradiciones: la comida. "El sancocho es un clásico", asegura Martín, el taxista, mientras sube la música de su equipo al ritmo del vallenato. Una especie de caldo espeso a base de papa acompañado por res, cerdo o pollo, o por las tres opciones juntas. También hace referencia a la bandeja paisa, un abundante plato que tiene, de base, ¡14 ingredientes! "Eso es para compartir, ¿no?", es la pregunta obligada e ingenua. "No, aquí somos de buen comer. Por ejemplo, si cocinamos pollo, calculamos uno por persona", la respuesta.

Los jugadores de Independiente no podrán conocer de cerca esa faceta de la cultura colombiana en su visita a este país, donde esta noche, desde las 21 -hora argentina-, jugarán la revancha ante Independiente Santa Fe en el estadio El Campín, con la obligación de remontar el 0-1 de la semana pasada, en Avellaneda, en busca de las semifinales de la Copa Sudamericana. Con la llegada de Mauricio Pellegrino, en junio de este año, y por una propuesta del cuerpo médico que ya venía trabajando en el club, se implementó un plan nutricional para el plantel: los futbolistas están obligados a quedarse a almorzar en el predio de Villa Domínico después de cada entrenamiento y en el Libertadores de América tras cada partido. Además, también se les ofrece el desayuno diario, aunque eso varía en cada caso según la distancia que deban recorrer desde sus casas.


"Hace unos años, se hizo un relevamiento con todos los métodos que se proponían para recuperar mejor al jugador y, después de chequearlos, se demostró que la recuperación nutricional, una buena rutina de sueño y los baños de inmersión frío/calor son los más efectivos", explica Sergio Mauro, médico cardiólogo y nutricional de los Rojos, en diálogo con LA NACIÓN. Él fue el mentor del sistema utilizado, que se comenzó a elaborar en la era de Jorge Almirón y se pudo plasmar con el actual entrenador.

Pero, ¿por qué los obligan a comer en el club? "Por dos motivos. Uno fisiológico, porque en las dos horas posteriores al entrenamiento el músculo es una esponja que absorbe los nutrientes que perdió y recupera casi el 60 o 70 por ciento de lo que dejó. El otro motivo es para que el jugador pueda seguir su vida con normalidad, haciendo un trámite o durmiendo la siesta, sin necesidad de que el almuerzo sea un problema. Muchas veces, por diferentes motivos, llegan, duermen y después comen cualquier cosa a la tarde. Así pierden esas dos horas y lo que van a comer no tiene la calidad", argumenta el especialista, quien asegura que se redujeron las lesiones musculares.

Cuando les propusieron la idea a los referentes, todos los futbolistas se reunieron, debatieron y aceptaron de manera unánime. Pero el club no contaba con las herramientas para montar la estructura. Se precisaban dos espacios físicos, uno en el predio y otro en el estadio, y un grupo de cocineros que trabajaran a diario junto al cuerpo médico. Así fue que volvió a florecer el poder de negociación que caracteriza a Hugo Moyano, presidente de Independiente y líder de la CGT opositora (o a la inversa). "Tuvimos que adaptarnos a nuestra realidad y lo pudimos hacer sin problemas porque hubo buena voluntad de la dirigencia para aportar el cuerpo de cocineros del sindicato. Son una maravilla, están muy bien predispuestos", revela Mauro.

Y agrega; "Nosotros ya los conocíamos y la comisión directiva los puso a disposición del club. Ellos trabajan en el predio y en el estadio. Cuando vamos de visitantes, nos manejamos con los hoteles. Adaptamos el menú a los requerimientos nutricionales que el jugador necesita y a lo que haya disponible en cada lugar, tratamos de que sea sencillo. En el exterior, no vas a ir a probar, elegimos cosas que sabemos que funcionan".

Para el viaje a Colombia, y con la intención de contrarrestar los efectos de la altura -la media en Bogotá es de 2600 metros sobre el nivel del mar-, se preparó un menú especial para el plantel, que se concentró primero en Cali y que llegará a esta ciudad pocas horas antes del encuentro. "Se priorizan los hidratos, como siempre, y se reducen las grasas, la salsa, todo para que el tubo digestivo esté lo más libre posible y para que la digestión sea más rápida. Que el esfuerzo del cuerpo esté enfocado sólo en jugar el partido".

En la rutina diaria, la dieta no es general, sino que se trabaja de manera especializada con cada jugador. Cuando se comenzó, algunos tuvieron que bajar de peso y otros debieron recuperar masa muscular. Ahora, la estrategia grupal es mantenerse. "Las comidas cuentan con un salad bar. Después, de acuerdo al plan, les decimos: «Vos, de lo que hay, comé esto o manejate así». Hay jugadores que comen un poco más, o un poco menos, más de una cosa o de otra. También respetamos los gustos, para que pueda ser mantenida en el tiempo".

Si bien en Independiente prefirieron no dar datos específicos de la historia clínica de los futbolistas, LA NACIÓN pudo conocer algunos casos. Como el de Claudio Aquino, que perdió seis kilos. O como el de Martín Benítez, quien aumentó cinco kilos, además de recuperar su nivel futbolístico y de convertirse en una de las piezas clave del equipo. "Pellegrino confió en mí y, por suerte, se lo pude devolver. Antes hacía las jugadas y no las podía terminar. Ahora hago goles y eso me deja contento", comentó meses atrás el misionero, autor de seis tantos en el semestre.



Los almuerzos no siempre son multitudinarios. Los jugadores, en grupos pequeños de dos o tres personas, pasan por el comedor a medida que hayan terminado el entrenamiento. ¿Qué les dejan comer? "Tratamos que la comida sea lo menos elaborada posible, que la salsa sea lo más natural, tratamos de reducir el gluten y el contenido de grasas, y le damos prioridad al glucógeno y a las proteínas que son los combustibles del cerebro y los elementos de reconstrucción, respectivamente", cierra Mauro, quien confiesa que recibe varios mensajes de WhatsApp de los jugadores que le piden consejos para merendar y cenar.

-¿El asado está permitido?

-Sí, lo hacemos una vez por mes. Independiente tiene historia con los asados [eran un rito en los tiempos de José Pastoriza como entrenador], cosas ganadas con el asado. El asado no se toca.

El sancocho y la bandeja paisa, en esta oportunidad, tampoco.


Fuente Cancha Llena

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