Milito quiere que los centrales se acostumbren a jugar
adelantados. Debe trabajar para reducir riesgos.
Gabriel Milito a pura indicación.
Por:Favio Verona
El cambio será abrupto. De estar protegidos en la contención
de un esquema que ponderaba la búsqueda del orden y la solidez, los defensores
de Independiente pasarán a jugar a campo abierto. Los potenciales riesgos que
eso implica siempre inducen al temor en las primeras instancias, pero Gabriel
Milito está convencido de su idea y no habrá concesiones. Para Mauricio
Pellegrino, la reducción de espacios en campo propio era una prioridad.
Prefería achicar hacia atrás. Para el Mariscal, en cambio, la premisa es otra:
achicar hacia adelante. El equipo que se verá será muy distinto al que se vio
en el último semestre. La mejor estrategia que tendrá el Rojo para defenderse
será tener la pelota. “Mi idea es tratar de jugar en campo contrario. Y por lo
tanto los defensores tendrán que acostumbrarse a ubicarse cerca de la mitad de
la cancha. Eso sí, siempre en función de dónde se encuentre la pelota”, había
explicado el técnico pocos días antes del comienzo de la pretemporada.
Cuando aún vestía pantalones cortos, Milito integró varios
equipos que se defendían de una forma similar. Los Independiente de Menotti y
Gallego, el Zaragoza que dirigió Víctor Fernández y el Barcelona de Pep
Guardiola. “Muchos creen que el riesgo es muy alto, pero si lo hacés bien no es
así. Y para que se pueda llevar a cabo es necesario presionar al rival. Si los
delanteros no están dispuestos a tomarse el trabajo de apretar al contrario en
la salida, es posible que te tiren un pelotazo a espaldas de los centrales y te
compliquen”, detalló el entrenador hace un tiempo. Para él, la reducción de
espacios en campo contrario es la clave para sustentar la idea: “Si todo está
sincronizado y comprometés a los delanteros a que ejerzan esa presión, la
propuesta es viable. Y si pasan la línea de la presión ahí sí tenés que ir para
atrás”.
Salvo en caso de emergencia, los pelotazos estarán
proscriptos. “El juego directo me parece válido como recurso, pero no como
sistema. Para terminar bien las jugadas las tenés que empezar bien. Quiero que
el equipo salga por abajo, pero no es tan simple como agarrar la pelota y pasársela
a un compañero. Lo más difícil es generar opciones de pase, ya que eso se
consigue mediante automatismos creados en la semana”, detalló Milito cuando aún
dirigía a Estudiantes. Por algo dijo que quiere un equipo valiente...
Fuente Olé

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