La defensa de la
selección desnuda una vieja deuda del fútbol argentino
Gerardo Martino decidió que descansen Marcos Rojo, que
acumula una amarilla, y Mercado, con una molestia
Por Guido Molteni
Víctor Cuesta cumple su sueño: será titular. Foto: Aníbal
Greco
SEATTLE, Estados Unidos.- Gabriel Mercado , por la
sobrecarga muscular que tiene en el muslo izquierdo, se mueve junto con Lucas
Biglia al borde de la única cancha con césped natural que tiene el predio
Starfire Camp. Ramiro Funes Mori y Nicolás Otamendi conversan mientras hacen
trabajos con la pelota. El sol recién se asoma luego de un día nublado en
Seattle y Marcos Rojo corre en medio de un loco, mientras Víctor Cuesta,
Jonatan Maidana y Facundo Roncaglia participan del entrenamiento como siempre,
silenciosos. Los siete defensores que trajo Gerardo Martino a la Copa América
tienen una cosa en común: todos comenzaron su carrera siendo centrales, todos
se pueden adaptar a jugar de laterales.
La particularidad, que tiene como virtud el nivel de
adaptación de los convocados, desnuda como contracara el déficit que hace años
se viene notando en el fútbol argentino para cosechar expertos en el trabajo
por las bandas. Desde Javier Zanetti y Juan Pablo Sorin que la selección no
encuentra nombres propios para una función que muchas veces se vuelve vital a
la hora de abrir los partidos, con equipos que se cierran y buscan el
contraataque. La ausencia de Pablo Zabaleta, que comenzó su carrera siendo
volante y luego retrocedió unos metros, hace que en esta Copa América la
delegación argentina haya venido sin laterales naturales.
Marcos Rojo, que mide 1,87m, comenzó su carrera en
Estudiantes como central y luego Sabella lo ubicó por la banda, cuando utilizó
una defensa con cinco jugadores. El cambio de posición de Gabriel Mercado fue
obra de Ricardo Caruso Lombardi en Racing. Los dos laterales titulares, el
primero con una amarilla peligrosa pensando en los cuartos de final, y el
segundo con una molestia física, no jugarán esta noche ante Bolivia. En su
lugar estarán Víctor Cuesta y Facundo Roncaglia. El defensor de Independiente
juega habitualmente de central y, aunque se adapta a la banda izquierda,
entrará en la zaga y Funes Mori se correrá a la izquierda. El ex Boca hizo las
inferiores en ese puesto y luego, en primera, comenzó a jugar por la derecha.
La lista se completa con Otamendi, que jugó de lateral en el Mundial 2010 con
Maradona; Funes Mori, que se adaptó al lateral muchas veces en River, y
Maidana, el más clásico de los centrales, que también tuvo partidos en la banda
derecha.
Este déficit no se explica sólo desde el trabajo del
seleccionado, sino que la lupa debe estar puesta en los clubes. Los argumentos
que dieron en los últimos años referentes del fútbol juvenil como Adrián
Domenech, ex coordinador de River y Argentinos; Alberto Fanesi (Vélez), y Jorge
Raffo, actualmente en Boca, son variados. Las explicaciones van desde la falta
de proyectos a largo plazo en las categorías juveniles, donde se le da
prioridad al resultado por encima de la formación, hasta la presión de los
representantes y los padres para que el chico se pruebe en puestos ofensivos.
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El caos que hoy contamina a los seleccionados juveniles
también influye en la problemática y tiene un agravante: el déficit de
laterales de a poco se comienza a extender a otras posiciones. No es casualidad
que cada vez haya menos promesas en el fútbol argentino. La selección mayor aún
disfruta de la última generación que sacó la "escuela
Pekerman-Tocalli".
Los buenos resultados que acompañan a la Argentina y la
eficiencia de los convocados a la hora de ocupar los laterales hacen que lo que
comenzó siendo un parche se haya convertido en una solución permanente. Pero la
alarma que comenzó a sonar hace años en los proyectos juveniles ya se empieza a
sentir en la mayor. Asumirlo ahora o en unos años es la cuestión.
Fuente Cancha Llena


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