Por Daniel Arcucci
Foto: LA
NACION / Fabián Marelli
Hace poco menos de 20 años, la revista El Gráfico se
vio en la necesidad de romper con una tradición.
En los tiempos modernos,
cuando la tapa consagraba a un ganador el título sólo llevaba el nombre del
ganador y su logro: "Tal, campeón".
En 1994, el triunfo de Independiente en una virtual
final con Huracán, obligó al calificativo: "Independiente, brillante
campeón".
Recuerdo que se le comentó eso al plantel cuando fueron de
visita a la redacción, en Azopardo y México, el mismo domingo de la vuelta
olímpica, como era usual en la época.
El DT era Miguel Brindisi.
Ayer, en un vestuario que no es la primera vez que lo
ve trascendentalmente derrotado, porque allí mismo renunció a la dirección
técnica de Boca después de una derrota en el superclásico, justamente Brindisi
demostró que los años no pasan en vano.
Para bien y para mal. Lejos está
Independiente del brillo de aquellos años, pero muy cerca quedó él de la
sensatez y el realismo necesarios para el momento que se vive y para los
momentos que se vivirán.
Con la serenidad que lo caracteriza, el hombre que no
quería ser entrenador de Independiente pero terminó aceptando en una reunión de
la que participó gente que no debería haber participado, que puso el alma
además del cuerpo y la cabeza en una empresa casi imposible, dijo, primero:
"Fíjense que este mismo lugar, hace un año y medio [casi dos, en
realidad], era una tragedia. Volvieron a la categoría y hoy ostentan la
posibilidad de ser campeones".
Hablaba del descenso de River, por
supuesto, y de su lucha ahora por el título, tal vez con más apoyo popular de
sus hinchas que antes.
Y agregó, como respuesta a una pregunta, si éste era el
final. "No, no es el final, es un gran dolor." Hablaba de Independiente,
pero no de los dos partidos que todavía faltan ni de algún milagro.
Hablaba de
la historia, que no termina.
¿Que es un drama? Sí, futbolístico.
Que se llora
con pasión. Que se cuenta como lo contó la semana pasada Luciano Olivera,
hincha genuino de verdad.
Un drama, futbolístico, al que se puede sobrevivir
con grandeza, si se aprende de él.
Independiente no aprendió antes de River,
pero puede aprender ahora.
Fuente Cancha Llena

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