Por Cristian Fernández
Independiente le ganó 4-1 a Colón de Santa Fe en un partido
que fue golpe a golpe. La contundencia y la profundidad del Rojo fue la
diferencia. Denis, Benegas en contra, Vera y Rigoni fueron los autores de los
goles. Había descontado Figueroa para el visitante.
No fue un rendimiento espectacular. No obstante, hubo
mejoras. Y la aclaración es porque Independiente goleó 4-1 y Broun, arquero
visitante, fue una de las figuras del partido. Sin embargo, no fue la mejor
versión o, por los menos, la que se espera del Rojo.
En el primer tiempo la idea fue presionar al rival en su
salida y correr rápidamente cuando la pelota la tenía el Sabalero. El tema está
en que cuando la tenencia le pertenecía al equipo de Mauricio Pellegrino
aparecían los problemas. La ansiedad y las pocas ideas lo hacían chocar con las
falencias más vistas en este inicio de torneo.
De todas maneras, a los 10 minutos el Rojo ya había llegado
por el empuje de Germán Denis y la pelota parada, sobre todo en los pies de
Emiliano Rigoni. Es más, a los once, se dio el primer grito del Tanque en el
Libertadores de América. Diego Vera recibió de Diego Rodríguez Berrini, encaró,
eludió y luchó ante cuatro futbolistas sabaleros y cuando parecía que se iba la
pelota derivó en los pies de Denis que con un derechazo certero y firme estampó
el 1-0.
Con el resultado a su favor, el Rojo comenzó a manejar el
partido en forma completa pero sin lucirse. Y, un claro ejemplo es el segundo
gol, porque tras un gran tiro de esquina del Droopy Gómez fue Benegas el que la
metió en su propio arco para el 2-0. O sea, Independiente empujaba, no tenía la
idea clara, pero el Sabalero lo ayudaba. Aunque, un minuto más tarde, fue
Figueroa el que descontó para Colón. Desborde, salida apresurada de Campaña,
despeje corto de Tagliafico y el 2-1 a los 24 minutos.
Lo que quedó de la primera etapa fue a puro vértigo.
Independiente y Colón comenzaron a cruzar ataque por ataque. Golpe por golpe,
como se suele decir. Y así como el Rojo tuvo opciones claras para alargar su
diferencia, el Sabalero por momentos preocupó.
Todo la dinámica y el ataque vertical en los equipos se
diluyó en el complemento. Independiente se metió atrás y permitió que Colón
creciera. Aunque no hizo mucho daño, tuvo un par de oportunidades que no supo
aprovechar y al dejar con vida al Rojo, perdió. Por goleada.
Pellegrino sacó a Denis para el ingreso de Cristian
Rodríguez. Antes, había enviado al terreno de juego a Martín Benítez por el
Droopy Gómez, de buen rendimiento. Rigoni seguía marcando el paso incansable.
El Cebolla se le unió, Vera muy cansado resistió todo el encuentro y ahí fue
donde el Rojo terminó marcando la goleada.
Hay que aclarar que hasta los cambios, Independiente estaba
jugando realmente mal en el inicio de la segunda etapa y ante un rival con
mayor profundidad podría haber visto más amenazada su corta distancia en el
resultado. Claro, hasta el minuto 41, cuando tras un gran centro de Rigoni fue
Víctor Cuesta el que saltó más que todos y estampó el 3-1.
Antes había contado con algunas oportunidades. Vera,
Cebolla, Benítez y hasta Ortiz hicieron revolcar a Broun que por momentos
parecía impenetrable. Tras el gol de Cuesta, fue Rigoni el que liquidó el
pleito con el 4-1 final. La jugada la hizo toda Martín Benítez y habilitó al ex
Belgrano ya dentro del área para que ajusticiara a Broun.
Así el Rojo obtuvo una victoria resonante por 4-1 ante un
equipo irregular pero que tiene aspectos más que interesantes como el
desenvolvimiento de Alan Ruiz o la dinámica que le intenta contagiar Darío
Franco en cada partido. Este es el camino, pero hay que seguir mejorando para
lograr un rendimiento óptimo y acorde a Independiente.
Fuente Infierno Rojo



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