El técnico contestó con pasión y argumentos sólidos.
Pellegrino definió al fútbol como el reflejo de la vida
cotidiana. Y explicó por qué falta rebeldía en los jugadores.
Se critica al fútbol porque está en el tapete”, anuncia el
Flaco, quien observa, analiza y describe los fenómenos sociales. No concibe al
deporte predilecto de los argentinos como una burbuja endemoniada, sino como el
ejemplo perfecto de los inconvenientes cotidianos. “Hay urgencia por los
resultados en el fútbol, pero todos vivimos apurados. Es cierto que hay
violencia en las canchas, pero también en la vida diaria, ¿cuántas mujeres
murieron en el último tiempo? ¡A un niño lo mató su padrastro! Hay hechos
violentos en cada esquina, en la calle y hasta bullying en los colegios”,
detalló el entrenador del Rojo. Enseguida, amplió el concepto sobre su
experiencia en Europa: “Es exactamente igual. El problema es social, el fútbol
no es de Marte. Es un espejo de la sociedad, de lo que somos nosotros y de lo
que nos pasa. Esto lo describió Rodolfo Braceli en uno de sus libros”.
Mauricio Pellegrino es pasional. Sus movimientos y la
intensidad que coloca en cada expresión lo denotan. Se compromete con las
respuestas, no se suscribe sólo al mundo de la pelota. También explica los
cambios y las carencias del juego en base a las variantes sociales al ser
consultado por la ausencia de rebeldía: “La sociedad cambió. Antes, yo cruzaba
solo la calle. Hoy, mi hijo lo hace acompañado por mí. Esto es lo mismo para
los jugadores. Hay una dependencia absoluta por el entrenador. Antes los
jugadores se formaban en los potreros y en las plazas. Se gestionaban ellos
todo el tiempo. Hoy, es impensado para los futbolistas. Desde los seis años les
decimos lo que tienen que hacer. Se forman en una escuela de fútbol. Ahí
reciben indicaciones del técnico, del padre y del papá del amigo”.
Fuente Olé

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.