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lunes, 13 de junio de 2016

Blatter: "Debí renunciar después del Mundial de Brasil 2014"



La vida después de la FIFA: "Debí renunciar después del Mundial de Brasil 2014"

El suizo asegura que estaba dispuesto a irse de la FIFA, pero que la decisión de Platini de no postularse lo llevó a seguir en el cargo

Por Sebastián Fest





Foto: LA NACION / Valentino di Domenico


-¿Cómo es un día de Blatter hoy? ¿Qué dejó de hacer y qué hace que antes no hacía?

-Ya no me siento en la silla de presidente en la FIFA, pero trabajo. No puedo parar, mi carácter no lo permite. Ahora me estoy ocupando de preparar mi defensa ante la Corte Arbitral del Deporte (CAS). Y en estos días llegó otra ola desde la FIFA que tenemos que analizar. Lo mío no es sólo el deporte, me piden como conferencista, en universidades, etc. Y estoy trabajando en un libro, un libro profundo.

-Usted se fue, pero los escándalos siguen. ¿Por qué? Se suponía que sin Blatter los escándalos se acababan.

-No quiero extenderme en alguien que como Infantino lleva cien días en la presidencia, pero los escándalos siempre pueden estar, sólo hay que buscarlos. El fútbol enloquece a la gente. No clínicamente, pero la gente pierde el contacto con la realidad.
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-Lo acusan de haberse repartido bonos y comisiones con otros dirigentes por 80 millones de dólares en cinco años.

-Ese comunicado de la FIFA, escrito por los estadounidenses, es de la más baja estofa. Mis abogados dicen que todo lo que tiene que ver con los bonos es correcto, porque fue aprobado por la comisión de finanzas (que presidía Julio Grondona) y la de compensaciones (a cargo de Domenico Scala).

-¿Pero esa cifra millonaria es correcta?

-No, no es correcta. Y no puedo decir ahora cuál es la cifra. Esto me pegó como un rayo, esto es algo que sencillamente no se hace. La FIFA es una gran organización, no puede hacer algo así.

-Saber cuánto cobraba Blatter como presidente fue durante años un gran secreto, luego se supo que rondaba los 3,6 millones de dólares. Infantino, con menos atribuciones que usted, considera un insulto que se le quiera pagar dos millones. ¿Lo entiende?

-Sin comentarios. Sin comentarios (y ríe)

-¿Hubiera derrotado a Infantino de haberse postulado en febrero?

-No necesitaba ser candidato, yo era el presidente. Y lo sigo siendo.

-¿Usted sigue siendo el presidente?

-Desde un punto de vista jurídico sigo siendo el presidente de la FIFA, porque el congreso nunca revocó mi mandato.

-Eso es simbólico...

-¡Es más que simbólico! Porque los estatutos dicen que para votar a un nuevo presidente hay que revocar el mandato del anterior. No lo dije hasta ahora porque no quiero hacer un gran teatro.

-¿Piensa hacerlo valer?

-No, no... Ya está, eso es el pasado. Es sólo mi pequeña compensación personal, saber que no me revocaron el mandato.

- Se nota que lo disfruta...

-Bueno, no voy a complicar las cosas, pero jurídicamente lo soy.

-En mayo de 2015 lo votaron como presidente, y cuatro días después puso el cargo a disposición. ¿Qué pasó en esos cuatro días?

-La presión de los estadounidenses fue enorme. Dieron una conferencia de prensa en la que describieron a la FIFA como una organización mafiosa a la que había que destruir. Era el FBI, el Departamento de Justicia. Mis asesores me aconsejaron que hiciera algo relevante y decidí poner mi cargo a disposición.

-¿Intentó contactar a Loretta Lynch o incluso al propio Barack Obama?

-No, no. Intenté ponerme en contacto con las autoridades suizas, y eso tampoco funcionó. Me dijeron simplemente que yo no estaba en la lista.

-¿Se sintió solo?

-Me sentí muy solo. Muy.

-Mark Pieth, al que usted llevó para proponer reformas en la FIFA, dijo recientemente que el presidente Infantino "es incluso peor que Blatter"

-En realidad, Pieth es un hombre positivo, así que debe haber querido decir que Infantino es algo menos bueno que yo (ríe).

-¿Tiene sentido un Mundial de 40 países como propone Infantino?

-Con 32 países llegamos a todas las regiones del mundo, y es una cifra que matemáticamente funciona y se puede jugar en un mes. Mantiene además la calidad del Mundial. Creo que 32 equipos es la mejor fórmula.

-¿Es correcto decir que usted no quería el Mundial de 2022 en Qatar?

-Quería que el Mundial fuera a un país árabe, pero con la constelación de entonces no era mi candidato número uno.

-En su momento admitió que adjudicar 2018 y 2022 en un mismo día de 2010 fue un error

-No fue un error. Si hubiese salido que las dos grandes potencias fueran sede del Mundial, Rusia y luego Estados Unidos, habríamos tenido técnicamente y por el lado de marketing y TV tranquilidad por ocho años. Si las dos grandes potencias, en vez de pelear, se daban la mano, eso hubiese tenido un gran impacto.

-¿Por qué usted y la FIFA tardaron tanto en darse cuenta de que es imposible jugar el Mundial en el verano qatarí?

-No es imposible, ahora se ve que sí se puede. Fue la decisión de un grupo de 22 personas que en los últimos días se inclinó repentinamente a favor de Qatar.

-Y en el 2000 usted quería que Sudáfrica fuera sede del Mundial 2006, ¿correcto?

-Sí, es correcto.

-¿Y qué pasó con el neozelandés Dempsey, que debía votar y no lo hizo?

-Se puso de pie y dijo "no sé cómo votar". Y se fue. Y se lo agradezco, porque si no yo tenía que desempatar...

- ¡Pero eso no es normal! Un miembro de la FIFA no puede irse cuando tiene que votar la sede de un Mundial...

-¿Y qué quiere qué haga si se va? Es la FIFA, no la Policía. ¿O acaso en la Argentina el voto es obligatorio?

-Sí, lo es.

-...

-¿No pudo disuadirlo, pedirle que no hiciera eso?

-No se puede, se levantó y se fue, no pude llamarlo para que volviera. Él dijo que unos le decían que votase esto, otros lo otro. Y entonces dijo good bye...

-¿Qué errores cometió usted en la FIFA?

-No se puede lamentar lo que se hizo, sólo lo que no se hizo. Lo que debí haber hecho y no hice fue instaurar en 2011 los controles de integridad de los miembros del comité ejecutivo. Eso sigue sin hacerse, pero todos los que están ahora en la justicia estadounidense son por hechos ligados al trabajo en sus confederaciones, no en la FIFA. Gente de Estados Unidos, norteamericanos, sudamericanos. No hay europeos, asiáticos ni africanos. Yo no podía votar a los miembros del comité ejecutivo, son las confederaciones las que los designan. Y debí renunciar tras el Mundial de Brasil 2014. Pero entonces apareció Platini diciendo que no sería candidato, y todos en la FIFA me pidieron que me quedara.



Fuente Cancha Llena

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