Cebolla Rodríguez ya no jugará si no está al 100% en lo
físico. Ahora será uno más y deberá trabajar como tal.
El entrenador tuvo algunas charlas con el volante uruguayo
en los últimos días.
Muchos técnicos suelen disparar la frase cuando llegan a un
club. “Conmigo todos van a arrancar de cero”, sostienen. El enunciado se repite
tanto que se desvirtuó al punto de entrar en el terreno de lo banal. En líneas
generales, hay jugadores que parten con ventaja por su trayectoria. Pero los
indicios que Gabriel Milito arrojó en sus primeros pasos como entrenador y que
permiten empezar a confeccionar su perfil, delatan que no vende humo cuando
sostiene que la línea de largada es la misma para todos. Cristian Rodríguez es
uno de los que parecía gozar de ciertos privilegios. Desde que desembarcó en el
club hace un año, el uruguayo nunca consiguió acondicionar su físico para
rendir al 100% de su potencial. Subsistió desde la ilusión que despertaba su
pasado, pero terminó insinuando más de lo que concretó. Los nueve problemas
musculares que sufrió desde que está en el club fueron un obstáculo contra el
que chocó cada vez que comenzaba a ganar ritmo. Y en el club sospechan que sus
lesiones no son casualidad, sino que podrían ser consecuencia de una
alimentación inadecuada.
La llegada de Milito le cambiará el panorama a Cebolla. Con
el Mariscal ya no habrá tratos especiales. El charrúa, quien el jueves estuvo
conversando un largo rato con el técnico, deberá ganarse un lugar demostrando
en la pretemporada. El cartel de figurita no será su pasaporte hacia la
titularidad: sólo tendrá posibilidades de jugar si consigue la plenitud física.
El profe, Horacio Ferrer, no tolerará que el uruguayo conceda ventajas por no
estar al 100%.
Milito ve a Cebolla como volante por izquierda en una función
que demanda un gran desgaste. Sabe que puede aportar talento, pero con eso no
alcanza.
Fuente Olé

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