Cachito Vigil, ex entrenador de Las Leonas, describe y
elogia a Holan y detalla qué conceptos del hockey incorporó al fútbol de
Independiente. Rompió el paradigma de la impaciencia, dice. Y hasta recuerda
sus charlas futboleras con Ariel...
Le encantaba el fútbol. Él lo llevaba en el corazón, como a
Independiente. Y jugaba muy bien. Si no me equivoco, era volante... En el mundo
del hockey a todos nos gusta el fútbol. Nosotros lo analizábamos y nos
imaginábamos cuántas cosas de un deporte podían incorporarse en el otro”.
Sergio Vigil habla de Ariel Holan, y lo hace con
conocimiento. Los une el pasado en el hockey del DT de Independiente. También
una persona: Luis Jorge Ciancia, un ícono de esa disciplina.
“Fue nuestro
maestro”, recuerda el actual entrenador del equipo femenino de Chile.
Compartieron cafés, procesos de Juveniles en la Argentina. Se enfrentaron en
varios partidos, también.
“Ariel dirigía a Lomas y yo, a Ciudad. No me
sorprende el trabajo que hizo. Tampoco la calidad de juego que logró en
Independiente. Es difícil lograr el equilibrio que consiguió. Independiente fue
campeón antes de ganar la Sudamericana”, lanza el título.
-¿Cómo es eso?
-Empezó a ser campeón por su juego. Jugaban a lo que
entrenaban, la posesión era su sello. Y sin pelota asfixiaba a los rivales. Lo
demostró en la final de la Copa Sudamericana, una de las mejores definiciones
que recuerdo. Flamengo atacaba, Independiente también... ¡Y en el Maracaná! Y
también me pareció maravilloso que, en cada reportaje que daban, los jugadores
se expresaban con un espíritu colectivo tremendo. Tenían humildad en sus ojos.
Ariel ha formado un cuerpo técnico maravilloso. Y me pone muy feliz escuchar
que personalidades del fútbol como el Bocha o el Coco Basile lo hayan elogiado
tanto. Se ganó el respeto de sus pares.
-¿Qué cosas del hockey logró incorporar Holan al fútbol de
Independiente?
-En el hockey, como se juega con un palo, son muy
importantes los detalles técnicos: los perfiles para recibir, las presiones
ciegas y de corte, cómo defender colectivamente y anticipar, cómo no cometer
infracciones, cómo pasar la pelota al lugar opuesto luego de recuperar, el
ritmo de pase y recepción, cómo jugar la posesión con detalles, cómo no
confundir vértigo con velocidad... Son detalles de juego que se observan y se
aplican al fútbol. Como también el hecho de generar las equidistancias para que
se distribuyan las líneas en todo el ancho y el largo del campo de juego, o el
hecho de rotar e intercambiar posiciones.
-¿Rompió un paradigma? Holan no es un hombre que nació del
fútbol, que fue criticado por sus métodos -los drones, por ejemplo- y que ahora
logró un amplio reconocimiento.
-Creo que se han roto paradigmas, sí. Pero también hay que
destacar que Ariel es una persona del fútbol. Fue haciendo los pasos que tenía
que hacer. Tal vez no jugó en un club, pero empezó a hacer su carrera primero
como video operador, luego fue analista, pasó a ser asistente tanto de
Burruchaga como de Almeyda, tuvo experiencias en fútbol de divisiones menores,
donde dirigió por primera vez... Fue siguiendo los estamentos hasta llegar a
Defensa. Y recién ahí pasó a Independiente. El dejó de ser una persona de
hockey. Invirtió para ser técnico del fútbol. Y tuvo licencia para perder.
-¿Por qué?
-Porque cuando dejó el hockey tenía condiciones para ser
técnico de Selección Argentina, pero él eligió el fútbol con mucha pasión y, a
su vez, con mucho riesgo. Pasó por todas las etapas. Creo que cualquier persona
no puede dirigir fútbol después de otro deporte. No es que fue al fútbol de un
día para el otro. No fue así.
-Es decir que, si a partir del caso Holan, a un club de
fútbol le interesara contratarte como entrenador, no daría un caso parecido.
-Me parecería irresponsable. Ahí sí no tendría criterio.
Ariel pasó más de diez años ligado al fútbol. Una cosa es ser asistente o
colaborador, pero para ser entrenador principal hay que recorrer un camino.
Después depende de cada uno. En esa senda que uno recorre hay que ir logrando
ciertas cosas: adaptación, contexto, ir mostrando condiciones para dar el
salto. Cualquier entrenador de otro deporte, como del básquet o del fútbol,
podría estar en un cuerpo técnico de hockey, pero no creo que puedan ser
entrenadores principales de un día para el otro. Ariel rompió el paradigma de
dar pasos cortos, de que se puede confiar en el proceso. Empezó de abajo. Logró
romper el paradigma de la impaciencia.
Fuente Olé

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