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martes, 30 de enero de 2018

Las claves de la derrota ante el Pincha



Independiente perdió un partido que estuvo cerca de ganarlo; uno de esos encuentros trabajados que permiten explorar a fondo las causas y consecuencias en la toma de decisiones. Aquí vamos con las claves de la derrota.

Desaprovechar los momentos: Si hubo un factor fundamental para que el Rojo no ganara, fue nuevamente no aprovechar los momentos donde se puede dar por concluido un partido. Independiente tuvo dos: los primeros fragmentos del primer tiempo, donde se vio un equipo ágil y vertiginoso, y el momento donde abrió el marcador, donde se podría haber enfriado el partido y primado la concentración.

El severo error del arquero: Decirlo no tiene que convertir a Martín Campaña en un villano repentinamente. No. Pero lo que sucedió, sucedió, y se debe mencionar. Fue el motivo principal por el que se consumó la derrota: si el arquero no regalaba ese tanto al visitante, probablemente el partido hubiera terminado empatado, y con el Rojo seguramente a tiro de ganarlo en los últimos vaivenes del encuentro. Ya está, a otra cosa.

Las constantes desatenciones: Que el arquero haya tenido un error significativo no fue una situación “de otro partido”. El equipo ya venía teniendo desatenciones. Los recurrentes pases hacia atrás y el intrascendente traslado de los mediocampistas sin opciones en la ofensiva, hicieron que los errores se vuelvan reiterativos. Contra Rosario Central hubo, aunque el Canalla no pudo facturar. Estudiantes sí, dos veces.

Figuras apagadas: Por ahí este era uno de esos partidos cuando más se necesitan a las figuras. Contra Estudiantes, Maximiliano Meza estuvo apagado, sin un socio en tres cuartos, y eso fue clave para que al Rojo le costara todo el triple. Una pena. Pero puede pasar.

El desarme de la defensa: Pese a que un equipo que pelea varias competencias debería tener recambio en todas sus líneas, se dio la mala fortuna que los dos centrales del equipo, Fernando Amorebieta y Alan Franco, no pudieron jugar el partido. Y el entrenador debió, primero rearmar una línea de cuatro que ya estaba consolidada; y luego, inventar una línea de tres con Nicolás Domingo de central.



Fuente Infierno Rojo

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