Milito comenzó a mostrar cómo es su metodología de trabajo
importada desde Europa y dispuso un ensayo muy exigente para agilizar la
circulación de la pelota.
Por Favio Verona
"Si damos los pases bien y tenemos ritmo no nos para
nadie, muchachos. Aprendan a trabajar con el ahogo!”. Los gritos del preparador
físico, Horacio Ferrer, retumban en Villa Domínico. Los jugadores van y vienen
al exigente ritmo que impone la voz del profe. Es la cuarta jornada de
entrenamiento desde el comienzo de la pretemporada, pero la intensidad de los
trabajos es muy alta. Gabriel Milito supervisa todo desde un costado. Los
futbolistas van conociendo al técnico y se sorprenden por sus innovadores
métodos, muchos de ellos importados desde Barcelona.
El entrenador pisó el césped alrededor de las 9 y armó un
cuadrado de 30 metros por 30, delimitado por conos, con estacas puestas en
forma de cruz. Luego dividió a los futbolistas en grupos de ocho y dispuso un
circuito dinámico en el que debían rotar sin parar por las distintas
estaciones. En algunas la consigna era descargar a un toque, en otras a dos e
incluso en varias debían trasladar para luego armar una pared. El ejercicio
duraba cinco o diez minutos y en los que quienes participaban no tenían
permitido parar. El objetivo es conseguir velocidad y precisión en cuanto a la circulación
de la pelota, generar una dinámica permanente para que no haya jugadores
estancados, lograr el desmarque y promover las asociaciones y triangulaciones
para encontrar los espacios. Además, dados los cambios de ritmo y la movilidad
constante que se requiere para completar el circuito, el desgaste parece ser
más alto que el de cualquier trabajo convencional de pretemporada.
El acondicionamiento físico con pelota es una modalidad que
se repetirá durante el ciclo de Milito. La práctica duró tres horas y los
jugadores nunca tuvieron respiro. Mientras los grupos de ocho aguardaban su
turno para pasar por el circuito, Gaby los mandó a hacer un ensayo de presión
en el que la meta era lograr precisión en velocidad para conservar la pelota
por largos períodos. Con el Mariscal, los pelotazos sólo serán una vía de
escape en casos de emergencia. La construcción del nuevo Independiente ya está
en marcha.
Fuente Olé



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