Un grupo de hinchas les reclamó a los jugadores por la
floja campaña; Morel Rodríguez no quiso hablar y tuvo un entredicho con los
simpatizantes; se descartaron contactos con la barra brava
Por Francisco Schiavo
En el predio de Villa Dominico, los hinchas apelaron a
frases duras; Gallego recibió el respaldo. Foto: infiernorojo.com.
En medio de un estado hipersensible, Independiente
reacciona como puede.
Sus jugadores, su cuerpo técnico, sus dirigentes y sus
hinchas hacen lo que les sale.
Son puro impulso.
Cada uno camina por un hilo
sisal y cuesta enderezarse con dos pasos seguidos. Se vuelve imposible.
Algunos
gestos, como los de ayer, pueden prestarse a confusión. Otros son directos y el
eco se siente en el pecho. Los futbolistas la pasaron mal en la salida del
predio de Villa Dominico. Un grupo de hinchas -vale subrayar el término y ya se
verá por qué- los esperó y se armó el baile.
Algunos siguieron de largo.
Otros,
como Claudio Morel Rodríguez, trataron de hacerlo y tuvieron problemas.
Unos
pocos dieron explicaciones, como Julián Velázquez y hasta uno de los más
apuntados, Hernán Fredes. El único respaldo unánime fue para Américo Gallego,
que pasó mirando para un costado y el otro del Acceso Sudeste, calurosa vía de
salida.
Independiente tiene la piel lastimada por el riesgo del descenso.
Apenas se pasa la yema, le duele.
¿Fue una sorpresa? No. Se intuía algo de lo que pasó y
por eso se redobló la seguridad en el predio de los Rojos. Valdrá aclararlo: en
algún momento se dijo que allí estuvo la segunda línea de la barra brava del
equipo de Avellaneda.
Nada de eso.
Fueron otros socios.
A lo sumo,
simpatizantes.
Eso sí: vacíos, desesperados. Así se definieron y así los
definieron las autoridades de los Rojos que, por lo bajo, charlaron con LA
NACION. Se repartieron prolijos panfletos en los que les pidieron a los
futbolistas más "actitud". Se colgaron varios pasacalles. Unos
reclamaron más "huevos", como si sólo de eso se tratara el fútbol.
Poco más hubo que decir... "No me mata ni mi cáncer, pero si te vas al
descenso, me voy a morir de tristeza".
¿Pareció un apriete? No, pero el mercurio llegó casi al
tope, entre algún gesto amenazante. En la confusión cayeron todos, ya cuando el
presidente Javier Cantero había dejado temprano el lugar de entrenamiento. Si
hasta se les apuntó a los periodistas que esperaban en el lugar, en un estado
de extendido nerviosismo.
Morel Rodríguez no estaba convencido de parar y,
entre las idas y venidas, casi se lleva por delante un par de hinchas.
Hubo una
erupción, entre agresiones xenófobas para el defensor que, cara a cara, ensayó
explicaciones. Fue el momento de mayor tensión. Después desfiló cada uno.
Fredes, que ya el domingo pasado había tenido un entredicho con la gente en el
hotel, también paró y charló con el grupo. Lo mismo hizo Velázquez, uno de los
mimados. A Ernesto Farías, que por estas horas negocia su continuidad, se le
pidió que "no abandonara el barco". Poco importaron los ocho partidos
sin goles del atacante.
Otro síntoma apareció para darse cuenta de que no se
trató de un episodio en la lucha contra la barra brava. Florencia Arietto, jefa
de seguridad de Independiente, no estuvo en el lugar y delegó el trabajo en sus
colaboradores. Según fuentes cercanas al club, quedó conforme por cómo se manejó
la situación.
¿Queda paciencia? Sí, sólo para uno. La figura de
Gallego envalentonó al público. El entrenador, primero, bajó la ventanilla
derecha del auto. Después, la izquierda. Ahí le soltaron la frase. "Tenés
que pasar la escoba, Tolo. Hacé lo que tengas que hacer, que nosotros estamos a
muerte con vos. Tenés inmunidad. No nos podés dejar en este momento."
Así lo explicó Cantero.
"No los vi porque me fui temprano. Me enteré de
que los hinchas fueron a reclamarles una mayor actitud a los jugadores. Es muy
incómodo para ellos y para el cuerpo técnico tener que pasar por esta situación
cuando la mayor responsabilidad es nuestra, de la comisión directiva. Tenemos
pocos puntos y la situación es complicada. Aunque es cierto que no entramos a
cabecear los centros, la responsabilidad mayor es de quienes conducimos el
club. Hicimos una cirugía mayor y sabíamos que algunos temas no iban a ser
fáciles", dijo Cantero en una charla telefónica con La Nacion.
El mismo presidente descontó la continuidad de Gallego,
pese a las versiones que hablaron de una eventual salida si no consigue un
triunfo ante Colón, el domingo, en Avellaneda. "El Tolo es un ganador, es
avasallante, orgulloso, y no nos dejaría en este momento. Su torneo, con la
pretemporada, empezará en febrero."
Independiente repudió con un comunicado las agresiones
verbales para Morel Rodríguez y la periodista Débora D'Amato, del diario Olé y
Radio La Red. Los Rojos se mueven como por reflejo. Desde aquellos que por las
redes sociales piden la vuelta de Sergio Agüero -una utopía- hasta los que
reaccionan por impulso, por el crudo instinto de la supervivencia.
La causa
sigue y lo que menos precisa son estados alterados.
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Por la noche, la atención estuvo en Avellaneda.
Anoche, mientras los dirigentes de Independiente se
reunieron en la sede de la avenida Mitre 470, en Avellaneda, otro grupo de
hinchas se juntó y cantó en contra de la anterior comisión directiva y, por
momentos, de la actual. Cantero, en tanto, charló con el DT Américo Gallego por
los refuerzos para 2013. Según trascendió, a los pedidos de Daniel Montenegro y
Fernando Cavenaghi se agregó Diego Morales, que aceptaría volver de Arabia.
dixit.
"En mi carrera viví muchas veces cosas como ésta.
La tomo como una manifestación de apoyo"
Enrique Borrelli
Ayudante de campo de Gallego
"Fueron hinchas genuinos, no fueron barras. Tengo
contrato por dos años y no pensé en irme"
Víctor Zapata
Volante de Independiente
"A ningún DT le gusta lo que pasa en
Independiente. Ojalá el Tolo pueda sacarlo con su experiencia"
Ramón Díaz
DT de river, en radio rivadavia
Fuente La Nación

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