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sábado, 18 de junio de 2016

Miedo escénico, el rival



La práctica de la Selección en Boston (Fernando de la Orden)

Por Walter Vargas

Y ya que ha llegado la hora de los pierde-paga, no está de más recalcular el contexto, el objetivo primordial y los eventuales daños colaterales. De todas las selecciones que habían llegado a esta Copa América, no había una más favorita y a la vez más necesitada que la albiceleste. Huelga abundar por qué, pero no huelga subrayar el debido respeto a las otras de mayor porte, sobremanera a la de Chile, un rey vigente que atraviesa una etapa al menos brumosa.

Por si la riqueza del plantel y la acumulación de hambre fueran insuficientes, las señales sonríen, guiñan, invitan, y eso por los cucos que ya han vuelto a casa y por razones propias. Sin ribetes de Dream Team, admitido, pero con momentos, nombres y pinta de equipo llamado a quedarse con el pozo acumulado. Se sabe de sobra y hasta se desliza o se dice con todas las letras de forma pública.

Javier Mascherano, por ejemplo: si no es ahora, en United States, ¿cuándo?

A falta de respuestas que llegarán en tiempo y en forma, se vuelve oportuno poner la lupa en los principales obstáculos que deberá atravesar la Selección y que exceden la valía de Venezuela, de Estados Unidos y del eventual adversario en la final.

Uno, el más inmediato, el que deberá exorcizar a partir de esta misma noche, reside en la típica piedra en el zapato de quien se sabe superior, se enamora de esa certeza y desvaría que juega solo.

Y el otro es tanto o más peligroso: el pánico escénico. 

Mucho deberán trabajar el Tata Martino y los futbolistas para tomar distancia del miedo a ganar.

Sí: del enorme miedo que representan las sombras de los tropiezos de ayer y la cercanía de una recompensa deseada con ardor.



Fuente Olé

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