Las renuncias de los principales dirigentes de los equipos
grandes, la división de poderes, la vulnerabilidad de Segura y la presión de
Moyano complican al futuro del equipo de Gerardo Martino
Por Fernando Taveira
La AFA atraviesa uno de los peores momentos institucionales
de su historia. Desde el fallecimiento de Julio Grondona, quien había
conformado un imperio unidireccional, los dirigentes del fútbol argentino no
lograron resolver el caos que había producido el ferretero de Sarandí.
En los últimos días las renuncias de Marcelo Tinelli,
Rodolfo D´Onofrio, Daniel Angelici y Matías Lammens expusieron la debilidad que
vive la entidad de la calle Viamonte. Con un presidente ausente y las
constantes presiones de Hugo Moyano para consolidar las elecciones, la
Asociación del Fútbol Argentino descuida el aspecto más importante: el
deportivo.
Si bien el equipo de Gerardo Martino comenzó su sueño
continental con una sólida victoria ante Chile, los problemas del Tata se verán
en los Juegos Olímpicos. Mientras algunos luchan por lograr mayor
profesionalidad, transparencia y estabilidad, bajo la iniciativa de la
Superliga, otros prefieren continuar embarrando los escandalosos terrenos que
dejó Don Julio.
No es casual que los grandes de Europa aprovechen la
incertidumbre para retener a sus figuras y negar la participación de las mismas
en Río 2016. El caso más destacado es el de Paulo Dybala, quien quedó al margen
de la nómina de la Copa América Centenario para ser parte de la delegación
albiceleste en Brasil. Sin embargo, la Juventus le prohibió al cordobés su
estadía en la cita olímpica con el argumento referente a los compromisos con la
Vecchia Signora. En este contexto, ningún dirigente viajó a Italia para negociar
el rechazo de Turín.
Una situación similar es la que vive Ángel Correa. Según las
palabras del máximo mandatario del Atlético Madrid, el Colchonero "no
optará por autorizar al jugador a disputar la competencia". La única
salida de este conflicto sería que el ex San Lorenzo sea transferido a otro
club, aunque si ese equipo es Boca, difícilmente el Xeneize se prive de tener
al delantero en las semifinales de la Copa Libertadores.
Además, Jonathan Maidana, Ramiro Funes Mori, Víctor Cuesta y
Matías Kranevitter integran el plantel que hoy está en Estados Unidos y su
futuro es incierto, dado que el entrenador los convocó como posibles
integrantes de los hombres que viajarán a Río de Janeiro. Ellos podrían
continuar con la tendencia de los no autorizados a buscar la medalla de Oro.
Las luces del poder encandilan a los directivos que se
dirimen el trono que dejó Grondona. Mientras tanto, la pelota continúa
rebotando de un lado para el otro y su descuido podrá tener serias
consecuencias en los torneos venideros.
Fuente Play Fútbol

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