Bauza cambió la receta y dejó afuera a un ingrediente
pesado: eligió a Lucas en lugar de Higuaín. Además entrarán Mercado y Banega
para que Colombia no nos cocine en San Juan...
Por Nico Berardo
Era necesario un cambio a fondo. Mejor dicho, a fonda...
Edgardo Bauza miró la carta y eligió haciéndole caso al paladar. ¿El Pipa? Al
horno. Su Pratto del día fue Lucas. El Patón modificó la receta y cuatro
ingredientes: además de sacar del equipo a Higuaín, a quien más de uno tiene
atragantado (injustamente o con fundamentos, eso depende de los gustos) metió a
Mercado para reforzar la banda derecha -Zabaleta, afuera- e incluyó a Banega
para que amase la pelota y le dé de comer a Messi (Enzo Pérez, out). El equipo
ya tiene media cocción: ayer lo testeó en un entrenamiento pasado por agua.
“Mañana (por hoy) lo defino”, dijo el propio Edgardo. ¿Lo sirve con un buen
vino en San Juan? Martino dijo alguna vez que tenía que parecerse un poco a
Bauza. Esta vez, el que se pareció al Tata fue el Patón. En esquema, en idea y
en equipo. Urgían modificaciones, y la reestructuración que encaró el Patón
derivó en una horma melliza, salvo los retoques de Mas e Higuaín, a la que
terminó jugando la Copa América Centenario: un 4-2-3-1 con Mercado de lateral
derecho, Biglia y Mascherano como doble pivote y Banega detrás del ariete
(Pratto). La experiencia de ese esquema desde los números fue positiva: pocos
goles recibidos en Estados Unidos -apenas dos, ante Chile y Venezuela- y
contundencia en el arco contrario (18 goles a favor en seis partidos). Sin
embargo, aquella derrota por penales en la definición en el Met Life de Nueva
Jersey había borroneado todo lo escrito, además de haberles estampado a varios
jugadores el sticker del fracaso. El 0-3 ante Brasil, sumado a la seguidilla
sin triunfos, lejos de despegarlo, lo adhirió aún más.
Uno de los más golpeados por aquella frustración resultó,
precisamente, Higuaín: el hombre de la Juventus, de los más criticados luego
del subcampeonato en los Estados Unidos, había consensuado su ausencia en la
primera doble fecha de la era Bauza. En aquella oportunidad, el Patón había
elegido a Pratto, a quien ya había querido para reforzar a su San Pablo, como
sucesor del Pipa. El saldo había sido positivo: mucha fajina contra Uruguay
(1-0) y un gol ante Venezuela, el del descuento en un partido bravísimo en
Mérida. Sin embargo, el Pipita regresó ante Perú, convirtió y aumentó su
estadística en la Selección (desde su debut en 2009 acumula 33 goles en 66
partidos, es decir, 0,50 por encuentro). Pero las derrotas con Paraguay y
Brasil lo cocinaron.
Las dos modificaciones restantes, en tanto, no deben verse
sólo como aderezos: con Zabaleta la defensa quedó desbalanceada, por lo que
resultaba necesario sellar el lateral. Mercado, entonces, irá en su lugar. Y el
ingreso de Banega, pese a que Enzo Pérez no desentonó en Brasil, jugará en la
posición que Bauza lo imagina, detrás del 9, para conformar una sociedad con
Leo, de nuevo bien tirado a la derecha para intentar evitar la jaula de marcas.
Ante Uruguay hubo una formación similar, y el equipo ganó mostrando cierta
solidez. El Patón sabe que debe repetir un partido así para terminar más
tranquilo el 2016: una victoria dejaría a la Argentina, de mínima, en
repechaje. Por eso en las últimas prácticas le prestó atención a pulir detalles
defensivos. Arriba hay un MasterChef vestido con la 10, y un 9 a su gusto, que
pueden resolver el resto...
Fuente Olé

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