Por Ivan Marano
Hoy en día está a la vista del espectador el irregular
rendimiento de Independiente en los últimos partidos, hasta llegar al punto de
pedir la renuncia del actual entrenador, quien agarró un plantel golpeado hace
un par de años y conquistó dos torneos a nivel internacional con el club de sus
amores. Sin embargo, la realidad es completamente distinta, donde el equipo
perdió el característico juego de ese entonces y los refuerzos no terminan de
convencer en lo absoluto.
A continuación, un repaso de Ariel Holan al mando del Club
Atlético Independiente:
Luego de la renuncia del entonces entrenador del equipo
Gabriel Milito en diciembre del 2016, el 29 de ese mismo mes, la dirigencia
anunciaba a un nuevo DT, con pasado en otro deporte como el hockey e hincha
confeso del club. El mismo sería Ariel Holan, quien afirmó que «ser entrenador
de este equipo fue un sueño» para él. A pocos días de asumir, declaró tener las
herramientas necesarias para sacar al equipo adelante analizando la historia y
la mística del club década por década.
En ese momento, el plantel estaba golpeado ya que fue eliminado de la Copa Sudamericana y de la Copa Argentina, además de la goleada sufrida ante Racing en el torneo local. Rápidamente hubo una limpieza de jugadores importantes como los casos del Cebolla Rodríguez, Victor Cuesta, Cristian Pellerano, Germán Denis y Diego Vera. Por esto, Holan fue muy cuestionado por los mismos futbolistas borrados, además de soportar las burlas del periodismo por su llamativa metodología de trabajo con artefactos electrónicos como drones.
También se sumaron al equipo jugadores como Walter Erviti,
Nery Domínguez y un tal Emmanuel Gigliotti. En los primeros dos partidos, el
empate se adueñó de los mismos, primero 0-0 con San Martín (SJ) en Avellaneda y
luego con Vélez 1-1 (golazo de Rigoni) en el mismo estadio. Pero el verdadero
cambio se daría en la goleada por 5 a 0 ante Patronato en Paraná. A partir de
ahí, Holan supo armar un equipo sólido tanto en ataque como en defensa que de a
poco marcaba tendencia en el fútbol argentino. También hay partidos para
destacar como la victoria ante Racing por 2 a 0 o el agónico triunfo ante
Huracán en el Libertadores de América con el cabezazo de Erviti.
Esa fue la premisa del plantel. Holan unió a hinchas, ídolos
y jugadores e Independiente mostró un fútbol que hace mucho tiempo no se veía
en la institución más grande de Avellaneda. Justamente, el equipo encontraría
su mejor rendimiento a mediados del 2017 a pesar de sufrir la baja de su figura
Emiliano Rigoni (dejando una buena cantidad de dólares al club) ya que
llegarían jugadores como Nicolás Domingo, Fernando Amorebieta, Jonás Gutierrez
y Gastón Silva.
Campaña en el arco se convertía poco a poco en uno de los
mejores arqueros de Argentina, la defensa liderada por Nicolás Tagliafico se
mostraba muy firme, con el aporte de jugadores como Fabricio Bustos, Alan
Franco, Juan Sánchez Miño y Fernando Amorebieta que se encontraban en un gran
nivel. En el medio, la garra del Torito Rodríguez y de Nico Domingo se
complementaba a la perfección con el peligro que generaban Meza, Benítez y
Barco a la defensa rival. Y ni hablar de la capacidad goleadora del Puma Gigliotti,
quien arrancó flojo pero con el correr de los minutos marcaría goles muy
importantes para definir partidos realmente complicados. Tampoco hay que
olvidarse del aporte de jugadores como Leandro Fernández, Gastón Silva y Lucas
Albertengo, entre otros.
El pico máximo del ciclo
Con impecables partidos a nivel local, el máximo nivel en la era Holan se dio en la Copa Sudamericana 2017, donde Independiente dominó y eliminó a cada uno de sus rivales hasta consagrarse campeón nada más ni nada menos que en el Estadio Maracaná. Un logro que terminó siendo la frutilla del postre para coronar el gran rendimiento de todo el semestre.
Sin embargo, cuando el equipo alcanzó su mayor nivel en los
últimos años, el entrenador analizó la posibilidad de marcharse del club por
amenazas sufridas contra su familia. A pesar de esto, se tomó unos días para
analizar la situación y decidió quedarse para afrontar la Copa Libertadores
2018, entre otros torneos. Además de las dudas y especulaciones respecto a su
futuro, no hay que olvidar la renuncia de Alejandro Kohan como preparador
físico, ya que Holan decidió renovar con el club pero debió cambiar su equipo
de trabajo. Una insólita novela.
En la pretemporada, el equipo sufrió bajas muy importantes
como las de Tagliafico y Barco que lamentablemente no pudo reemplazar, sumados
a Albertengo, Nery Domínguez y Erviti, quienes terminaron su ciclo en el club
con ciertos desacuerdos con el director técnico. En ese mercado, llegaron
jugadores como Jonathan Menéndez, Fernando Gaibor, Silvio y Braian Romero,
Gonzalo Verón y Emanuel Brítez.
La serie que abrió el camino en el año fue la Recopa contra
Gremio, donde Independiente jugó gran parte de la misma con un jugador menos
por las expulsiones de Gigliotti en la ida y Amorebieta en la vuelta. A pesar
de llegar a la definición por penales, el conjunto brasileño finalmente
gritaría campeón e Independiente comenzó a perder protagonismo en el fútbol
argentino.
Partido flojo en Japón, pero igual trajo la copa
Llegando a mitad de año, no cumplió el objetivo de
clasificar a la Copa Libertadores 2019 tras perder con Unión en Santa Fe, por
lo que tuvo que conformarse nuevamente con disputar la Copa Sudamericana. A
pesar del flojo nivel en ese entonces, el Rojo tendría que viajar a Japón a
disputar la Suruga Bank, y otro mercado de pases sacudió al plantel. Se
incorporaron Pablo Hernández, Francisco Silva, Ezequiel Cerutti, Milton
Álvarez, Carlos Benavidez y Guillermo Burdisso, y se fueron Jonás Gutierrez, el
Burrito Martínez y Jonathan Menéndez, entre otros.
Tras un flojo partido, Independiente logró vencer en el país
asiático con gol de Silvio Romero y sumó otra estrella internacional a su
historia. Cuando parecía que el equipo volvería al nivel del 2017, el futuro
sería totalmente diferente.
Los refuerzos no rindieron lo esperado, los referentes de
aquel equipo campeón bajaron su nivel y el entrenador no logró recuperar el
característico juego de toque y velocidad que destacó a Independiente en su año
de gloria. Las eliminaciones con River en la Copa Libertadores y con Brown de
Adrogué en la Copa Argentina fueron golpes muy duros para el plantel que casi
no tuvo partidos en los que dominó el juego y apretó al rival, excepto ese
primer encuentro con River en el cuál no supo aprovechar las situaciones de gol
y lo pagó muy caro.
La derrota en Copa Argentina dolió muchísimo
Llegado el fin de año con un pobre rendimiento, se aproximaría el último periodo de transferencias que dejó muchas sorpresas, sobre todo la ida del goleador y figura del equipo Emmanuel Gigliotti al Toluca de México, debido a que Holan quería apostar por Silvio Romero y el Puma queria ser titular. A eso también se sumó otra dura baja como fue la de Maxi Meza a los Rayados de Monterrey por una buena suma de dinero. También abandonaron el club Braian Romero y jugadores del equipo campeón de la Sudamericana como Amorebieta (con discusiones con el cuerpo técnico y dirigentes) y Leandro Fernández.
Aunque hubo refuerzos de gran calidad como Pablo Pérez y
Cecilio Domínguez, más la vuelta de Menéndez, el hueco que dejó Gigliotti no lo
pudo tapar Silvio Romero y tampoco llegó un delantero de sus características,
por lo que Independiente perdió mucho gol y Holan siguió perdido a la hora de
encontrar un equipo que cumpla con sus expectativas.
Lamentablemente, los partidos más importantes de esta etapa
terminaron en final triste, como los clásicos con Racing y River y la reciente
eliminación con Argentinos Juniors en la Copa Superliga.
Si bien es cierto que el momento actual no es bueno, hay que
destacar el cambio que logró Holan a través de su metodología de trabajo y su
forma de ver al equipo, convirtiéndolo en uno de los mejores de Sudamérica. No
solo le devolvió la identidad al club, también hizo que los hinchas más jóvenes
vean de qué se trata eso de «pierna fuerte y templada», hizo debutar a varios
juveniles y generó ventas por una gran cantidad de dinero, entre otras cosas.
Antes de él, pasaron entrenadores como Jorge Almirón, Mauricio Pellegrino y
Gabriel Milito, que tuvieron un paso sin pena ni gloria por el club.
¿Es correcto pensar en un sustituto para el actual director
técnico? En caso que se vaya, ¿habrá un hombre capaz de llevar a Independiente
nuevamente a la gloria que supo tener en su momento? Sin mucho más que agregar,
dicen que el tiempo tarde o temprano pone las cosas en su lugar…
Fuente La Voz del Diablo
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