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viernes, 28 de septiembre de 2012

Promiedos – Completo informe




Matemática de la salvación

Por Waldemar Iglesias

Un recorrido por la historia de los promedios permite saber el escenario real para tres grandes amenazados: Independiente, River y San Lorenzo. Mirá cuántos puntos necesitan para estar tranquilos con el descenso.

 Almeyda, Caruso y Gallego: conductores de los grandes que deben alimentar sus promedios. (Télam).


El 26 de junio de 2011 quedará para siempre como uno de los más grandes e increíbles hitos de las historia del fútbol argentino. En el Monumental, ante Belgrano de Córdoba, River -el más campeón del fútbol argentino, El Millonario- se fue al descenso por primera vez en su gloriosa vida de más de un siglo. Para los hinchas de River significó lo que cuenta el periodista Andrés Burgo, autor del libro "Ser de River": 

"Seguirlo en 38 partidos de los 40 de la temporada en que descendió fue un aprendizaje. Me dolió horrores, pero a costa del mejor premio: quiero a River más que nunca".

Para el resto del fútbol argentino fue un mensaje: nadie está a salvo de las garras de los promedios y de la peor de sus consecuencias, el descenso.

La actual tabla de los promedios cuenta que este River que todavía no salió de aquel trauma, Independiente -el Rey de Copas, el tercero de la tabla histórica- y San Lorenzo -el cuarto con más puntos de todos los tiempos; el tercero en venta de entradas- están entre los cinco últimos en una temporada que tendrá tres retrocesos de categoría.

Directos, sin Promoción.

Se percibe en cualquier contacto con hinchas y/o socios de estos clubes: todos miran a la tabla de promedios con un respeto casi reverencial.

Y la pelea incluye otros nombres: Unión (la campaña pasada, se garantizó la permanencia en la última fecha), San Martín de San Juan (zafó en la última Promoción ante Central, tras 180 minutos sin goles), Newell's (juega en la A ininterrumpidamente desde 1964), Quilmes (como River, recién ascendido), Atlético de Rafaela, All Boys y, más aliviados por ahora, Godoy Cruz, Argentinos, Racing y Tigre. Lo piensan muchos y sucede: los promedios complican todo.

Hay una historia extensa referida a esta tabla paralela. Aunque el primer intento por instalarlos fracasó en tiempos en los que Julio Grondona aún no estaba ni cerca de la calle Viamonte ni usaba el ya mítico anillo de "todo pasa", los promedios ya llevan más de tres décadas consecutivas alimentando angustias, ansiedades y el uso de las calculadoras.

En 1957, se puso en práctica la tabla paralela y entonces descendió Ferro, que también había sido último en esa campaña. La coincidencia entre el último de la tabla de posiciones y el de la de promedios volvió a acontecer en 1958 (con Tigre), en 1959 (con Central Córdoba de Rosario) y en 1960 (con Newell's). El primer perjudicado resultó Lanús, que en 1961 finalizó duodécimo (entre 16 participantes), pero retrocedió junto a Los Andes a la vieja y querida Primera B.

Los promedios duraron hasta 1962 (descendieron Quilmes y Ferro) y se interrumpieron hasta su ochentosa reaparición en 1983.

Los pusieron -decían- para evitar los descensos de los tradicionales equipos de Primera, como le había sucedido a San Lorenzo dos años antes.

Pero las primeras novedades no fueron las esperadas: en 1983, cayó Racing (que jugaba initerrumpidamente en la máxima categoría desde 1911); en 1984, se fue Rosario Central (luego de 33 temporadas); y en 1986, retrocedió Huracán (que estaba en Primera desde 1914).

Desde el regreso de los promedios, sólo dos equipos no padecieron de cerca su negativa influencia: Boca y Vélez. 

Independiente -que jamás descendió- se deshizo del fantasma con su última vuelta olímpica local, en 2002. Pero ahora no parece tan cercana esa chance para el Rey de Copas.

A partir del Apertura 1995 comenzaron a otorgarse tres puntos por triunfo, pero en los promedios se mantuvieron las dos unidades durante dos años con la idea de no dar ventaja a los ascendidos.

En la 95/96 se produjo una de las mayores contradicciones. Belgrano descendió con 0,860 (la cifra más alta en temporadas de dos puntos) y se salvó Banfield, de flojísima campaña: 25 puntos en 38 fechas. Argentinos acompañó entonces al equipo cordobés a la segunda categoría. Al año siguiente, el mismo Banfield no pudo modificar su caída libre y descendió. En ese recorrido de la 96/97 sucedió otro detalle de lo que suele pasar con los promedios: Huracán Corrientes sumó 32 puntos y superó a Banfield (22), Español (29) y al Huracán de Parque de los Patricios (30), pero el promedio lo mandó de regreso al Nacional. En la 97/98, Huracán perdió 26 partidos, pero descendieron Español y Gimnasia y Tiro. La pretendida bendición del promedio le pasó factura en breve: el segundo descenso de Huracán sucedió en la temporada siguiente.

Desde la 1999/2000, la AFA instaló un concepto nuevo, importado desde España: la Promoción. Los dos peores promedios, a la segunda; los puestos 17 y 18, a la Promo contra los ocupantes de los puestos 3 y 4 de la B Nacional. En definitiva, una nueva cita con la angustia. La última campaña (11/12) marcó el final: por ella pasaron, entre otros, Racing, San Lorenzo y River.


Más allá de estos detalles que cuenta la historia, hay cuestiones de la matemática que ahora sirven y describen escenarios. Hay algunos datos de la era reciente, la de las incómodas Promociones, que se pueden tomar como referencia inicial: el promedio más alto con el que un equipo disputó la Promoción fue el de San Martín de San Juan (1,263, la campaña pasada); el segundo, San Lorenzo (con su también reciente 1,254). El "récord" anterior fue el 1,245 del Lanús de la temporada 2001/02 (en la Promo, se impuso frente a Huracán de Tres Arroyos); en cuanto al descenso directo, el promedio más elevado con el que un equipo perdió la categoría fue el 1,245 de Banfield, hace tan poco. La máxima cifra anterior fue el 1,114 de Argentinos, de la temporada 01/02. La tendencia indica que ahora se necesitan más puntos para conseguir lo mismo.

En la disputa por la permanencia hay tres tipos de modos de calcular: los que dividen por tres temporadas, los de dos y los de una. Considerando lo que cuenta la historia para no terminar entre los últimos tres promedios se necesita un promedio de más de 1,254. En consecuencia, siempre basados en la lógica -que a veces traiciona- los puntos que cada uno necesita para alcanzar esa cifra son los siguientes:

1) Los recién ascendidos: River y Quilmes deberán sacar 48 puntos en las 38 fechas. Así llegarían a 1,263. En consecuencia, al equipo de Núñez le faltarían 39 unidades de las 90 que le quedan por disputar. O sea, con un rendimiento del 43,33 % le alcanzaría para zafar. Los del Sur llegarían con un punto menos a la misma cifra.

2) Los que dividen por dos: Unión, San Martín de San Juan y Rafaela deben acumular 96 puntos entre las dos campañas completas. Alcanzarían así la cifra de la presunta tranquilidad: 1,263. Con un punto menos, tendrían 1,250. Con esa cifra, sólo San Lorenzo finalizó entre los tres últimos de la tabla paralela desde que se computan tres puntos por la victoria. Con 30 fechas por delante, a los de la ciudad de Santa Fe les falta sumar 43 unidades; a los de San Juan, 44; y a los rafaelinos, 36.

3) Los que dividen por tres: Con 143 puntos en 114 partidos, San Lorenzo llegó a 1,254 y terminó en el puesto 18 de los promedios. Con un punto más, Independiente y el club de Boedo llegarían al necesario coeficiente de 1,263.  

Independiente, último en la actualidad con 1,119, es el que más necesita: debe sumar 54 en toda la temporada; le faltan 50 de 90.

En el caso de San Lorenzo, le alcanzaría con 53 unidades en la temporada 12/13; le faltan 44, apenitas menos del 50% de los puntos. A Newell's, más tranquilo, le alcanzaría con 36 más.

Sucede una curiosidad: el fantasma del descenso cada vez crece más pronto.

Restan 30 fechas y ya todos hablan de este implacable patrocinador de las calculadoras.

Cosas del fútbol argentino...



Fuente Clarín

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