Vistas de página en total

jueves, 25 de octubre de 2012

¿Por qué se juega mal al fútbol en la Argentina?




Por Enrique Gastañaga


Cada fecha hay evidencias de un juego tosco, friccionado y sin vocación ofensiva. Los entrenadores y futbolistas debaten sobre las causas de los partidos cada vez más pobres.



Escenas. Imágenes de la última fecha: 12 goles, uno en contra, en 10 partidos. Hubo tres que terminaron 0-0...

No se disfruta.

Se sobrevive... En la popular o en la platea, se lo mira completo porque no hay una segunda opción.

Ahora, frente a la tele, resulta una misión titánica evitar el zapping y observar un partido del fútbol argentino desde el principio hasta el final.

Por algo vaya si se celebra cuando surge alguna excepción.

Tan mal se juega hoy que jugar bien es ser mejor que el rival sin importar que en general esa superioridad no se marca por la luz propia sino por la oscuridad ajena.

Es que lo habitual se transformó en enemigo de lo ideal.

No hay circulación fluída. No es fácil encadenar cuatro o cinco pases con intenciones ofensivas. Escasean las propuestas tácticas audaces. Sobran las groserías técnicas individuales. El apuro manda. La pausa es mala palabra. Se corre, pero no se reflexiona.

La enciclopedia de razones no sorprende. La inestabilidad de los entrenadores, obligados al resultado inmediato para resistir. Las inferiores con conceptos alterados, que priorizan ganar antes que formar. Las ausencias de futbolistas en su edad de madurez, que deriva en la multiplicidad de debutantes precoces y en la exageración de mayores de 30. Los dirigentes que con tal de renovar incorporan sin sentido, abusando de los préstamos e impidiendo una continuidad de planteles. Los campos irregulares. Los potreros en extinción...

¿Qué piensan los entrenadores y los jugadores de los equipos de Primera Divisón?

Clarín hizo una recorrida con diversas miradas.

“Al fútbol lo hacemos difícil por ir siempre derecho al resultado. Entonces, pocos se animan a arriesgar. El que quiere proyectos a largo plazo y buen juego, debe entender que habrá algún resultado adverso”, sostiene Matías Almeyda, en la antesala de un Superclásico que en River le sumará fortalezas o debilidades.

Julio Falcioni, también examinado en Boca, sentencia: “Uno trata de hacer y de no dejarle hacer al otro, ¿sí? El fútbol competitivo hoy es así.

No es sólo el torneo local. Se ve también en cada partido, en la Libertadores, en las eliminatorias. Después cada uno tiene su visión”.

Amante de la escuela holandesa, Juan Antonio Pizzi, antes de su segundo partido en San Lorenzo, analiza: “El futbolista argentino logra un grado de competitividad que lo hace emparejarse prácticamente con todos. Eso en el fútbol local, pero inclusive cuando afuera se empareja con los mejores del mundo. Recuerdo la final entre Barcelona y Estudiantes, con una paridad marcada recién desnivelada por una pequeña individualidad de quien sea tal vez el mejor de la historia: Messi.

Por esa competitividad, todo es tan parejo, faltan espacios y no se juega como uno ve en otros lugares del mundo ”.

El técnico de la coherencia representada por Vélez, Ricardo Gareca, opina diferente: “Más que jugarse mal, el fútbol argentino está muy peleado y parejo.

No son partidos abiertos porque nadie regala nada. Por eso no hay tantos goles ni diferencias amplias.

Hubo dos excepciones seguidas de River, pero luego encontró un rival duró y bajó mucho su producción”.

El DT de Estudiantes, Diego Cagna, sostiene: “Digo que no se juega mal porque hay equipos que lo hacen bien y lo demuestran: Estudiantes, Vélez, Colón, Newell’s...

Otros no lo hacen. Otros atraviesan malos momentos. Y otros lo intentan pero les sale mal. Esto no es nuevo y ha pasado siempre.

Una frase para detenerse de Guillermo Barros Schelotto, técnico de Lanús: “ Acá hay muchas presiones, mucho factor externo y mucho miedo a buscar los partidos. Pero también es cierto que los mejores todo el tiempo se están yendo afuera y hay que ir cubriendo sus baches”.

Ricardo Zielinski, excelso administrador de humildades en Belgrano, compara: " Todos dicen que Newell’s juega bien, pero tiene menos goles a favor que nosotros, y el presupuesto es otro...

En Belgrano nos amoldamos a los jugadores que tenemos, con el objetivo de llegar a 50 puntos y quedarnos en Primera”.

El cierre es de un jugador con palabra autorizada.

“En Europa se ve un juego mucho más dinámico, veloz y táctico.

El argentino es un poco más técnico y más lento debido a los campos de juego. Y los equipos están compuestos por muchos pibes” , desmenuza David Trezeguet, crack planetario que vino aquí a sacarse el gusto de ¿jugar? en River.



Fuente Clarín

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.