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viernes, 17 de junio de 2016

Made in Barcelona




Milito comenzó a mostrar cómo es su metodología de trabajo importada desde Europa y dispuso un ensayo muy exigente para agilizar la circulación de la pelota.

Por Favio Verona

"Si damos los pases bien y tenemos ritmo no nos para nadie, muchachos. Aprendan a trabajar con el ahogo!”. Los gritos del preparador físico, Horacio Ferrer, retumban en Villa Domínico. Los jugadores van y vienen al exigente ritmo que impone la voz del profe. Es la cuarta jornada de entrenamiento desde el comienzo de la pretemporada, pero la intensidad de los trabajos es muy alta. Gabriel Milito supervisa todo desde un costado. Los futbolistas van conociendo al técnico y se sorprenden por sus innovadores métodos, muchos de ellos importados desde Barcelona.

El entrenador pisó el césped alrededor de las 9 y armó un cuadrado de 30 metros por 30, delimitado por conos, con estacas puestas en forma de cruz. Luego dividió a los futbolistas en grupos de ocho y dispuso un circuito dinámico en el que debían rotar sin parar por las distintas estaciones. En algunas la consigna era descargar a un toque, en otras a dos e incluso en varias debían trasladar para luego armar una pared. El ejercicio duraba cinco o diez minutos y en los que quienes participaban no tenían permitido parar. El objetivo es conseguir velocidad y precisión en cuanto a la circulación de la pelota, generar una dinámica permanente para que no haya jugadores estancados, lograr el desmarque y promover las asociaciones y triangulaciones para encontrar los espacios. Además, dados los cambios de ritmo y la movilidad constante que se requiere para completar el circuito, el desgaste parece ser más alto que el de cualquier trabajo convencional de pretemporada.

El acondicionamiento físico con pelota es una modalidad que se repetirá durante el ciclo de Milito. La práctica duró tres horas y los jugadores nunca tuvieron respiro. Mientras los grupos de ocho aguardaban su turno para pasar por el circuito, Gaby los mandó a hacer un ensayo de presión en el que la meta era lograr precisión en velocidad para conservar la pelota por largos períodos. Con el Mariscal, los pelotazos sólo serán una vía de escape en casos de emergencia. La construcción del nuevo Independiente ya está en marcha.

 

Fuente Olé

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