Escrito por Carlos Maidana
Casi se escapa, pero la victoria quedó en Avellaneda. Con un
gol de Marco Pérez y una salvada de Fabián Assmann cerca del pitazo final,
Independiente derrotó 2-1 a Godoy Cruz y salió del fondo. El Rojo había jugado
mejor que el Tomba pero casi se queda con las manos vacías.
Por fin, Independiente. Cuando parecía que el Rojo perdía
dos puntos, más por errores propios que por méritos del rival, llegó la
victoria en las dos áreas. Primero, con el gol de Marco Pérez a un minuto del
final del partido y después con la excelente doble atajada de Fabián Assmann,
en la última jugada.
El local arrancó mejor y tuvo la primera apenas comenzado el
encuentro. Leonel Núñez estrelló un tiro libre bárbaro en el travesaño y
levantó a la gente que llegó en buen número al Libertadores de América.
Independiente tenía la pelota y no sufría en defensa, pero tampoco atacaba con
profundidad y el juego se estancaba en el medio campo.
Hubo que esperar hasta los 25 minutos para que Godoy Cruz
llegara por primera vez. Maximiliano Velázquez dominó la pelota en la mitad de
la cancha y tocó mal para atrás. El receptor del pase fue Rúben Ramírez que,
solo ante la salida de Fabián Assman, definió cerca del palo derecho.
El tiempo siguió corriendo sin que pasara mucho más en aquel
primer tiempo, que se extinguió rápidamente. Para el complemento, Ramón Díaz,
expulsado ante Racing y viendo desde un palco, no dispuso ninguna modificación
en los titulares.
Apenas iniciada la segunda etapa, llegó la primera alegría.
A los 3 minutos, Matías Defederico, de gran partido, tomó la pelota, corrió a
pura gambeta hacia el arco de la popular sur y una vez dentro del área, mandó
un centro inteligente de derecha para que Núñez convierta el 1 a 0.
Justo resultado para el Rojo que, sin sobrarle nada, había
hecho lo suficiente para estar en ventaja. Después del tanto, los mendocinos
salieron a buscarlo y encontraron el premio 15 minutos más tarde, en una jugada
aislada. Assmann no contuvo un centro y Eduardo Tuzzio tardó en rechazar la
pelota que pegó en Ramírez y se convirtió en el inmerecido empate. Al igual
que con Racing, por una sumatoria de
errores individuales llegó el gol rival.
Ante la igualdad, Ramón mandó a la cancha a Marco Pérez que
parecía que tenía una tarde para el olvido. Primero, luego de una excelente
habilitación de Defederico, tardó en patear y Sebastián Torrico lo atoró en la
salida. Después, tras un muy buen centro de Osmar Ferreyra, pateó de sobrepique
afuera.
Con los regresos de Hernán Fredes y Nicolás Cabrera, parecía
que, otra vez, el equipo se quedaba con poco, pero en dos minutos, cuando el
partido se moría, pasó de todo. Maximiliano Velázquez recuperó una pelota y
envió un centro preciso a los pies de Pérez. El colombiano la dominó con
derecha y, con la misma pierna, definió por encima, ante la salida del arquero
y puso el 2 a 1. Y en la última, luego de otro centro al área, Assmann
respondió excelente en dos oportunidades para ahogarle el grito al Tomba.
Con el pitazo del arbitro llegó el desahogo y el festejo.
Porque después de la eliminación en la Copa, hubiese sido otro golpe duro para
un Independiente que llegaba de capa caída y que ahora, un poco más tranquilo,
puede pensar en la levantada.
Fuente Infierno Rojo

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