Envuelta en un clima positivo, la selección visitará,
desde las 21.05, a un confundido rival; Campagnaro reemplazará a Rojo,
lesionado; ganar la doble jornada, otra meta.
Por Martín Castilla / Enviado
especial
Mascherano, un símbolo de la selección
SANTIAGO.- En referencia a la "Argentina"
como selección de fútbol convive en los simpatizantes chilenos la rivalidad
tanto como la admiración, porque no es un simple equipo de fútbol el que ha
llegado aquí, sino uno con Lionel Messi como estandarte. A los lados del paso
lento del ómnibus del seleccionado que sale del aeropuerto Arturo Merino
Benítez de esta ciudad se desperdiga un séquito de 300 hinchas capaces hasta de
la irracionalidad para darse la mínima oportunidad de ver de cerca al crack que
eclipsa al mundo. En referencia a "la Roja" como representativo, en
este país las preocupaciones están a la orden del día, tanto por el futuro
incierto del equipo como la inestabilidad que merodea alrededor de Claudio
Borghi.
Esa gente, que llega a ser un centenar en la puerta del
hotel Inter-Continental, llenó de carteles los alrededores, donde se mezclaron
los sentimientos en ese desfile de camisetas rojas y albicelestes. Y cuando se
habla de irracionalidad hay un motivo puntual: Messi. "Bienvenido a Chile
Messias", "Messi, toda una vida esperando que me firmes una
camiseta", "Messi eres mi vida", son el resumen de los mensajes que
desplegaron los fanáticos locales sobre la avenida Vitacura. Inmerso en este
clima positivo que lo acompaña, el seleccionado quiere encarar la segunda mitad
del camino a Brasil 2014 con la misma contundencia que tuvo hasta ahora y sin
regalarle nada al rival; con una dosis de aprovechamiento de las urgencias del
adversario y soñando que -en ataque- las individualidades de Messi, Higuaín,
Agüero, con Di María un poco más atrás, mantengan esa eficacia que atraen los
buenos resultados. Ahora bien: ¿podrá hacerlo casi con los mismos titulares que
se impusieron sobre Uruguay, por 3-0, el viernes pasado en Mendoza? ¿Cuáles son
las diferencias entre el equipo argentino y su rival de esta noche, a las
21.05?
Cambia sólo por una lesión
La lupa de la incertidumbre se ubicó sobre la defensa argentina,
zona que comenzó cuestionada, pero que desde hace algunos partidos al menos
anuló los intentos de sus rivales y dio algunas respuestas que conformaron al
entrenador. Como, por ejemplo, en el lateral izquierdo, donde más allá de
algunas pruebas, Marcos Rojo cumplió una destacada labor ante Uruguay. Pero
como consecuencia de una molestia en el isquiotibial de la pierna derecha, el
ex Estudiantes fue descartado y Hugo Campagnaro será su reemplazante. Esto
provocará un cambio de perfil para Zabaleta, que se desempeñará por la banda
izquierda. El que sí estará desde el arranque es Gonzalo Higuaín, recuperado de
un golpe en la cadera.
Cambia, pero por sus urgencias
El gran desafío que tiene Borghi es el rearmado del
equipo, especialmente en el fondo, pues en la derrota por 3-1 ante Ecuador en
Quito perdió a Pablo Contreras y a Arturo Vidal, por expulsión, y a Osvaldo
González, por acumulación de amarillas. El DT debe recurrir a jugadores que han
tenido poco o ninguna regularidad en el ciclo, como Marcos González y Gonzalo
Jara. El que vuelve es Gary Medel, tras un partido de suspensión.
Logró ser paciente y letal
Desde que comenzaron las eliminatorias, la Argentina
siempre transmitió seguridad y convicción en sus recursos, aprendiendo a ganar
equilibrio. Esto la llevó a no desesperarse en ninguna circunstancia, ni aun
cuando estuvo en desventaja, como ocurrió ante Bolivia (1-1), Colombia (ganó
2-1) y Perú (1-1). Tampoco perdió la serenidad cuando los partidos tardaban en
abrirse, como el último cotejo con Uruguay. Busca provocar el desgaste
adversario, para ir limando sus fuerzas y ánimo, y liquidarlo con los goles de
los "4 Fantásticos" (entre Messi-Higuaín-Agüero y Di María anotaron
15 de los 18 tantos de la Argentina).
Arriesgado, pero inestable
Más allá del hermetismo, de acuerdo con la información
que entregan los periodistas chilenos, Borghi buscará la recuperación con la
actitud de siempre, con la misma cantidad de jugadores para atacar que para
defender y con una última línea compuesta por tres hombres. Hace un año, en el
Monumental, tomó riesgos que lo dejaron desnudo ante el temible ataque
argentino y fue vapuleado por 4-1. Durante lo que vino después esa línea se
mantuvo y por estos lados aseguran que Chile no saldrá a especular ni a
esperar.
La Argentina puede sentirse orgullosa de haber
alcanzado la punta de las eliminatorias en la primera mitad sin haber dejado
margen de duda respecto de su superioridad sobre sus rivales. Estuvo arriba en
los rubros que miden merecimientos: control de la pelota, situaciones de gol,
respuestas individuales y soporte colectivo. Le quedaría ganar la doble jornada
por primera vez en este recorrido hacia Brasil 2014 para quedar bien encaminada
hacia su objetivo. La última vez que logró eso fue en el final de la
clasificación para Sudáfrica 2010, cuando con Diego Maradona como DT se les
ganó a Perú y a Uruguay en forma consecutiva. Otros tiempos, otras realidades y
otras consideraciones.
Fuente Cancha Llena
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