Por Cristian
Fernández
Matías
Pisano entró como suplente y le dio frescura a un equipo que pareció estar
jugando a otra cosa.
El ex
Chacarita le imprimió vértigo y juego en los últimos metros pero no alcanzó.
Fue el
último en llegar, a la espera de lo que se resuelva de Facundo Parra y de
Maximiliano Paredes, y también el último en ingresar este sábado.
Miguel Angel
Brindisi lo mandó a la cancha cuando el encuentro estaba igualado, pero a los
pocos minutos Brown se adelantó de nuevo en el marcador y todo fue más difícil.
Para colmo,
su ingreso fue por Penco y así se perdía referencia.
Sin embargo,
fue buscando su juego. Cuando se acomodó en el sector derecho del terreno de
juego y recibió para encarar lo hizo sin ningún tipo de problemas. Su
desfachatez hizo que pronto de las tribunas del Libertadores de América
comenzaran a aprobar su gambetas a puro aplauso.
Pese, claro
está, a que no tenían finales felices, sobre todo por la quietud de los de
arriba.
El resultado
final empaña lo bueno que hizo Pisano, pero no se puede no remarcarlo.
Si bien
fueron sus primeros movimientos, ha demostrado que tiene con qué.
Ojalá pueda
seguir en este camino, sus compañeros entender su mensaje con la pelota y el
Rojo sacar provecho de esto.
Quedó
demostrado que con centros a Menéndez y Penco no servirá.
Más aún,
cuando la pelota de aire no está bien lanzada o se dirige a sectores en los que
no hay compañeros. Habrá que trabajar mucho, pero da la sensación que Pisano
tendría que dejar de ser variante en el banco y arrancar los partidos junto a
un Rolfi más activo y delanteros que hagan diagonales para aprovechar los
espacios que a pura gambeta, el ex
Chacarita, parece armar.
Aplausos
para el zurdito.
Silbatina
para todos.
El resultado
final y el balance del partido fue claramente reprobado y una vez más el hincha
se fue preocupado.
Pisano
parece ser una salida, veremos con el tiempo.
Condiciones
tiene.
Fuente
Infierno Rojo
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