El Halcón
conserva la calma y espera una oportunidad.
Por Fabián
Rodríguez
Fernández se
recuperó de un desgarro y lucha por el puesto con los refuerzos: “Me obligan a
sacar lo mejor de mí”.
La garra
guaraní aflora en las peores circunstancias y no le permite caer.
Adrián
Fernández (21 años) quedó libre de Cerro Porteño en 2011 y logró subsistir en
Avellaneda.
La fuerza
del Halcón repercutió en la red de la Reserva y se ganó un lugar en Primera, en
la etapa más penosa de la historia.
Y no le
pesó: convirtió cuatro goles. Sufrió el descenso y en la pretemporada, cuando
parecía levantar vuelo, se desgarró en el último día de alojamiento en Salta.
La lesión le impidió jugar los amistosos y ahora que volvió se encontró con
tres refuerzos para el ataque: Parra, Menéndez y Penco.
Es una
lucha, paragua...
-¿Cómo
asumís la competencia por el puesto?
-Es bienvenida. Mientras más delanteros
seamos, mejor. Porque nos va a exigir a cada uno de nosotros. En lo personal,
tengo compañeros de mayor experiencia y me obligan a sacar lo mejor de mí para
poder jugar.
-Lo positivo
es que volviste a jugar, contra la Sub 20, y convertiste.
-Estoy
regresando en buena forma. La recuperación la hice en un tiempo acorde. Ahora
tengo que tomarlo con calma, sé que tengo que remarla de atrás, que hay
compañeros que están por encima mío.
-Tu papá,
Néstor, fue goleador en Paraguay en la década del 80. Hizo casi 200 goles, ¿qué
experiencias te transmite?
-Siempre que terminan los partidos me dice lo que
hice mal (se ríe). Eso es bueno porque es crítico, me sirve para fortalecerme
cada día más. Sus consejos me ayudan a crecer y a adaptarme más rápido a lo que
es un vestuario. También me contó anécdotas.
-¿Cómo cuál?
-Que le ha tocado ser el primer delantero del equipo y pasó a ser el cuarto o
quinto. Por eso, en este momento, me dijo que esté tranquilo y dé lo mejor.
-¿Heredaste
las mismas características?
-Era un 9 de área, goleador y más de lucha. Si bien
yo también voy bastante al roce, él era más tanque.
-¿Fue tu
inspiración?
-Tenía 5 ó 6 años cuando empecé a verlo jugar. Desde chiquito me
relacioné con la cancha, siempre atrás de una pelota...
-Ahora que
podés volver al ruedo, ¿cuál es tu conclusión de la derrota con Brown de
Adrogué?
-(Suspira) Estuve en el palco sin poder hacer nada y es lo más feo que
hay... No fue el debut esperado, pero por suerte pasó en la primera fecha y no
a mitad de torneo, donde los golpes son más duros. Todos van a venir a morder y
a jugarse la vida. Estamos a tiempo de levantar.
Fuente Olé

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