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martes, 21 de octubre de 2014

A-tercio-pelados.




Lucero festeja su gol con Riaño, ante Rafaela en Avellaneda. Ese día funcionaron.


Por Fabian Rodriguez y Beto Tisinovich

Los delanteros del Rojo apenas convirtieron el 33,33% de los goles del equipo en el campeonato. Si continúa esta sequía, ¿le alcanzará para pelear por el título?

Que si vengo, que no voy, que si estoy, que me pierdo” , el estribillo de “Bolero falaz”, el hit de la banda colombiana Aterciopelados, describe a la perfección el andar de los delanteros de Independiente al momento de definir las jugadas. Ese es el gran déficit que presentaron en las 12 fechas disputadas. Los números marcan una realidad preocupante: sólo aportaron siete goles. Los mismos se reparten entre Sebastián Penco (Olimpo, Racing y Defensa y Justicia), Claudio Riaño (doblete a Quilmes), Juan Martín Lucero (un grito ante Atlético Rafaela) y Francisco Pizzini (otro tanto a La Crema). Y este dato es desalentador porque representa, apenas, el 33,33% de las 21 conquistas del equipo, que transformaron al Rojo en el segundo ataque más contundente junto a Racing, detrás de River, que hizo 26.

El máximo artillero del conjunto que dirige Jorge Almirón es Federico Mancuello con ocho tantos. El capitán tuvo una seguidilla impresionante, que lo llevaron a meter siete goles consecutivos. Entre tanta euforia se disimuló la ausencia permanente de los atacantes en el tanteador. Salvo en la victoria frente a San Lorenzo, el resto de los partidos se desarrollaron con una dependencia ofensiva en Mancuello, el responsable de ejecutar las pelotas paradas, que a la vez culmina la mayor parte de las jugadas pisando el área como si fuera un típico delantero. Otro que se destaca en el rubro, es Diego Rodríguez, el arquero que suma tres penales convertidos: dos a Quilmes y uno al Ciclón. Y justo el sábado, en el Bajo Flores, reapareció Rolfi Montenegro, el goleador en la B Nacional, que había mojado por última vez frente a Instituto (2-1), en Córdoba, el 1° de junio.

La única excepción a la regla del ataque anémico es Penco. Su trabajo es positivo, con tres tantos en seis partidos, en los cuales fue titular en la mitad de ellos. Así, promedia un grito cada 86’. Muy superior a los números de Riaño, Lucero, Pizzini (¡qué gol se devoró ante San Lorenzo!) y Pisano, quien aún no mojó. De esta manera, se impone la inquietud, Independiente marcha tercero con 23 puntos, ¿podrá pelear por el título con esta baja efectividad de sus puntas? Difícil. Lo cierto es que los atacantes hacen un gran desgaste físico para presionar y colaborar en la recuperación del balón, aunque les falta lo más importante: el gol. Están Aterciopelados.


Fuente Olé

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