Baldassi: "Los insultos forman parte del folklore"
Teresa, la mamá del árbitro internacional, no se hace
problemas por las cosas que le gritan a su hijo en las canchas; antes de
celebrar su día en Córdoba, admitió que no sabe nada de fútbol. Por Daniel
Meissner
15 de Octubre de 2011
Foto Baldassi y su
mamá Teresa, de paseo por San Telmo, con la camiseta que lució anoche en el
Nuevo Gasómetro, donde dirigió San Lorenzo vs. Banfield | Mauro Alfieri - LA
NACION
Para los seguidores del fútbol argentino, Héctor Baldassi
representa una ineludible referencia a la hora de hablar del arbitraje más
idóneo. Después del Mundial de Sudáfrica, por todo lo que implica la gran cita,
su imagen se hizo todavía más popular en todo el país. Así, tiene identidad
propia en cualquier lugar que visite, con excepción de Río Ceballos. Allí es
simplemente "el hijo de Chicha" porque, como cuenta risueñamente su
mamá Teresa (la dueña de ese alias), en esa localidad cordobesa la famosa es
ella, que mañana celebrará su día junto con Héctor y sus otros cuatro hijos: Carlos,
Eduardo, Luis y Gabriel.
"No, la realidad es que nuestra familia se conoce a
través de él, de su capacidad y de su trabajo, y eso nos pone muy orgullosos a
todos", aclara Chicha, quien admite que apoyó la decisión de Héctor cuando
éste cambió la carrera de medicina que llevaba adelante en la provincia
mediterránea por la de árbitro.
"Tenía muchos amigos, era un líder y todos le hacían
caso? y sigue teniendo los mismos amigos", señala feliz, si bien admite
que no suele ir a ver a su hijo. "Solamente una vez me llevaron, Héctor
era juez de línea y hubo un problema entre las hinchadas. Yo me puse a llorar
en el estadio y mi segundo hijo me dijo « mamá, es la primera y última vez que
te traemos » y así fue". Tampoco es muy amiga de escuchar los partidos o
seguirlos por televisión, porque admite ponerse nerviosa. "Una siempre
piensa que puede sucederle algo. Él siempre me dice « quedate tranquila que no
me va a pasar nada » , pero una es la madre, ¿viste?", argumenta, a la vez
que deja una puerta abierta: tal vez concurra a verlo el día de su despedida.
Ser la madre de un juez de fútbol implica estar
permanentemente en boca de los hinchas más exaltados y del modo menos ortodoxo
posible. ¿Cómo afectan a Teresa esos insultos? "Los tomo como una cosa común,
como si me dijeran buena moza o algo así... -dice ante la sonrisa de su hijo-;
no tengo cuidado, porque forman parte del folklore del fútbol. Sé que esas
cosas no las dicen por mí, sino que las gritan siempre, yo estoy
tranquila..."
A Chicha se le iluminan los ojos que han visto 70 primaveras
cuando recuerda el mejor momento profesional de su hijo: la designación para
dirigir en Sudáfrica 2010. "Nos puso muy felices porque sabíamos que había
llegado por su esfuerzo y porque dirigir en un Mundial es lo máximo a lo que
puede aspirar un árbitro", rememora.
Al definir a Héctor, a Chicha se le mezclan las sensaciones,
ya que para ella el prestigioso árbitro internacional continúa siendo
simplemente su hijo, al que educó con paciencia de siglo en su querida Río
Ceballos.
"Hoy, Héctor es un chico muy activo... va para allá,
viene para acá y tiene sus actividades como cualquier persona muy ocupada, con
la televisión, con el periodismo... él se desempeña muy bien en todo",
añade con indisimulable admiración.
-Y si lo ve dirigir, ¿usted sabe si Héctor actuó bien o
mal?
-¡No! Yo de fútbol cero al as . Las reglas tampoco las
entiendo. Lo único que sé es que cuando entra la pelota en el arco, es gol...
Fuente Canchallena

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