Mancuello domina ante la defensa del Taladro.
Independiente y Banfield regalaron un empate entretenido,
con llegadas y polémicas.
Chávez abrió la cuenta para el Taladro y Cáceres puso
el 1 a 1 en el complemento. Los dos terminaron con uno menos. El equipo de
Almeyda estuvo un poco más cerca en el final.
Independiente buscaba extender la racha positiva que había
iniciado ante Huracán; Banfield, seguir en la zona de arriba. A ninguno le
servía demasiado el punto: a los dos les terminó cerrando.
Terminaron 1 a 1,
pero pudo haberlo ganado cualquiera.
Y ante ese escenario, el hecho de sumar,
cotiza.
El Rojo comenzó enfocado, buscando con criterio, a un toque.
Y tuvo sus oportunidades, mal resueltas por falta de contundencia o incorrecta
decisión en el último pase (ahí falló Zapata).
Por esa simple razón no logró
traducir en la red su dominio en el juego.
Con el correr de los minutos, el
local se frustró.
Entonces el Taladro creció en la cancha y equilibró el
trámite, bien parado de contra. Sin recetas mágicas, accedió a las
posibilidades más claras. Parecía que el empate les cerraba a los dos antes del
descanso.
No obstante, un error grosero de Vallés (débil pase atrás para el
arquero) habilitó a Chávez y el delantero no perdonó. Iban 45'.
De Felippe no
lo podía creer...
Tras el descanso, se vio lo mejor del Rojo. Insistente, con
un Montenegro más enfocado y un Pisano menos individualista, incluyó en el
circuito ofensivo a Parra y arrinconó a su rival con nobles argumentos. Pero
una vez más pagó por su nula efectividad. Hasta que a los 27' llegó el empate.
Lo metieron entre Montenegro y Cáceres (la empujó en la línea).
Y le puso un
poco de justicia a un partido que parecía escaparse definitivamente después de
la correcta expulsión de Alderete (a los 22').
Allí se despertó el equipo de Almeyda.
Y se acordó que tenía
uno más. Y fue por el triunfo.
Oportunidades no le faltaron (el travesaño de
Chávez y el mano a mano de Noguera, las más concretas), sin embargo, no le
alcanzó.
O mejor dicho: Rodríguez se lo impidió.
La expulsión de Salcedo en el
final decretó la historia.
Al fin y al cabo, los dos hicieron mérito para
llevarse al menos un punto.
Fuente Olé

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