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miércoles, 26 de septiembre de 2012

El domingo cueste lo que cueste





Independiente pudo vencer a su principal enemigo, la costumbre de perder,  y derrotó 2 a 1 al Liverpool de Uruguay por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. Vargas y Rosales fueron los autores de los goles para el local. El descuento lo marcó Núñez con un gran zurdazo.

La premisa fundamental era ganar, luego de 150 días y 17 partidos sin victorias, y así lo entendió el equipo desde el arranque. Ya a los 2 minutos los del Tolo tuvieron la primera aproximación que terminó mal Mancuello. Al toque hubo otra, que inexplicablemente Rosales dilapidó. Seguido y casi sin dejar respirar al rival, el Rojo apuró y acorraló hasta que pudo llegar al gol. Sí, otra vez con fortuna, gracias al remate de Vargas que dio en un defensor y se coló en el arco de Castro para el 1 a0.

El Rojo se ponía al frente en el marcador a los 6 minutos luego de asediar a su rival cual recuerdo de una pelea de box, por la cantidad de golpes que tiraba el local. Lo cierto es que, para seguir parafraseando al deporte de las narices chatas, el retador era un oponente bajo en defensa que no paraba a nadie. No había resistencia alguna. Vidal y Villafañez desbordaban sin problemas y Rosales armaba fútbol con Vargas y el resto del mediocampo.

El funcionamiento por momentos era bueno, pero desdibujado por la calidad de un rival que mostró muchas falencias. De todas maneras, Liverpool supo complicar en la última línea en dos instancias en las que, con una pelota profunda, se rompió la zaga local revelando ciertas desatenciones que adelantaron lo que sucedió en una de las últimas jugadas del partido y que dejó más que abierta la serie.

Cerca de los 30 el Rojo comenzó a buscar el segundo tanto y fue Vargas el que lo tuvo nuevamente. Esta vez su derechazo se fue lejos y pareció más un buscapié que un remate. Liverpool casi sin quererlo estuvo cerca de la igualdad, aunque en defensa era muy endeble.

Así y todo a los del Tolo les costaba más que mucho llegar con claridad. Rosales entró en la típica laguna que le impide ser titular indiscutido y el equipo lo sintió. Vidal con todo su sacrificio más algunos movimientos de Villafañez, y la siempre prolijidad de Vargas, eran los caminos para ampliar el marcador.

Lo cierto es que el Rojo cerraba una buena primera etapa, con un gran arranque y con instantes de bajones pronunciados que ante otro equipo pudieron haber sido letales. Ya en el complemento, el Tolo ajustó unas tuercas y el equipo arrancó de la mejor manera.

En la primera llegada a fondo, el Rojo marcó la segunda diferencia del partido. Esta vez fue Rosales el que con una gran definición al segundo palo dejó sin poder hacer nada al uno de Liverpool. El centro de Vargas fue justo y el ex Unión la acomodó en el ángulo más lejano del arquero. Así es, Independiente se ponía 2 a 0 ni bien comenzó el complemento.

Así las cosas, el Tolo comenzó a mover las fichas. Fredes y Farias ingresaron por Villafañez y Vidal, respectivamente. De esta manera el equipo perdía el desborde por las bandas, pero ganaba juego en el medio con la presencia del nueve. Sin embargo, lo que pensó el cuerpo técnico no se pudo llevar a cabo ya que el Tecla no tuvo una sola oportunidad y Fredes no fue la manija.

Es más, el equipo mostró ciertos desacoples y por momentos jugó decididamente mal aunque tuvo la posibilidad de ampliar aún más su diferencia. Primero con un lindo cabezazo de Galeano y luego con una jugada de Benítez que supo cuando parar para sacarse el defensor de encima y definir. No obstante, le faltó precisión en la última acción.

Al que no le faltó nada fue a Núñez. El delantero de 20 años que es una de las figuras del Liverpool aprovechó a los 41 minutos del complemento una serie de descuidos en defensa y ajustició a Rodríguez con un zurdazo preciso, furibundo y letal. Nada que hacer para el Ruso que tuvo pocas pero en esa la tuvo que ir a buscar adentro. Así, el Rojo volvía a equivocarse en la última línea y le regalaba el descuento a los uruguayos que les permite soñar por el gol de visitante.

Tras el golpe que empañó la fiesta, Zapata intentó de lejos pero no pudo alargar la diferencia. El resultado dice poco, el Rojo tuvo que haber aumentado las distancias pero su propia realidad le está jugando una mala pasada. Es que justamente, hasta la gente no se permite soñar con nada porque para despedir al conjunto lo hizo con aplausos y al grito de: “El Domingo cueste lo que cueste, el Domingo tenemos que ganar”.


Fuente Infierno Rojo

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