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martes, 25 de octubre de 2011

Déjà vu




Escrito por Carlos Maidana

El Rojo cayó 3-0 en su visita a Banfield en un partido en el que estuvo más de una hora con un jugador menos por la expulsión de Julián Velázquez. Independiente volvió a sufrir en una cancha que le es esquiva. El Chuky Ferreira marcó dos y la goleada la cerró Walter Acevedo.

Otra vez Banfield. Como hace casi un año, el 19 de septiembre de 2010, cuando el Rojo visitó el Florencio Sola y se trajo 4 goles del Sur y la renuncia de Garnero. Hoy Independiente, ahora versión Ramón Díaz, volvió a ponerse su peor traje y cayó por 3 a 0 con dos goles de Facundo Ferreyra y uno de Walter Acevedo.

El partido arrancó parejo en el primer tiempo y hasta Independiente pudo haber abierto el marcador, si Facundo Parra hubiese conectado mejor ese centro desde la derecha que lo encontró solo en el área. Iban tan solo 7 minutos y el Rojo ya tuvo su primera chance clara.

Pero todo se desvirtuó a la media hora de juego. En una jugada confusa entre Julián Velázquez y José Achucarro, en la que correspondía la expulsión de ambos, Mauro Vigliano echó solamente al correntino y, desde entonces, Independiente se quedó en desventaja.

Con un jugador menos, Ramón Díaz dispuso el ingreso de Carlos Matheu en lugar de Leonel Núñez. En primer lugar, con la intención de rearmar la línea de 4 defensores. En segundo lugar para evitar una nueva expulsión, ya que el delantero venía a los golpes con los defensores del Taladro.

El segundo tiempo comenzó de manera similar a como había finalizado la primera etapa. Banfield aprovechando los espacios y el Rojo replegado, esperando concretar en alguna contra. Pero fue el local el que anotó el primer gol. Matheu soltó inexplicablemente a Ferreyra y el delantero recibió en soledad para definir ante la salida de Assmann.

Independiente no había asimilado el mazazo del primer tanto que, a los tres minutos, llegó el segundo. Otra vez Ferreyra escapó, con demasiada facilidad, a la débil marca de Matheu y remató con potencia. En cuatro minutos el local se puso dos goles arribas por pericia de su delantero y por la poca solvencia de la defensa rival.

A partir de allí, fue todo del Taladro. Circulación de la pelota, toques y el Ole que bajaba de las tribunas. Ramón, por su parte, mandó a la cancha a Marco Pérez en lugar de Matías Defederico, para intentar llegar al arco de Cristian Luchetti, pero tampoco le resultó. Un tiro libre al travesaño y un remate apenas desviado fue lo único que pudo hacer el colombiano en ataque, que, así  y todo, fue más que lo de Parra en todo el partido.

Cuando el partido se moría, como si hiciera falta, llegó el gol de Walter Acevedo. El ex Rojo recibió en tres cuartos y definió por encima de un Assmann adelantado para decretar el 3 a 0 final. El mediocampista, por respeto, no lo gritó.

Independiente, como dijo su técnico, retrocedió, aunque mucho más que un paso. El escenario y el rival hicieron que se pareciera más a aquel Rojo de Garnero que al que venció a la Liga de Quito y a Godoy Cruz y asomaba en levantada. Ahora, no queda otra que trabajar. Para reponerse de este mal trago y seguir sumando puntos en lo que queda del Apertura.


Fuente Infierno Rojo


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