Foto Luis Cotte
Por Ramiro Santinelli
Fruto de las inferiores, encarador como pocos. Rápido,
picante y atrevido. Debutó a los 17, se consagró a los 18. La rompió cuando más
se lo necesitaba, agarró la pelota más pesada y metió el gol más gritado.
¡Hasta pronto, Barco!
Querido Ezequiel,
Te agradezco profundamente por tu paso, tu primer paso -y
ojalá no el último-, por Independiente. Te digo gracias por haber desplegado tu
fútbol cuando más lo necesitábamos, por haber ido para adelante cuando las
papas quemaban. Por haber agarrado esa pelota en el Maracaná, esa que pesaba
muchísimo, que cargaba con un descenso y 7 años de sequía, que almacenaba la
angustia y desesperación de 5 millones de hinchas. Por dejar en las arcas de la
institución un monto que servirá para jerarquizar el plantel de cara a lo que
se viene, para ganar la octava. Gracias de corazón, por haber sido fundamental
para que yo pueda gritar “¡campeón!” uno de los días más felices de mi vida.
Te admiro por tu sacrificio y tu compromiso dentro de la
cancha, por haber tenido los huevos para jugar con una de las camisetas más
pesadas del continente con tan solo 17 años, por bancarte las patadas de
quienes no te podían parar. Te admiro, además, por destacarte tanto, por
volverte tan importante, por entender el fútbol que queremos, al cumplir los
18. Principalmente porque sé lo difícil que es y a lo mucho que hay que
renunciar asumiendo tanta responsabilidad a tan temprana edad.
No te voy a decir que banco tu decisión, no me parece
correcta, pero sí te banco a vos. Tampoco coincido en tu proceder, en las
faltas a los entrenamientos pero yo no soy nadie para juzgarte, para decirte
qué hacer y qué no y ellos, los que te dicen mercenario, los que te putean,
tampoco lo son. No debe ser fácil estar en tus zapatos, entiendo la presión con
la que contás, sé de la humildad de tu familia y que rechazar esos números
desorbitantes sería una locura pensando en el futuro de la misma. Te entiendo y
me quedo con las alegrías que me diste.
Es por eso que, para mí, las puertas del Rey de Copas, del
club más lindo del mundo, siempre estarán abiertas para vos, Barquito. Hasta
pronto, rompela alrededor del mundo y ojalá más pronto que tarde te veamos
repartiendo gambetas en el Libertadores de América, el jardín de tu casa. Lo
desea, simplemente, un hincha más.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.