Un hilo conductor de 40 años de fútbol unen a Ricardo
Bochini con el astro de la selección. "La gambeta viene de la cuna, lo que
se aprende es a tener el panorama de juego"
Por Rodolfo Chisleanschi
Foto: LA NACION / Marcelo Gómez
Primeros años de los '70. Un chiquitín irreverente, bajito y
de piernas delgaduchas irrumpe en el panorama del fútbol argentino. Encorva el
lomo, le apunta al pecho del rival de turno y gambetea. Para adelante, con el arco
de enfrente como única meta. Los defensores pasan de largo, el público se
asombra.
Se llama Ricardo Enrique Bochini y juega en Independiente.
-Sí, cuando empecé yo agarraba la pelota y gambeteaba todo
lo que podía. A veces incluso me excedía un poquito y me la quitaban [N. de la
R.: dice bien el Bocha, eso ocurría solo "a veces"]. Después, con el
tiempo vas viendo cuándo es mejor gambetear y cuándo es mejor tocar.
Primeros años del siglo XXI. Otro chiquito escurridizo y
atrevido asombra a los hinchas. En tiempos de marcas severas, defensores
atléticos y esquemas rígidos hace saltar todo por los aires a base de
enganches, quiebres, amagues y velocidad. De gambetas. También es argentino
pero lo conocemos por televisión. Se llama Lionel Messi y juega en el
Barcelona.
-Sí, claro que me veo reflejado en Messi porque yo también
gambeteaba para adelante -dice el 10 de antaño-. La diferencia es la
preparación que existe hoy y que él fue haciendo desde chico. Por eso tuvo
siempre más ritmo que yo, podía recibir la pelota más seguido y recuperarse
rápidamente de una jugada a la siguiente.
Aquellos a quienes los años y la fortuna les brindaron la
posibilidad de ver de punta a punta las carreras de uno y otro ya saben por
dónde avanza esta historia. Hay un hilo conductor, invisible pero concreto, que
siempre unió a aquel primer Bochini que se convertiría en ícono máximo de su
club con el rosarino que creció en Cataluña hasta transformarse en el mejor
futbolista del planeta. Y el hilo continúa estirándose. ¿No lo ve claro? Siga
leyendo.
Años '80. Ricardo Bochini ya ha levantado varios títulos,
locales e internacionales. Lleva una década larga siendo emblema del Rojo más
ganador de la Historia, ha superado lesiones y hasta un período depresivo. Ya no
gambetea tanto. Ahora es estratega, cerebro y, sobre todo, lo que hoy llamamos
asistidor.
-Uno pasa de gambeteador a estratega con el tiempo, cuando
vas notando que ya no podés gambetearte a todos los rivales. Con los años vas
perdiendo la fuerza que se necesita para empezar y terminar una jugada con la
misma energía. Lo sentís en los últimos metros, y ahí si sos inteligente tenés
que darte cuenta que tocando la pelota conseguís lo mismo que gambeteando y es
menos riesgoso. Entonces pasás a uno o a dos y ya vas metiendo el freno y
mirando para los costados.
-Pero el panorama de juego, esa antena parabólica que te
permitía conocer la ubicación de compañeros y adversarios en cada momento de un
partido, ¿también venía incorporada desde la cuna?
-No, eso se aprende. Lo que viene con uno es el dominio, la
gambeta. Lo de mirar el partido desde adentro lo vas incorporando con los
partidos, los entrenamientos, las prácticas de fútbol. Porque ni siquiera se
entrena, va saliendo con el juego. Vos vas inventando en el momento y las
jugadas se van produciendo. Es así: vos arrancás para un lugar de la cancha y
te das cuenta que por ahí está todo cerrado, entonces tenés que frenar y
cambiar el juego, tirarla para el otro lado donde venga alguien libre. Claro
que tiene que haber compañeros que se te muevan, que te ayuden, que se junten,
que piquen. Es todo un conjunto.
Temporada 2015-2016. Lionel Messi ya tiene una colección de
títulos, individuales y de equipo. Lleva una década larga con estadísticas
inverosímiles que escapan de toda lógica. Casi nadie discute su puesto como
número uno de este siglo y el debate se centra sobre el lugar exacto que ocupa
en la Historia del fútbol. Pero de pronto cambia de chip. Corre menos, ya no
gambetea tanto. Sigue haciendo goles pero la cifra baja mientras suben las de
pases-gol. Ahora, como Bochini hace 30 años, es más cerebro, más estratega, más
organizador.
-Messi hoy es el clásico 10 que tiene que jugar de tres
cuartos de cancha hacia arriba y con dos delanteros adelante. No puede ser que
tenga que venir a buscar la pelota al medio de la cancha o incluso 15-20 metros
más atrás como ha pasado en muchos partidos. No, no, no [N. de la R.: el Bocha
mueve la cabeza, responde con los gestos y los ojos al mismo tiempo que habla].
La pelota se la tienen que alcanzar los laterales, los centrales, el 5 o los
volantes de los costados para que él pueda hacer lo mismo que hace en el
Barcelona.
-Después de lo que vimos este último año, ¿Messi puede
convertirse en el mejor asistidor? ¿Podría ser en el futuro un organizador al
estilo Xavi?
-Claro que puede. Pero vos para meter pases tenés que
limpiar un poco el camino. Yo di muchos pases después de gambetear a uno o dos
porque además de esa manera quedan menos defensores para cortarlo. Y por otro
lado no podés tirar siempre pases de 30 metros porque se te avivan los
defensores y les da tiempo a cerrar. Los pases buenos tienen que ser más
cercanos, ahí podés asistir mejor.
-¿Qué sentís cuando ves que Messi deja a Neymar o Suárez
mano a mano con el arquero contrario y escuchás que alguien dice que dio un
pase "bochinesco"?
-Je, qué sé yo. Está bueno. Eso es algo que quedó porque di
muchos pases que fueron goles de compañeros, o que se los perdieron. Fue mi
característica principal, una especialidad que tenía.
Foto: LA NACION / Marcelo Gómez
Junio de 2016. Messi está en Estados Unidos, intentando
ganar con la Selección Argentina el título que le falta y tanto se le resiste.
Despierta fervores desmedidos, idolatría ilimitada. El Bocha lo mira desde
casa. Camina por esta fría Buenos Aires y provoca bocinazos y frenos. El del
taxista que se baja del auto en plena 9 de Julio para abrazarlo y decirle:
"Soy de River pero vos fuiste el más grande". El del pibe de rastas
larguísimas que se acerca y pregunta con timidez: "¿Este hombre es el de
Independiente, el Rey de Copas, no?".
-Argentina tiene muy buenos jugadores. Los mejores en
Sudamérica, eso ni hablar. Tal vez mundialmente puede haber algún otro equipo
que la empareje, pero acá tiene los mejores.
-¿Entonces qué falta?
-Audacia, lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo. Falta
confiar en el fútbol de protagonismo, el de jugar y poner jugadores de un
estilo futbolístico parecido. En los Mundiales que se ganaron, o en las Copas
del 91 y el 93 Argentina nunca jugó de contra, siempre tuvo la pelota más
tiempo que los rivales. No puedo entender cómo Agüero e Higuaín no pueden estar
juntos en la Selección. Pasa solo en este país. En cualquier otro, vos tenés
dos tipos de esas características y juegan tranquilamente.
-Pero ahí quizás se pierda algo de equilibrio defensivo.
- Podés formar un mediocampo de buen fútbol y a la vez
equilibrado. Ponés a Mascherano de 5, que es un jugador con quite y que
distribuye bien el juego. A Banega le das la función de un 8 que acompañe en
ataque y vuelva a ocupar su lugar cuando el equipo no tiene la pelota. Di María
o Gaitán del otro lado, y Messi. Con ellos Argentina puede armar un equipo
extraordinario. El día que se convenzan que ese es el equipo, le ganamos a
cualquiera.
-¿Messi con la antena parabólica de organizador?
-Sí, claro. En el mediocampo no hay nadie más con esas
características.
De los '70 al 2016. De aquellos gambeteadores empedernidos a
los estrategas con panorama. Del Bocha eterno al Messi de siempre. Ahí va el
pase, Lio. Una asistencia antológica con un único final posible: un golazo para
enmarcar entre los más grandes de la Historia del fútbol.
"El paladar negro de Independiente era una exigencia
que ya no existe"
Es imposible charlar un rato con Ricardo Bochini sin que
surja Independiente en medio de la conversación. Y este encuentro no fue
ninguna excepción.
-¿Cómo ves esta nueva etapa con Gaby Milito al mando?
-No lo seguí mucho en Estudiantes. Conoce bien al hincha de
Independiente, hizo las inferiores en el club, fue el capitán del equipo que
fue campeón con Gallego. Si sigue esa línea, si se ve esa actitud en la forma
de parar el equipo, tiene posibilidades de que le vaya bien, porque la gente va
a saber entender que se pierda algún partido.
-Pero en Independiente hace años que los técnicos no
aguantan mucho tiempo.
-Porque no se complementa bien el plantel para jugar con el
estilo que siempre fue del club. Se traen dos o tres jugadores para el mismo
puesto, hay muchos delanteros pero faltan armadores. Y además vienen técnicos
que tienen otra manera de ver el fútbol, como fue el caso de Pellegrino, que
jugaba más armado atrás pero con poca llegada. Eso hizo que se empataran muchos
partidos y así quedamos lejos.
-La sensación es que ya se perdió el paladar negro, que por
lo menos en la popular si se gana a nadie le importa cómo.
-Naaa, eso ya está, ya se perdió y fue perjudicial para Independiente.
Hoy va a la cancha otro público, pibes que no vieron aquel Independiente y no
les exige tanto a los jugadores. Antes, cuando perdías 2-3 partidos seguidos la
gente ya no iba tanto a la cancha hasta que volvías a levantar y ganar. Ahora
perdés y siguen yendo igual, como para decir estamos presentes en las buenas y
en las malas. Es eso del aguante que por un lado está bien, pero por el otro,
no exige lo suficiente al dirigente para que busque buenos jugadores, al
técnico para que vaya siempre para adelante, a los jugadores para que intenten
jugar con ese estilo con el que se ganaron 15 o 20 campeonatos. El paladar
negro era una exigencia que hoy ya no existe.
-¿Y se puede recuperar?
-El mejor ejemplo es Lanús. Juega con un solo 5, un 8 que
sabe, otro volante por izquierda que también es muy bueno y 3 delanteros. Todos
van, van y van. Corren algún riesgo, pero siempre tienen posibilidades de hacer
goles. Si trae 2 o 3 refuerzos de categoría, Independiente tiene un plantel que
está entre los 4-5 mejores para pelear el campeonato. Solo hay que copiar la
manera de jugar de Lanús.
Fuente Cancha Llena


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