El emotivo reencuentro entre Romero y Fillol tuvo todo:
emoción, respeto, elogios y admiración. Y el recuerdo de cuando el Pato entrenó
a Chiquito a los 16 años.
El Pato Fillol, como periodista de Radio Nacional, con
Chiquito Romero en USA. (F. de la Orden)
Por Hernan Claus
El Pato Fillol, el gran Pato Fillol, está en el corralito,
como un periodista más (está cubriendo la Copa América para Radio Nacional).
Cada tanto, llama a alguno de los auxiliares de la Selección y los saluda,
hasta con cierta timidez. Sí, el Pato Fillol, quizá el arquero más grande de la
historia de nuestro fútbol no busca privilegios. Sólo pide saludar a Chiquito
Romero, quien está lejos, más cerca de subirse al micro que de la zona mixta.
Alguien le avisa que está la persona que lo descubrió y Chiquito recorre al
trote 100 metros. Y se da un momento muy emotivo, con Olé como testigo.
“¡Qué hacés Patito! ¡Qué bueno verte! Este es el verdadero
uno de la Selección, eh. Es el más grande”, dice Sergio y Ubaldo Matildo se
queda casi sin palabras por la emoción. Se funden en un abrazo de cariño,
respeto y admiración.
“Todo lo que estás viviendo te lo ganaste porque siempre
te esforzás. Desde pibe que eras así”.
“Está por encima”
La charla va y viene, como un maestro (el Pato) y un alumno
(Chiquito) que se reencuentran. Entonces, la conversación pasa desde cómo están
las familias, del cambio de número de teléfono, de qué está haciendo el Pato
acá y de lo que realiza en River, pero también hablan de la Selección, de cómo
Fillol ve al equipo, de cómo Romero ve al grupo. Y entre tanto ida y vuelta,
Sergio le cuenta que ya charló con Mourinho, su próximo DT en el Manchester
United, y también le recalca que algún día volverá a Racing.
La charla no se corta. Sólo se interrumpe. Porque los
jugadores que están atendiendo a la prensa se acercan, saludan con respeto.
Así, primero pasa Biglia, luego el Kun con sus típicas ocurrencias (“¿Qué hacés
Pato, qué onda? ¿Estás tomando sol?”, se ríe y le da un abrazo) y termina
Mascherano, quien mete un pique para estrecharle la mano con corrección.
El foco vuelve a los arqueros. El monstruo que fue campeón
del mundo en 1978 y al que viene defendiendo el arco de la Selección en los
últimos ocho años casi de manera ininterrumpida. De hecho, se quedó con la
marca de presencias del Pato (58) y ahora le sacó más de 20 partidos de
ventaja. “Quisiera que el récord siempre lo tuviera él, porque le debo todo lo
que soy en mi carrera”, repite Chiquito. Y en el encuentro hasta recordaron
algunas de las indicaciones que el Pato le dio cuando era un pibe de 16 años,
cuando lo subió de la 6ª a la 1ª de Racing.
“¿Te acordás cuando me viste venir
caminando y me dijiste que tenía mal atados los botines?”, relata Sergio, y
Ubaldo asiente. “Yo tenía la lengüeta para afuera y el Pato, que es un maestro,
me explicó que tenía que ponérmelos de otra forma para poder pegarle mejor a la
pelota”.
Fillol intenta meterle la pata periodística al encuentro,
pero no puede. Le gana la emoción. Son sus compañeros de ruta los que intentan
sacarle jugo al encuentro y lo chicanean.
“¿Siempre dice que él te descubrió?”,
le preguntan a Chiquito, quien rápido dice que es verdad.
El Pato no se queda
atrás y le pide a Olé que testifique:
“¿Te acordás cuando lo teníamos en
Juveniles? Trabajamos un montón y Chiquito siempre se destacaba”.
Claro: fue el
Pato el que lo entrenó en Ezeiza para el Sudamericano Sub 20 de Paraguay y para
el Mundial de Canadá 2007 (Argentina logró ahí su último título mundial en la
categoría) y quien también tuvo que ver con su llegada a la Mayor en la época
de Basile.
Los recuerdos vuelan. No hay egos; hay un respeto supremo
del más chico al más grande y viceversa. Se despiden. Se prometen hablar por
teléfono. Y también visitarse.
“Me hizo feliz verlo acá, tan bien, con un gran
equipo. Lo conozco desde pibe, nunca cambió, hizo una carrera bárbara y me
alegro por todo lo que hizo hasta acá; se lo merece”, cierra el Pato.
Boston (enviado).
Fuente Olé

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