Masche desconfía de un fixture que aparenta ser amable.
Destaca el nivel de Venezuela y no habla de presión sino de “estímulo” para
ganar la Copa.
Por Federico Nogueira
Su impronta misma destila liderazgo. Javier Mascherano
muestra una seguridad absoluta en cada una de las palabras que abandona su
boca. Fue uno de los que bajó el mensaje de que no hay que subestimar a
Venezuela a pesar de su escasa historia copera. Y fue claro cuando Olé le
preguntó acerca de qué les preocupa de la Vinotinto. “Físicamente es un equipo muy
fuerte, tiene un gran contraataque con jugadores de mucha velocidad. A muchos
de ellos los conocemos de la liga española y en este tiempo vemos un cambio que
no sólo es futbolístico, sino también anímico. Dudamel le ha dado esa
confianza, los resultados lo respaldan y sabemos que cualquier equipo con
jugadores que lo hacen bien te puede crear problemas”, explicó.
-Entonces imaginan un equipo que los va a esperar para salir
de contra.
-Yo no te lo puedo decir, eso va a ser según cómo se vaya
dando el partido. Lo que sí sabemos es que tienen un gran potencial en ese
aspecto. Además, tienen buen juego aéreo en las pelotas paradas, con mucha
altura. Es un rival a tener en cuenta y esto es cuartos de final. Si te
equivocás te vas a tu casa.
Argentina vivirá una situación bastante particular en esta
fase de a todo o nada. Algunos de los habituales titulares, como Biglia o
Messi, que ya están para jugar, todavía no tuvieron un solo partido desde el
arranque en la zona de grupos. “Eso también demuestra el poderío del grupo, que
todos están aptos para poder rendir en el equipo y eso es importante, le da
variedad al entrenador. Da tranquilidad porque puede faltar algún jugador y el
equipo no lo siente. Lo importante es que Martino pueda contar con todos los
jugadores. El que va a decidir quién va a jugar es él. Lo que realmente sirve
es que tenga todos los recursos disponibles”, analizó.
Días atrás, en la entrevista que dio en exclusiva con Olé ,
Masche había dicho que ya no alcanza con llegar a la final. Y ahora, sin pelos
en la lengua, ratificó sus dichos: “Es sentido común, jugaste dos finales y no
las pudiste ganar, ya no te alcanza con otra final. Hay que dar un paso
adelante, como siempre en la vida. No es una presión, es un estímulo que
queremos concretar. Si te obsesionás con las cosas te van a salir mal. Para
llegar al último escalón falta y hay que pensar en Venezuela”, afirmó.
La Selección mutó luego de la última Copa América y ahora se
transformó en un equipo capaz de dominar otras formas de jugar. Mascherano lo
sabe pero acepta que el desafío continúa siendo el de transformarse en “un
equipo impredecible para el rival”. “Tratamos de ser prácticos, leer lo que
requiere el partido. La búsqueda principal es ser protagonista, tener el
control del juego. A veces el equipo decide ir más adelante y otras defender
más atrás. Incluso hay situaciones en las que nos toca contragolpear”, dijo, y
profundizó el concepto: “Al fútbol nunca le encontrás la vuelta porque hay un
rival que juega y te hace equivocar. Tratamos de manejar distintas facetas de
juego, eso es lo que te hace impredecible. Para que no sepa cuándo vas a atacar
y defender”. Con Brasil y Uruguay ya en casa, es obvio que la presión del
favoritismo se concentra en la Selección, pero para el volante central eso no
aumenta el nivel que traía de base: “Antes de empezar la Copa eramos candidatos
y ahora creo que lo seguimos siendo, sin importar qué haya pasado con los
demás. Si ellos están eliminados es porque otros lo hicieron mejor. Todavía
están Chile, que es el último campeón, México, Estados Unidos... Esta instancia
siempre es difícil, más allá de qué rival esté enfrente. Hemos hecho una buena
fase de grupos y entramos en el tramo decisivo, en l que no nos podemos
equivocar”.
Boston (enviado).
Fuente Olé

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