Por Claudio Mauri - Diario La Nación, domingo 15 de septiembre de 2013
Cada partido de Independiente se parece más a su inquietante
campaña general, en lugar de constituirse en un episodio que permita imaginar
que el equipo encontró el rumbo.
Ayer empató, su resultado más habitual (4 de 7
encuentros), pero de no ser por el "Ruso" Rodríguez estaría
lamentando la tercera derrota.
Y es cierto que en la última jugada de un
intenso y entretenido encuentro, Bologna tapó una definición, lo cual podría
inducirlo al espejismo de creer que estuvo cerca de una victoria que, en realidad,
siempre vio muy a la distancia, casi inalcanzable, como le viene ocurriendo en
este arduo peregrinar por la B Nacional.
Quizá ya sea tiempo de empezar a desmontar algunos puntos,
desde los cuales se intentaba entender este opaco arranque de Independiente.
Se
invocó la presión que significa estar atravesando por el peor momento de la
historia del club.
Se habló de la necesidad de adaptarse a una categoría que
tiene diseminadas infinidades de trampas por toda la geografía del país.
Se
señaló lo poco que contribuyen el clima de división y de desorientación que
baja desde el sillón presidencial.
Se apuntó a un Brindisi diplomático ante los
micrófonos y sin guión de juego en la cancha.
Todo lo precedente puede ser cierto, pero no más importante
que una evidencia palmaria: Independiente está repleto de jugadores discretos,
mediocres, que, como lógica consecuencia, componen un equipo bastante vulgar,
del montón.
Es un material que no invita al entusiasmo.
Otro mercado de pases
en el que Independiente no parece haber dado en la tecla con los refuerzos
(salvo con la zurda creativa de Pisano) ni en la depuración de lo que tenía.
En
definitiva, es un plantel al que quizá De Felippe, con el tiempo y
exprimiéndolo a fondo, le saque algún jugo para ponerlo más arriba del 17°
puesto actual.
Igual, de ese objetivo de mejoría al ascenso sigue mediando un
océano.
Como es hora de ir asumiendo su precariedad, Independiente
valora en las condiciones que rescató un punto ante Banfield.
No sólo porque
llegó al 1 a 1 cuando estaba con 10 por la expulsión de Alderete, un flojo
volante que ya agotó la paciencia de los hinchas, sino porque Banfield siempre
demostró que podía ser más peligroso.
Y otra cuestión vital: en la ofensiva
formación del Pelado Almeyda había mejores individualidades que en la de De
Felippe. Empezando por el ecuatoriano Cazares, un enganche de 21 años al que
Almeyda le había dado alguna aislada oportunidad en River. En Banfield está
para hacer diferencia. Tiene gambeta, gira rápido y puso asistencias que fueron
puñales para la desprotegida defensa local.
Fútbol de primera desplegó Cazares en el primer tiempo. Fue
incontrolable para Alderete. Iban 23 minutos y ya había puesto en situación de
gol con tres pases quirúrgicos a todos los integrantes de la delantera: Salcedo,
Noir y Chávez, quienes no ajustaron la definición. La cuarta habilitación fue
la vencida, aunque el toque corto de Vallés en el cierre le dejó la pelota
servida a Chávez para puntear de zurda al gol.
Llamó la atención que a falta de media hora Almeyda
reemplazara a Cazares, que no daba muestras de inconvenientes físicos. Era el
momento en que Independiente intentaba una recuperación más temperamental que
futbolística. Obligado, se desprotegía y Banfield podía encontrar el escenario
ideal para rematarlo con Cazares y el tridente.
Banfield no puede haberse ido conforme con el punto. Dejó
pasar la oportunidad de conseguir el triunfo. Siempre flotó la sensación de que
era más que Independiente, sobre todo en profundidad y en peso en las áreas.
Estuvo en ventaja y pagó muy caro el estatismo al defender un tiro libre en un
centro que conectó Montenegro.
Necesitó que Independiente lo apurara para reaccionar.
Chávez volvió a ser un tanque incontrolable para Vallés.
Independiente también
sufrió en el juego aéreo.
Las atajadas de Rodríguez neutralizaron cuatro
ocasiones de gol y un bombazo de Chávez se estrelló en el travesaño.
A
Independiente no le quedó otra que dar por bueno el empate.
Seis partidos sin triunfos como local de Independiente: 4
empates y 2 derrotas.
Última victoria, ante San Martín (SJ), 3-1, por el Final.
Fuente La Nación

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