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miércoles, 27 de septiembre de 2017

Opinión - Borrar con el codo lo que se escribió con la mano


Por Christian Alonso


Aunque el esfuerzo psicológico de creer que los árbitros no obran de mala fe y son seres humanos que pueden equivocarse de diversas y reiteradas formas, lo sucedido el sábado con el penal en contra de Independiente hizo a varios (DT, dirigentes y, sobre todo, a la gente) poner el grito en el cielo. Y no está mal, porque el hincha sospecha que a su club se lo perjudica si se presta atención en las jugadas polémicas de los últimos encuentros (por citar algún ejemplo más, el gol anulado a Olimpo o el penal de Atlético Tucumán).

Ahora bien, ¿es internet el lugar propicio para que la institución manifieste su descontento con la situación? ¿Es un artículo en el sitio oficial la manera correcta de hacerlo? ¿No creen que esto sólo opaca un poco más la imagen externa del club? (porque la interna, lamentablemente, parece estar incinerada). Lo lógico sería hablarlo puertas adentro. En todo caso, en la casa madre del fútbol argentino o en el Tribunal de Disciplina y ante quien corresponda.

Un comunicado subjetivo no retrocederá el tiempo y hará que los arbitrajes recapaciten. Aún peor, borrar con el codo lo escrito con el puño es más humillante todavía. Piensen, luego comuniquen. Revisen antes de publicar. Analicen que están poniendo en juego algo muy importante a la hora de utilizar el nombre del club. Y si no tienen la capacidad para poder hacerlo, pidan ayuda. Hay muchos afuera que pueden acercarse a dar una mano de manera desinteresada. La imagen del club también representa la grandeza del mismo.

Ojalá lo puedan tener en cuenta para la próxima.






Transcripción de este blog

Si existiera el VAR en el fútbol argentino abría una ilimitada cantidad de penales sancionados. detenciones del partido y búsqueda incesante de la implementación de justicia.
La falta que Patricio Loustau observó cambió todo el escenario del partido y propios jugadores de Godoy Cruz reconocieron sorprenderse por la decisión del colegiado. No es la primera vez que Independiente sufre estas circunstancias donde supuestas avivadas de los delanteros
provocan los errores de los defensores. Sánchez Miño forcejeó en el área con jugadores rivales en situaciones simples y cotidianas. Se tocan. se tantean, se miden, se producen caídas aparatosas y la situación se torna irrespirable cuando Loustau se agacha y marca la pena máxima.

En cambio. no se reprocha la falta de Campaña a Lautaro Acosta con un Independiente jugado y luego el consabido tanto de Lanús. Con dignidad y dolor, no hubo reproches por la jugada que fue bisagra en el partido. Pero pocos días antes, el árbitro Cunha vio mano de Moreira cuando fue Sbuttoni el que la tocó y otra vez la injusticia le dio una cachetada a Independiente. Tan culpable se sintió el uruguayo, el árbitro por supuesto, que ni bien invadió un compañero de Luis Rodríguez ordenó su repetición. y a partir de ahí, la figura de Campaña pudo enmendar el error del juez.

En ese partido Cunha dio penal a Independiente por la infracción a Bustos, pero no se animó a cobrar el que le hicieron a Benítez, compensando extrañamente con comer esa jugada de ataque. No hace mucho tiempo Baliño se tragó el silbato cuando Dubarbier de Estudiantes le hizo una toma de catch a Gigliotti cuando se moría el partido. Ni hablar de la patada de Gastón Díaz a Barco en el clásico que el Rojo ganó por 2-0. Abal no avaló la evidencia y dejó las cosas como estaban. Yen Santa Fe, otra vez con Barco de protagonista y en pleno contragolpe Mauro Pitton de Unión le tiró la carrocería encima pero Echenique lo ignoró plenamente. Para rematarla el árbitro amonestó al juvenil en el segundo tiempo por "simular" luego que el arquero Castro lo derribo en forma grosera.

Y la historia sería muy larga e incontable pero en el trienio fatídico de nuestras vidas, el muy bien observado para los mundiales, Néstor Pitana. no cobró una mano de Cirigliano en un clásico que finalizó igualado ante River.
Antes o después, a favor o en contra. hay una sola realidad y duele, los fallos arbitrales parecen ensañarse con Independiente. En
2017, salvo contadísimas excepciones. el rigor de una falta mal sancionada o no cobrada, impactó duramente contra
Independiente.

A levantarse, y a rogar que los árbitros se equivoquen menos en el futuro.


Fuente Orgullo Rojo

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