Venezuela propondrá un juego de orden y roce, como lo hizo
Panamá. La llegada de Rafael Dudamel convirtió a la Vinotinto en un cuadro
rocoso, de juego aéreo importante. Decir que Argentina la tiene fácil sería una
gran irresponsabilidad.
Por Diego Fucks
La vida sin Messi es lo suficientemente dura como para que
sigamos sin verlo parado junto al cuerpo arbitral esperando la ejecución de los
himnos. Y debe haber sido aún más dura para Gerardo Martino, por supuesto. Los
jugadores como Messi no se reemplazan “uno por uno” sino con funcionamiento. El
Tata lo resolvió muy bien con Brasil en River y con Colombia en Barranquilla.
Pero el equipo no tuvo tan buen juego contra Chile y Panamá y allí padeció
horrores la carencia del mejor futbolista del planeta.
Que la Selección Argentina juegue sin Messi es contra
natura. Leo es el alma del cuadro celeste y blanco: resuelve problemas cuando
viene la mala y nos hace disfrutar en la buena. No vamos a entrar acá en la
absurda polémica sobre si Messi es líder o no. Acaso lo sea, tal vez no. Lo que
realmente interesa es que esté, que cuando un compañero se sienta con el agua
al cuello, cuente con él para desahogarse. O para que dé el último pase al 9,
cosa que hasta ahora ocurrió muy poco. O que haga un slalom para descartar
adversarios y corone una jugada individual inolvidable.
Cuando el pibe rosarino no está, en algún momento los
papeles se queman. Uno de los principales déficits del combinado nacional fue
la enorme dificultad para armar un circuito de juego y cambiar el ritmo en los
metros finales. El buen trabajo de Pocho Lavezzi disimuló el tema de la
cadencia exasperante en el 3-0 sobre Bolivia, pero la formación inicial fue
diferente a la que el Tata tiene en mente para afrontar los tramos decisivos de
la Copa.
Mientras estuvieron los titulares, y pese a que Banega dio
señales muy positivas, la pelota fue a los saltos y jamás pareció tener un
destino cierto. Messi puede corregir esto, sin dudas. Estando el pibe del
Barcelona entre los 11, Mascherano y el propio Banega tienen el faro que les
marca el camino, saben que el primer pase debe ir hacia el 10. Tal vez con la
pretensión de juego asociado del DT argentino, sería ideal que Messi jugara
libre, ocupando el espacio que crea conveniente para la transición defensa-
ataque. El cambio de velocidad de Messi -único en el mundo- es una fórmula que
a Argentina le dio resultados importantes. A Leo se lo ve lo suficientemente
lúcido como para abastecer a Higuaín y sacarlo de su letargo.
Seguramente, Venezuela propondrá un juego de orden y roce,
como lo hizo Panamá. La llegada de Rafael Dudamel convirtió a la Vinotinto en
un cuadro rocoso, de juego aéreo importante. Decir que Argentina la tiene fácil
sería una gran irresponsabilidad. Nada es fácil en el fútbol, ni siquiera
teniendo a Messi de nuestro lado.
Fuente Olé

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.