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martes, 31 de diciembre de 2019

Opinión - La extraordinaria vigencia del Kun Agüero - Por Eduardo Verona



Por Eduardo Verona

A poco más de 16 años de su debut en Primera, el crack del Manchester City y de la Selección nacional, continúa mostrando su perfil de delantero creativo con una capacidad de resolución brillante, que Pep Guardiola supo elogiar en los últimos días.

A Cristiano Ronaldo, una y otra vez le tocó competir por la corona de mejor jugador del mundo, nada menos que con Lionel Messi. Y Messi, en este plano, no regala nada. Y no se baja nunca. Mala suerte la del portugués Ronaldo.

En otra dimensión más o menos lo mismo podría decir Sergio Agüero. La presencia de Messi no le permitió ser considerado el mayor crack que dio el fútbol argentino en los últimos tres lustros. Agüero, por supuesto, trasciende con holgura las fronteras de la Argentina. Es un crack del fútbol mundial. Pero Messi expresa al protagonista que está fuera de concurso, aunque con la camiseta de la Selección, en instancias determinantes, todavía no brilló como en el Barcelona.

La realidad es que ser contemporáneo de Messi obliga a pelear por el segundo puesto. Ronaldo fue el que más se le acercó y la prensa internacional y el show business del fútbol fogoneó ciertas equivalencias que en las canchas no se ven. Messi elabora, asiste y define. Ronaldo solo define. No es poco, pero no es todo.

¿Y el Kun Agüero? Apenas se había destacado en Primera, el Flaco Menotti (quién lo dirigió en Independiente en los primeros meses de 2005) planteó que le adivinaba cualidades similares a las que tenía ese goleador extraordinario que fue el brasileño Romario.

El tiempo transcurrido le dio la razón a Menotti. Agüero tiene el perfume de los jugadores que en el área rival hacen todo bien. Porque no se apura. Porque amaga y no choca. Porque resuelve con gran calidad. Y porque cuenta con recursos que delatan un talento formidable en el momento en que no se admiten dudas ni vacilaciones.

En los últimos días, la BBC de Londres lo distinguió como el futbolista más representativo de la Premier League en la última década. Por su parte, el técnico del Manchester City, Pep Guardiola, le dedicó unas palabras que de ninguna manera fueron un cumplido: “El es irreemplazable. Nunca ví a una estrella tan grande ser tan humilde. Es un placer trabajar con él y ver como acepta la decisiones que puedan darse aunque no le gusten”.

Los 411 goles de Agüero en clubes (Independiente, Atlético Madrid, Manchester City) y en la Selección mayor son apenas una cifra despojada de cualquier contenido. Y es precisamente el contenido y el contexto lo que revela la magnitud de un jugador.

Los más de 1000 goles que convirtió Pelé no dicen nada en particular si no se pone en foco como los hizo, a quienes se los hizo, en que circunstancias y en que competencias. Pelé no fue un monstruo (como lo fueron Diego Maradona, Alfredo Di Stéfano y Johan Cruyff) solo por la cantidad de goles que anotó. Fue un monstruo por el nivel impresionante de fútbol que alcanzó.

Por eso medir la dimensión de Agüero a partir de los goles que conquistó en 16 años de carrera profesional, es reducir el fútbol a un registro estadístico muy reivindicado por las leyes del mercado, pero que no contempla recorridos, aptitudes ni cualidades muy específicas.

La vigencia de Agüero a sus 31 años, es la vigencia del fútbol sin certezas. Del fútbol alejado por completo de los laboratorios. Del fútbol que vive engañando y sorprendiendo a compañeros, adversarios y audiencias.

Ese fútbol made in Agüero expresa la naturaleza del fútbol argentino. De las memorias del fútbol argentino. Esto por supuesto no significa que en la Selección tenga una camiseta alquilada a perpetuidad. Tiene que ganarse un lugar partido tras partido, como lo hace en el City, con Guardiola como gran exponente de las exigencias que nunca cesan. Exigencias que enriquecen a los jugadores y a los equipos.

En la Argentina, Agüero nunca gozó de reconocimientos unánimes. Por el contrario; se lo critica con dureza. Incluso en la Selección en no pocas oportunidades fue una variable de ajuste o corrió detrás de las preferencias que despertaba Carlos Tévez, hasta que Tevez encontró su crepúsculo. Y luego su ocaso.

El Kun siempre tuvo más calidades futbolísticas que Tevez. Más refinamiento, más clase, más jerarquía y mejor control y resolución de la maniobra ofensiva. Aquella estúpida apreciación de que Agüero seguía en la Selección porque era “amigo” de Messi, quedó flotando como un fantasma que erráticamente aparecía.

La permanencia de Agüero en la Selección obedece al juego que Guardiola elogió sin retaceos hace pocos días. Es el juego de un punta o media punta que continúa siendo letal. Porque no anuncia. No amenaza. Espera, actúa y convierte.

“Tenemos en el City otro goleador increíble como es Gabriel Jesús y puede ser que cuando Sergio se vaya viniera otro. Pero él es irreemplazable”, cerró Guardiola visitando una admiración que muy pocas veces frecuenta.

Es cierto, Messi está allá arriba como una estrella inalcanzable. Agüero ahí no llega. Porque ahí, hoy no llega nadie. Ni Cristiano Ronaldo. Pero el Kun es la segunda voz. Y la segunda guitarra.


Fuente Diario Popular

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