Sacheri confeso hincha de Independiente - Patricio Vidal
Sacheri: "El fútbol es una fuente de experiencia y
conocimiento que aplicás a toda tu vida"
Parte del éxito del reconocido escritor está atado a una
pelota y tiene una mirada profunda sobre el juego; autor de ocho libros, La pregunta de sus ojos le permitió al cine
argentino ganar un Oscar; hizo el guión de
Metegol, que irá al cine de la mano de Juan José Campanella, y el
director Juan Taratuto quiere filmar su última novela, Papeles en el viento.
Por Diego Morini
"Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que
ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales; desconozco cuánto
sabe la gente de la vida, pero de algo estoy seguro: no saben nada de
fútbol."
Eduardo Sacheri
Aunque él se esmere por dejar en claro que nada tiene de
especial lo que hace, no lo logra. Aun cuando esté sentado a la mesa de un café
en una esquina de Ituzaingó, relajado sobre una silla de madera, Sacheri es
especial. Es tan simple como profundo, aun cuando la charla no escape de los
simples parámetros que plantea el fútbol. Es tan parecido a cualquiera de sus
personajes de sus cuentos de fútbol con perfume a barrio como al apasionado
secretario de un juzgado, Bejamín Espósito, el personaje encarnado por Ricardo
Darín en la película El secreto de sus ojos , ganadora del Oscar, una novela
adaptada por Juan José Campanella, que le pertenece a Sacheri y que
originalmente se llamaba La pregunta de sus ojos .
Sacheri tiene 45 años y unos 16 como escritor profesional, en
los que editó ocho libros. Saltó a la popularidad cuando los oyentes de Todo
con afecto , el programa radial de Alejandro Apo, comenzaron disfrutar de sus
creaciones. "Empecé a escribir porque a través de la ficción enfrentaba,
de alguna manera, mis fantasmas personales. Siento que escribir, más que vida
material, es un medio para acomodarme los patitos en la cabeza. Si el día de
mañana no vendo libros y nadie quiere hacer una película, tomaré más horas de
clase."
El fútbol es parte de su vida y cuando escribe, se lo
advierte. Sin embargo, en sus libros, las historias de la pelota conviven con
otra cantidad de valores que nada tienen que ver con el deporte. Reparte sus
horas entre las cátedras de historia que dicta en algunas escuelas, escribir el
guión de Metegol 2 (ya terminó la adaptación de Metegol , el cuento de Roberto
Fontanarrosa que irá al cine de la mano de Campanella) y reuniones con Juan
Taratuto, que quiere llevar a la pantalla grande su última novela, Papeles en
el viento . Y todo eso lo hace con un yeso en una mano. ¿Cómo se lesionó?
Jugando al fútbol.
-¿Por qué escribir de fútbol?
-La decisión siempre es escribir sobre el mundo mío. El
mundo en el que me crié y el mundo en el que sigo viviendo. Escribo sobre gente
como yo, gente con vidas parecidas a la mía. En ese horizonte, el fútbol es
como una huella de identidad muy fuerte. Te criás jugando al fútbol, mirando
fútbol, sufriendo fútbol, entendiendo el mundo a partir de algunos de esos
códigos.
-¿Y dónde encontrás inspiración para crear esas
historias?
-El escritor está siempre mirando y escuchando. Archivás
cosas todo el tiempo. Y en algún momento, me aparece una idea fuerte, una
imagen que está cargada de sentido. En Aráoz y la verdad , hay un tipo que está
corriendo a otro, en un partido de fútbol clave, y aunque sufra, sabe que no le
va a pegar. En La pregunta de sus ojos , un tipo dándole de morfar a otro
dentro de una jaula. En Papeles en el viento , los tipos saliendo del
cementerio después de enterrar a su amigo. Son imágenes, ahí empiezo a
construir.
-El fútbol, ¿qué es para vos?
-No creo que el fútbol sea la llave de la vida ni nada por
el estilo, pero que sí es un excelente mapa de la realidad. Si vos te movés
bien en ese mapa, tenés herramientas para moverte en la vida. Por el tipo de
juego que es, por lo que tiene de colectivo, de estético, de azaroso, de
imprevisible, por todas las cualidades humanas que uno pone en juego cuando lo
juega.
-¿Qué te genera jugarlo?
-Me parece, aunque suene a una estupidez, que es
divertidísimo. Un sábado que no puedo jugar el fútbol me desespera. Si me gusta
mirar fútbol, escribir sobre fútbol, es porque me encanta jugar al fútbol ¿Y
por qué? Porque mientras estás mirando fútbol te olvidás del mundo, porque no
estás jugando solo, estás compartiendo el momento con otras personas que
sienten lo mismo. El otro día lo miraba a Del Potro y me decía qué distinto que
es, por esa cosa de la precisión, silencio, concentración. Vos jugás al fútbol,
estás con otros y es tan cambiante la dinámica... Como que el fútbol es una
máquina de picar certezas. En ese sentido me parece que es una buena escuela de
vida. Porque la vida también está llena de esas cosas y te enfrentás a ella
también con un mínimo caudal de recursos.
-¿Te ayudó el fútbol a ser escritor?
-Lo que me ayudó fue leer. Escribo de manera más o menos
aceptable porque leo desde chico y no paro. A lo que sí me enseñó el fútbol es
a vivir. Yo me hice amigo de mis amigos jugando al fútbol, yo aprendí a
respetar un montón de reglas jugando al fútbol, yo conocí la índole de un
montón de gente jugando al fútbol. El fútbol te enseña que no te alcanza con
sacrificarte, pero si no te sacrificás? Me parece que el fútbol es una fuente
de experiencia y conocimiento que aplicás a toda tu vida.
-El profesional, ¿te emociona?
-Sí, pero porque yo voy con mi ingenuidad de hincha. Así
como cuando leés un libro vos suspendés tu criterio de realidad y te metés en
eso. Cuando yo voy a ver jugar a Independiente también suspendo mi criterio de
realidad.
-Como una anestesia.
-Es que de otra forma no podrías emocionarte, ilusionarte,
sufrir. Si vos te limitás a pensar, cuando salen esos flacos a jugar, que nunca
vas a tener la guita que tienen ellos, por ejemplo, y que no hay cantito más
mentiroso que cantan las hinchadas que dice "que los jugadores salen a
ganar, que lo llevan adentro como lo llevo yo" . Mierda, lo llevan adentro
como lo llevo yo, vos lo cantás porque necesitás convencerte de eso. A mí me
sigue ilusionando, pero porque voy con la misma ingenuidad que cuando tenía
seis años. Sé que es una estupidez, pero me la permito.
-Te inspirás en equipos sufridos.
-Creo que a la mayoría nos toca más perder que ganar. Y
ligar la existencia con el triunfo es la cosa más tenebrosa del fútbol
farandulero de los últimos años. Se ha dado un embrutecimiento muy grande en
ese sentido.
-¿Le encontrás algún nudo a eso?
-Me da la impresión de que el fútbol siempre fue mucho más
que ganar o perder. Aunque hay un discurso mediático muy fuerte por la
presencia masiva del fútbol. Entonces, en ese espacio que se ocupa da para
hablar muchas pavadas, simplificar blanco o negro. Quizás es una estupidez lo
que digo, pero la farándula mediática opera mucho con esa cosa maniquea de
blanco o negro. Y cuando el fútbol entró en ésa... Me parece que eso le hizo
daño al hincha de fútbol. Si uno cree que lo único que vale es ganar, estás condenado
a sufrir casi siempre, porque pocas veces vas a ganar una copa, un torneo o un
clásico. Si ése es el parámetro, es un lugar de mierda para estar parado. Por
eso me parece que si no recuperamos cierto placer por las formas, estamos muy
mal.
-Y eso genera violencia...
-Me parece que hay una intolerancia recíproca que no permite
desarrollar la capacidad para aceptar matices. No me parece casual que no te
puedas cruzar con los tipos de la otra tribuna. Hace 20 años se podía. Me
parece que si sos incapaz de aceptar los matices, sos incapaz de convivir con
el otro. Que no vengan a hablar de pasión, que me llena las pelotas. En nombre
de la pasión arman una bolsa de gatos donde entra todo. Y no hablo sólo de las
barras, es para todos. En todo caso las barras son el emergente de una realidad
inaceptable, de una realidad que es mucho más amplia.
Disfrutar a Messi
"El miedo que tengo es que nos perdamos, esperando que
Messi nos dé una epopeya nacional, de disfrutar de lo que hace. Yo con él me
pongo en un lugar de disfrute, a tratar de no perder la capacidad de asombro de
lo que hace. A la magia, más que a una epopeya. Y si no viene no es culpa de
él. No es culpa de él que haya estado Diego [Maradona], yo no quiero que Diego
sea una sombra de todo lo que nos pase en el fútbol para el resto de la vida.
No es culpa de Diego ni de Messi. Ojalá Messi y la selección puedan construir
una epopeya."
Fuente Cancha Llena
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