El formador recibió a Olé en su casa de Recoleta.
Por Favio Verona
A los 79 años, Jorge Griffa asumió como coordinador general
de las divisiones inferiores.
“Vamos a traer a los mejores chicos del país”, prometió el
Maestro.
Se abre la puerta de su departamento en Recoleta y el saludo
es efusivo, como si conociera al entrevistador desde hace varios años. De inmediato,
invita a hacer una visita guiada por su casa. Adentro se percibe el perfume del
fútbol. Sobre los estantes descansan las réplicas de las copas que ganó en
Europa, camisetas de su etapa como jugador, pelotas de tiento, fotos con
glorias del fútbol argentino y español y con los alumnos más aplicados que tuvo
en Newell’s y en Boca. Con tan sólo levantar la mirada y contemplar las
reliquias que maquillan las paredes, queda al desnudo la magnitud del
personaje. Sobre un escritorio reposa una pila de archivos con el membrete de
Independiente, donde recientemente asumió como Coordinador General de las
Inferiores. También hay una notebook que, a los 79 años, Jorge Griffa maneja a
diario con precisión de analista de sistemas. “Estoy escribiendo mi segundo libro”,
cuenta. Y muestra orgulloso el avance de su obra.
Una cinta blanca cubre su rodilla derecha en casi todas las
fotos de su etapa como jugador. Hoy, allí se percibe una profunda cicatriz.
“Hace dos meses me operé y estoy haciendo kinesiología. Desde los 21 años hasta
los 37 jugué con los ligamentos rotos y me ponía la cinta para lograr
estabilidad. Ahora tengo ganas de volver a jugar picados y por eso pasé por el
quirófano”, siembra el asombro.
-¿Con qué se encontró en Independiente?
-Si bien noté que los chicos de la Reserva tienen buena
técnica, también advertí que no poseen mentalidad ganadora. No están preparados
para el éxito. Vi que perdían la pelota y no se preocupaban, que saltaban a
cabecear y les daba lo mismo ganar que perder. Además, varios pibes que están
en la pensión no juegan. Hay que ver qué condiciones tienen y si merecen estar
allí.
-Entonces va a tener mucho trabajo...
-Eso es lo que me motiva. Estoy orgulloso porque no es
normal que a mi edad, tres clubes (Quilmes, Racing e Independiente) me hayan
llamado. Si me vienen a buscar para correr, no es mi mejor momento. Pero si lo
hacen para pensar, creo que los puedo ayudar porque he capitalizado una serie
de conocimientos que pueden ayudar a crecer a un montón de gente. (Respira
hondo y mira hacia arriba). Sólo Dios me va a poder alejar del fútbol.
-¿Qué cree que les falta a los juveniles?
-La aplicación máxima para conseguir el éxito. Hay comodidad
en los chicos y en todo lo que los rodea. Eso no les permite crecer. Hoy,
muchas veces queda de lado lo básico. En Primera hay jugadores que no saben
hacer los movimientos previos para dar un pase o cabecear porque nunca se los
enseñaron. En Reserva algunos no saben controlar la pelota. A veces miramos la
película al revés y queremos empezar por el final.
-¿Pero en ese caso el problema no es de quien se encarga de
formarlos?
-De ambas partes. Los juveniles siempre agarran el camino
incorrecto porque nadie los estimula a tomar el correcto, que es el más
difícil. Hoy, cualquiera que jugó en Primera piensa que tiene condiciones para
enseñar. Y muchos quieren usar a la Reserva como plataforma para dirigir en
Primera. ¡El docente debe prepararse! En Independiente les voy a enseñar a los
que enseñan. ¿Sabés cuántos jugadores como Messi vi, que por no completar su
desarrollo o por no ser aplicados, no llegaron a nada? No podemos seguir
desaprovechándolos por culpa de formadores que desconocen las nociones básicas
del fútbol.
-¿A qué edad un jugador con fallas técnicas pasa a ser un
caso perdido?
-Siempre se puede recuperar. Hay que tener en cuenta que el
futbolista consolida su identidad desde los 14 hasta los 20. Y que recién a los
30 alcanza la cumbre. Pero hay etapas que deben ser respetadas. A veces es
difícil pensar en el desarrollo del futbolista en un fútbol signado por la
necesidad imperiosa de vender. Y ese no es un problema menor.
-¿Cómo distingue a un chico que va a llegar de otro que no?
-Antes lo hacía por instinto y luego comencé a marcar
pautas: técnica, velocidad y fuerza mental.
-¿Por qué en determinados puestos no surgen jugadores?
-Sucede con los laterales. Nadie quiere ser lateral. Y la
culpa es de los formadores que no tienen visión para detectar qué jugadores
pueden rendir en ese puesto.
-Milito había detectado que el principal problema de
Independiente estaba en la captación.
-Si vos no captás, por más desarrollo que tengas estás
perdido. No vamos a esperar que los chicos vengan a probarse, los vamos a ir a
buscar. En vez de crear enemigos sacándoles a los clubes del interior a sus
mejores jugadores, les vamos a ofrecer a cambio el capital de nuestro
conocimiento para formarlos con argumentos futbolísticos sólidos. Eso fue lo
que hice para sentar a Newell’s y a Boca en la mesa de los grandes. Pienso implementar
un proyecto de alcance nacional. Y yo voy a estar encima, marcando pautas para
la captación de jugadores. A Independiente vamos a traer los mejores chicos del
país.
-¿Todas las categorías van a jugar con un mismo esquema?
-Todas deben jugar de la misma forma, con un 4-3-1-2. Es
necesario tener enganche. Pero igual debemos pensar en lo que quiere el técnico
de Primera.
-¿Va a lidiar con los chicos que le dedican más tiempo a la
PlayStation que a mirar fútbol?
-Por supuesto, es mi obligación como educador dejarles
enseñanzas que trasciendan los límites de la cancha.
-¿Habló con Almirón?
-Le dije que debemos tener una relación muy profunda. Quiero
darle a Jorge todos los argumentos que lo ayuden a ser un triunfador. Siempre
me he llevado bien con los técnicos de Primera. Por eso trabajé tantos años con
Bianchi. Cuando había un pibe que andaba bien, nunca le pedí que lo probara.
Siempre antepuse la misma frase: “Me parece que este chico tiene condiciones,
si quiere, mírelo”. Los técnicos tienen un ego importante. Y hay que saber cómo
hablarles. Ahora voy a ser un aliado de Almirón.
-¿Le hubiese gustado trabajar con Milito?
-No lo conozco personalmente. Sé que fue un jugador
interesante. Pero con toda seguridad puedo decir que no me hubiese disgustado.
Fuente Olé

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.