Tímido para las fotos, en la cancha se transforma.
Debora D’amato | ddamato@ole.com.ar
Fernando Godoy tiene el ánimo por las nubes: Ramón lo tiene
muy en cuenta y el volante central trabaja para no dejar escapar la chance.
Américo Rubén Gallego, cuando lo conoció siendo entrenador
de Independiente, lo bautizó como “Tolito” porque le recordaba a él en sus años
mozos. Fernando Godoy levantó el guante con orgullo e inició su camino en
Primera. El volante posee un gran temperamento dentro y fuera de la cancha y,
quizás por eso, el Tolo se vio reflejado.
El jugador menos mediático del
plantel del Rojo va surcando su recorrido a pura garra, logrando ganar terreno
poco a poco. Post Gallego, tecleó con Garnero, recuperó espacio con Mohamed
aunque sin lograr continuidad y, hoy, se afianza con Ramón Díaz.
“Todo desde un
principio lo vivo como un sueño.Desde chico supe que si hacía las cosas bien,
mi sueño se podía cumplir. Por momentos las cosas no salieron como esperaba, el
equipo no venía bien pero el Tolo siempre me bancó más allá de alternar a veces
en Primera y otras en Reserva”, cuenta.
-Con Daniel Garnero, ¿qué pensaste?
-Cuando él llegó pensé que se cortaba todo, más que nada por
cómo se dio la pretemporada y después el torneo. Todo indicaba que no iba a
jugar. Además, con Pellerano y Battión, la cosa era difícil.
-¿Qué cambió, más allá de la lesión de Battión?
-Cuando uno está en un club grande como es Independiente, es
consciente de la fuerte competencia interna, que es muy sana. Pelle, más allá
de los resultados, viene haciendo bien las cosas y cuando Roberto esté en
condiciones, sé que será más difícil para mí. De eso se trata, de demostrar
siempre.
-Cuando se abre cada libro de pases, ¿prestás atención a las
negociaciones en tu puesto?
-(Risas) No es que estoy pendiente pero sí, me fijo. Sé que
el que llegue suma y eso siempre es bienvenido. Es una linda presión para no
dejarse estar.
-¿Te desilusiona cuando hay un 5 en la mira?
-No tanto porque sé que también depende de mí que llegue la
chance o no. Obvio que el que llega o el titular es el que tiene la prioridad
pero también sé que si hago las cosas bien, la oportunidad se da. Para que uno
no caiga en la desesperación, el factor más importante es la familia. Sin una
buena base afectiva es muy difícil crecer. El tren pasa una sola vez. Y yo no
me quiero bajar.
-Más ahora que llegó Ramón Díaz.
-Cuando llega un nuevo técnico es como que todo renace
porque arrancás de cero. Todos se quieren mostrar y es como una nueva
oportunidad para los que no venían siendo tenidos en cuenta. Está bueno eso.
Desde que él llegó hice todo para rendir, que me vea y me elija.
-Y te toca hacerlo en una posición especial.
-Mi puesto es importante. Si no es el más importante le pega
en el palo porque todo pasa por ahí, el fútbol se genera en ese sector de la
cancha. Desde chico me gustó esa posición. Quizás porque la pelota siempre
tiene que pasar por ahí.
-¿Qué conservás del chico que soñaba con llegar a Primera?
-Uno empieza siendo hincha y cuando va creciendo tiene que
empezar a dejarlo de lado para ser cada día más profesional. Las
responsabilidades cambian. De a poco te tiene que entrar ese chip en la cabeza
para sacar el hincha y dejar sólo al profesional.
-¿Lo lograste?
-Hay un solo partido en el que no lo logro: contra Racing.
Ahí se mezcla el profesional con la pasión. Ese es el único partido que lo
juego como hincha.
Fuente Ole

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