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lunes, 30 de octubre de 2017

Saltó la banca


Tras la apretada de Bebote, Holan fue aclamado por el público. El técnico después lamentó la falta de eficacia, pero dijo que éste es el camino.

Cumplió uno de los anhelos que tenía desde la época en la que solía dejar la garganta desgañitándose sobre el cemento de la Doble Visera. Fue la primera vez en la que los hinchas corearon su apellido. “¡Holan, Holan!”, fue el grito unísono que bajó desde los cuatro costados del Libertadores de América minutos antes del comienzo del partido. El técnico se emocionó, pero la trama de la película no mostró apego al guión que él había imaginado. El entrenador seguramente debe haber soñado con una ovación en otras circunstancias. Anoche, la gente procuró darle un gesto de apoyo tras la apretada que sufrió de parte del líder de la barra brava, Pablo Álvarez. Fue una caricia en un momento difícil para un hombre que transita sus días custodiado por la marca personal de la Policía.

Holan afrontó la situación con valentía. Con las mismas agallas que muestra su equipo a la hora de ir al frente para saciar su apetito voraz. La barra estuvo ausente o, al menos, sin el ruido de bombos característico.

Algunos hinchas fueron a la cancha con cierto temor tras la detención de Pablo Bebote Álvarez. Era una incógnita cómo iban a reaccionar sus secuaces. Lo cierto es que el grueso de la barra brava del Rojo no estuvo anoche en el estadio y hubo un hueco en la cabecera Norte Baja. La barra también se había ausentado en los últimos dos partidos de local ante Lanús (0-1) y Vélez (1-0). Y no viajó a Paraguay para el partido frente a Nacional (4-1).

Fuente Olé



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