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Fútbol, negocios y política.Le ofrece posibilidades de
manejar el fútbol a cambio de buen trato en la TV. Hubo guiños cómplices en la
primera reunión, pero se mantiene cierta desconfianza. Es una historia que
recién empieza.
Por Enrique Gastañaga
Aunque el hombre que lo invitaba es hincha de su San
Lorenzo, Marcelo Tinelli dudó cuando Eduardo "Wado" De Pedro, el
Secretario General de la Presidencia de la Nación, lo llamó hace diez días para
decirle que Máximo Kirchner quería reunirse con él.
Al zar de la televisión le costaba creer que fuese real la
invitación de quien el año pasado lo había bajado del Fútbol Para Todos de un
plumazo.
Sin embargo, aceptó.
"Si Marcelo fue el lunes hasta Olivos es porque sabe
que algo bueno puede llevarse...", le dijo a Clarín una fuente muy próxima
a Tinelli.
Y es así. Esperando en este año de elecciones una tregua en
sus picantes exposiciones mediáticas contra el Gobierno, Máximo le abrió a
Marcelo una posibilidad de acceder al manejo de la AFA, como presidente o en un
cargo relevante de una gestión con nuevas miradas, bien diferente a la actual.
Con esos antecedentes conflictivos que los separan todavía
marcados a fuego en ambas partes, tanto de un lado como del otro son cautos
sobre la continuidad de las negociaciones. Se entiende la mesura porque reinan
las desconfianzas. Tinelli, en tierra europea, continúa observando partidos de
la Champions League. El martes, en Madrid, vio cómo Real Madrid sufría para
clasificarse ante el Schalke y ayer, en Londres, presenció la eliminación del
Chelsea de Mourinho ante el PSG de Lavezzi y de Pastore.
Recién regresará a
Buenos Aires la semana que viene, después de sentarse en el Camp Nou a mirar al
Barcelona de Messi contra el Manchester City de Agüero.
Por algo Tinelli no hizo ninguna declaración pública ni se
expresó sobre el tema vía Twitter, la red social a través de la que suele
transmitir sus sensaciones. Quiere ver cuáles son las reacciones en estos días.
Hay hermetismo también en el entorno más íntimo del conductor televisivo. Por
un lado, confirman la existencia de la reunión, como para evidenciar que el
Gobierno ahora salió a buscar a Marcelo. Pero por otra parte, buscan evitar que
se filtren detalles. Entonces, dicen que el saludo con Máximo Kirchner fue
respetuoso y breve: "Máximo se fue enseguida y Marcelo se quedó hablando
con Pablo Paladino (Coordinador General del Fútbol Para Todos) y con otras dos
personas que no conocía. Es mentira que hablaron como 50 minutos y que pusieron
de acuerdo en varias cosas". Argumentan que
"Marcelo fue a ver cómo
se repartía la nueva porción de dinero que el Gobierno le aporta al fútbol,
cómo se iba a distribuir entre los clubes y cuál era el plan de control",
al cabo todas esas cuestiones que el martes la AFA informó en su reunión de Comité
Ejecutivo y que significaron un alivio para esas tesorerías mayoritariamente
bombardeadas por malas administraciones.
Sin embargo, el diálogo más extenso entre Máximo y Marcelo
forma parte de la historia real, tanto como esas chicanas clásicas en estos
arreglos por conveniencia que ubicaron como culpable del distanciamiento a un
ausente, a Jorge Capitanich, el ex Jefe de Gabinete que puso la cara para
llamar a Tinelli el año pasado y que luego le dijo "no" por orden de
La Cámpora. Se trató de un punto de partida tal vez para un acuerdo futuro. El
primer guiño. Ahora faltan otros.
Tinelli esperará ver cómo mueve el Gobierno sus fichas en la
AFA. Quiere que los dirigentes de la nueva generación tengan posibilidades de
postularse a la presidencia en las elecciones que se desarrollarán en la AFA en
octubre, pero para estar habilitados necesitan que se modifique el estatuto
porque exige que el candidato tenga cuatro años como dirigente. Tinelli (vice
de San Lorenzo) y otros presidentes de clubes que representan la renovación
(Matías Lammens en San Lorenzo, Rodolfo D'Onofrio en River, Juan Sebastián
Verón en Estudiantes y Fernando Spinoza en Banfield, entre otros que impulsaría
con agrado el conductor televisivo) recién cumplirán ese requisito en 2016.
Para modificar el estatuto de la AFA, se necesita conseguir
una mayoría, algo difícil porque el grondonismo tiene muchos votos cautivos en
el fútbol de ascenso y en el del Interior. Aquí es donde el Gobierno podría
jugar a favor de Tinelli.
¿Cómo? Bajando una línea para que apoyen ese cambio
de estatuto varios clubes en los que manda el kirchnerismo, como Racing
(liderado por Víctor Blanco) y Banfield (Fernando Spinoza), por citar apenas
dos ejemplos. Y entre estas posibilidades, se especula con postergar las elecciones
en la AFA hasta marzo de 2016, otro cambio que exige alterar el estatuto a
través del voto.
En cuanto al desembarco de Tinelli al mando de las
transmisiones del Fútbol para Todos, hay coincidencia.
“Eso ni lo sueñen”,
sentenció ayer el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
“Imposible”, aseguraron
desde el campamento de Tinelli.
El objetivo, ahora, es otro. El Gobierno no
quiere padecer el humor picante y las críticas de Tinelli. Y Marcelo, como se
lo dijo a Clarín en profundidad el 9 de febrero, desea transformar la AFA, algo
que no es posible desde su rol actual de Secretario General de Prensa y
Comunicación. Es una partida de ajedrez que recién empieza.
Fuente Clarín

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