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miércoles, 26 de diciembre de 2018

El chef de copas


El plantel se va a someter a un test que emplea el ejército de USA para personalizar la dieta y bajar el riesgo de lesiones musculares.

La práctica de Independiente a cargo de Ariel Holan.


Por Favio Verona

No es ninguna novedad sostener que Ariel Holan es afín a la parafernalia tecnológica. Diariamente trabaja equipado con un ejército de drones que custodian todos los entrenamientos, emplea sistemas de GPS para medir el recorrido de cada futbolista y dosificar las cargas, durante los partidos cuenta con una red de datos online que le provee información sobre el rendimiento de todos los jugadores y a la hora de moverse en los mercados de pases se ampara en un software que colabora en la búsqueda de potenciales incorporaciones en función de las características deseadas. En tiempos de hiperconectividad, el Profesor intenta exprimir al máximo las herramientas que le brinda la ciencia aplicada al deporte.

Y se respalda en esos soportes para preparar cada encuentro. En esta pretemporada, el técnico volverá a hacer de las suyas: someterá al plantel a una serie de análisis biométricos con el fin de establecer una dieta personalizada para cada uno de sus dirigidos. El objetivo del sistema que se va a emplear es reducir el riesgo de lesiones musculares.

El test que se le realizará al plantel se llama ALCAT y desde hace varios años es empleado por los cuerpos de elite del ejército de Estados Unidos.

Independiente será el primer equipo de fútbol profesional del país que lo va a implementar. A partir de los resultados que arroje, se confeccionará una dieta específica para los jugadores.

El test permite detectar la intolerancia que cada organismo puede tener a 150 alimentos y a unas 50 sustancias de consumo habitual como colorantes, edulcorantes, aditivos y conservantes que están presentes en una gran cantidad de productos que se ofrecen en las góndolas de los supermercados.

La idea es adecuar la dieta de cada integrante del plantel en relación a su biotipo físico y detectar qué alimentos puede procesar con mayor eficiencia. La finalidad es optimizar el rendimiento y mejorar la recuperación de las fibras de contracción rápida y lenta que componen los distintos grupos musculares. En definitiva, se impondrán listas personalizadas de alimentos e ingredientes para favorecer a la síntesis de proteínas y se especificarán tiempos exactos entre cada ingesta calórica previa y posterior al ejercicio de alta intensidad. Los procesos estarán controlados a diario mediante análisis de la composición de la masa corporal y habrá pesajes estrictos.


El que va a tener mucho trabajo es el cocinero del club: deberá adecuar los almuerzos a las necesidades de cada futbolista.

El Rojo arrancará el 2019 con hambre de gloria. Y quiere alimentar la ilusión.


Fuente Olé



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