Romero contó que habían estudiado a Seijas rumbo al estadio
y ya sabía que podía picarla en el penal: "Arriesgamos y funcionó".
Luego de la atajada, Chiquito levantó el pulgar mirando a Piñeiro, entrenador
de arqueros de la Selección.
Romero se quedó paradito y atajó el penal.
Sergio Romero salió a destiempo y cometió penal, pero luego
enmendó su error conteniéndole el remate a Seijas. Su decisión fue por demás
sorprendente: no se tiró y se quedó parado en el medio del arco, y la bola
viajó mansa a sus manos. Luego lo festejó con un beso al anillo, y señaló al
lugar de la tribuna donde se encontraba su mujer, Eliana Guercio. Pero hubo un
gesto más, con el pulgar arriba mirando al banco argento: un integrante del
cuerpo técnico tenía el dato de que Seijas suele picarla en Independiente Santa
Fe y le avisó.
Un gigante.
Fuente Olé

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