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miércoles, 27 de agosto de 2014

¿Ganar como sea?




¿Ganar como sea? No, gracias; más importante es recuperar la identidad

Por Rodrigo Tamagni



Almirón, ¿dónde quedó la propuesta de los primeros partidos? ¿Ganar así? No, gracias. La reconstrucción de Independiente precisa que el equipo sostenga una propuesta ofensiva. Que vuelva a tener la jerarquía de un grande y reconstruya su verdadera historia. Juego asociado y búsqueda del arco rival con inteligencia. Ganar queremos todos, pero no 'como sea'

"Ganar queremos todos, pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza", esa frase de Jorge Valdano retumba una y otra vez a la hora de plantearse ser hincha de Independiente. Claro, todos queremos conseguir el triunfo. ¿Qué ser humano no quiere vencer cuando juega al fútbol? Por eso es un desconsuelo cada vez que se escucha en declaraciones "hay que ganar como sea". Principalmente porque 'como sea' no existe. O, más bien, está directamente relacionado a una idea de juego mezquina, pequeña, miserable.

Hoy Independiente ganó 'como sea'. Claro que es mejor que perder. Indiscutiblemente. Pero si algo destacó a este club fue que hasta hinchas de otras instituciones se acercaban hasta la antigua 'Doble Visera' para ver un equipo que 'aspiraba a la belleza'. La crisis general vivida en el 2000, alentada por esa pérdida de identidad a nivel nacional que fue la década de los 90 -con la muerte de la clase media y los clubes dependiendo de la TV-, lastimó al fútbol. Lo hirió de muerte. Planteles de minúscula duración, economías devastadas y el crecimiento de la 'cultura del aguante', colaboraron para que todos los equipos, sin discriminación, guarden su ADN en el cajón. Globalización negativa.

Por eso, la conjugación del 'tocar fondo' con el 'Torneo de Transición', pareció ser una buena ocasión para que Independiente recobre aquellas fibras que lo transformaron en el monstruo que es. Volver a ser. Quizás Omar De Felippe no encajaba en ese lineamiento de juego. Vaya uno a saber. Lo cierto es que Almirón arribó con una propuesta que generó empatía rápidamente con el hincha. Pelota al piso, cabeza levantada, juego asociado. Interesante.

Su propia inestabilidad (la lectura sería que le tiembla demasiado el pulso), lo llevó a tomar decisiones apresuradas. Primero sacando y poniendo 'piezas' (léase jugadores, pero que por el trato que le da el DT son piezas) como si su proyecto estuviera directamente basado en la obtención de rápidos resultados en el marcador. Y luego dinamitando el dibujo táctico. ¿Acaso no habrá espacio en esta 'Transición' para intentar buscar una identidad? Al parecer, no.

Cuatro partidos le 'duró' a Almirón el planteo osado. Las ganas de que Independiente vuelva a ser el que era. Ése que él mamó como hincha. Destruyó 'su' esquema y paró el clásico, y por los nombres que lo interpretaron, amarrete 4-4-2. Laterales sin aporte ofensivo, dos volantes externos con recorrido para lanzar centros, volantes medios con contención y poca estadía en el área contraria y un '9' cabeceador. Estaba claro: la idea era jugar por afuera y tirar centros. ¿Aprovechar la cancha chica? ¿difícil jugar contra un equipo que se mete atrás? ¿cuidarse del obvio contragolpe del rival?

Sí, habrá muchas justificaciones y quizás sea un sólo partido en el que utilizó éste estilo por las circunstancias. Pero el equipo jugó mal, muy mal. Un dolor de ojos. Esos partidos que te dan ganas de cambiar la televisión por lo horrible del espectáculo. E Independiente no está urgido de puntos. No está obligado a sacar, aunque sea, un fatídico puntito inteligente. Si quiere buscar el vaso un cuarto lleno, dentro de lo poco destacable se encuentra que el "Rolfi", el tan criticado "Rolfi", volvió a dar pinceladas y síntomas de reacción.

Estamos en la situación justa para no repetir errores (y horrores) del pasado. De volver a sentir por el cuerpo esa sangre bien roja. De que el equipo cuente con un auténtico 'paladar rojo'. Aggiornado, no seremos necios de vivir del pasado por cierto, pero sin perder de vista cuál es el formato que le dio tantas alegrías a nuestro club.

Un sólo deseo para el clásico: qué lindo sería ganar jugando un fútbol vistoso el domingo.


Fuente Play Fútbol

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