Con la clasificación asegurada como en la Copa América
anterior, Martino debe decidir si ante Bolivia incluye a Rojo, Mascherano,
Gaitán y Fernández, quienes de sumar otra amarilla quedarán afuera de los
cuartos de final; en una situación similar, Passarella puso suplentes en 1997 y
Estados Unidos le dio un cachetazo a la Argentina
Por Andrés Eliceche
Foto: LA NACION / Aníbal Greco
SEATTLE, Estados Unidos.- Hay un déjà vu en el aire fresco
de esta ciudad que remite a Viña del Mar. Es una corriente que une los 10.306
kilómetros de distancia entre el centro de Chile con el noroeste de los Estados
Unidos, muy cerca de la frontera con Canadá: igual que hace un año, la
selección argentina prepara ahora un partido de la Copa América con la certeza
de estar clasificada y una duda añadida: ¿qué conviene hacer en la última fecha
del grupo?
El antecedente inmediato permite revisar los criterios de
Gerardo Martino. Aquel 20 de junio, contra Jamaica, la planilla previa señalaba
cuatro amonestados, que corrían el riesgo de que otra amarilla los dejara fuera
del cruce de cuartos de final: eran Sergio Romero, Nicolás Otamendi, Marcos
Rojo y Javier Mascherano. Como ahora, la Argentina no tenía asegurado el primer
lugar, y entonces en el 1-0 que estampó Gonzalo Higuaín, el entrenador puso en
la cancha a tres de los cuatro amenazados: Romero, Mascherano y Rojo. Arriesgó
para buscar el premio de quedar primero en las posiciones.
"Tengo la amarilla en la cabeza, esta mañana estaba
preguntando por cómo se llega a la suspensión. Quiero jugar siempre. Si Martino
me lo pide, claro que lo haré; tampoco es que entramos en la cancha pensando en
pegar un patadón", razona Marcos Rojo, que vuelve a estar ahora en la
lista amarilla, antes de que la selección juegue contra Bolivia un
partido-trampa. Son esos en los que no hay demasiado por ganar y mucho por
perder. Igual que Rojo, también tienen una amonestación Di María (descartado
por su lesión), Mascherano (tal como en Viña), Nicolás Gaitán y Augusto
Fernández. Las amonestaciones acumuladas se borrarán recién después de los
cuartos de final. La posición de lateral izquierdo es la más descubierta del
plantel: un posible reemplazante del defensor de Manchester United es Víctor
Cuesta, a quien Martino trajo a la Copa pensando en que juegue allí de ser
necesario, a pesar de que su lugar natural sea como central.
El pensamiento de Gaitán, que ayer se sentó junto a Rojo en
la conferencia de prensa que ofrecieron durante la mañana, es particular.
"No soy un jugador que entre pensando que si tengo amarilla me tengo que
cuidar, las cosas se dan como se dan. Si me llevo una tarjeta en defensa del
equipo, para salvar una situación complicada en el partido, no tengo problemas
en quedarme fuera", comentó.
El volante de Benfica -a punto de ser transferido a Atlético
Madrid- es uno de los comodines que tiene la selección. Jugó por derecha ante
Chile y Panamá y puede ser el reemplazante de Di María en lo que sigue. Aunque
en esa posición también podrían pararse Erik Lamela (entró por el volante de
PSG el viernes) o Ezequiel Lavezzi (ya recuperado).
Como sea, Gaitán sabe que se ganó un lugar importante en el
equipo por primera vez, y su mirada apunta a no perderlo por cuidar la pierna
en una pelota dividida. "No esperaba arrancar jugando en la Copa. El
técnico no me pidió nada fuera de lo normal, me dijo que intentara hacer lo
mismo que en el club. En Benfica jugamos 4-4-2 y yo lo hago por izquierda o
como segundo delantero. Hacía mucho tiempo que no empezaba por derecha, pero es
obvio que no tengo nada que ver con Leo", planteó, consciente que haber
jugado en la posición de Messi no es un peso agradable de cargar.
Mascherano y Augusto Fernández coleccionaron su primera
amonestación en el torneo contra Panamá. Por el subcapitán podría ingresar
Matías Kranevitter, pero la posición de su compañero es más difícil de cubrir.
"Biglia tal vez pueda estar unos minutos contra Bolivia", había
expresado el entrenador antes de enfrentar a Panamá. El volante, socio habitual
de Mascherano, va dejando atrás la mialgia en la cara posterior del muslo
izquierdo, pero todavía no tiene ritmo de competencia. ¿Una variante? Podría
retrasarse Banega, como Martino había imaginado antes de que las lesiones le
enturbiaran los planes.
¿Qué debería suceder para que la Argentina pierda el primer
lugar del Grupo D? Las posibilidades son más remotas que aquella vez en Viña;
ahora suma 6 puntos y +6 de diferencia de gol, contra 3 de Chile (0 de
diferencia) y 3 de Panamá (-4), que se enfrentarán el martes antes de
Argentina-Bolivia.
Lo que nadie espera en la selección es que el déjà vu viaje
más lejos en el tiempo y llegue hasta la Copa América del '95, en Uruguay.
Aquella vez, Daniel Pasarella eligió jugar con suplentes el último partido del
grupo en Paysandú, que se antojaba accesible. El histórico 3-0 que le hizo
sufrir Estados Unidos provocó que se volaran los papeles y tuviera que
enfrentar a Brasil en cuartos. Aquella aventura se terminó con la recordada
mano de Tulio y la eliminación.
Es que el encanto del fútbol también reside en esas
historias mínimas: ningún guión está aprobado antes de que se ruede la
película.
Biglia, la buena
noticia del día
En la práctica de ayer en Seattle, la primera que realizó la
selección en la ciudad, la novedad fue que Lucas Bilgia trabajó a la par de sus
compañeros por primera vez desde que se lesionó. Durante la tarde, el plantel
practicó en el Star Fire Sport Camp, donde habitualmente trabaja Seattle
Sounder (que juega en la MLS).
Se trató de una práctica en la que se mezclaron ejercicios
con pelota con un partido en espacios reducidos, en el que también participaron
sparrings juveniles del club local. Ángel Di María realizó ejercicios de
rehablitiación kinésica y Gabriel Mercado solo trotó porque sufre una
sobrecarga en el muslo izquierdo.
Alrededor de 300 personas se acercaron a ver el ingreso del
micro al predio: muchos chicos estaban allí disputando un torneo juvenil y no
perdieron la oportunidad de gritar por Messi.
Fuente Cancha Llena

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