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sábado, 28 de diciembre de 2019

Gigliotti: “En la Argentina se le exige más a un jugador que a un político”


El Puma pasó la navidad con su esposa Tamara, en México. (Foto: Gentileza familia Gigliotti)


Por Favio Verona y Diego Bogado

Gigliotti lleva un año en Toluca y a la distancia reflexionó sobre la locura de nuestro fútbol. ¿Tiene ganas de volver al Rojo? ¿Se fue mal con Holan? No gambeteó ni una pregunta.

“En China comí tortugas, estrellas de mar y estuve casi dos años sin poder hablar con nadie. Después de haber vivido eso, estar en México es mucho más llevadero”.

Transcurrió un año desde que Emmanuel Gigliotti se marchó de Independiente para jugar en Toluca. Allá pasa las horas junto a su esposa, Tamara, y otros argentinos que integran el plantel: Fernando Tobio, Jonatan Maidana, Federico Mancuello, Alexis Canelo y Gastón Sauro.

A sus 32 años, el Puma encontró en el país azteca un remanso de paz. Está viviendo una experiencia muy distinta a la que debió soportar entre 2015 y 2016, cuando debió exiliarse en Chongquing Lifan de China luego de haber desperdiciado un penal en las semifinales de la Sudamericana de 2014, jugando para Boca ante River.


-¿Con qué te encontraste en México?


-Con una liga fuerte, pero muy menospreciada en Argentina. Allá no le dan trascendencia al fútbol mexicano, no se lo sigue mucho. Es un lindo torneo, en el que casi nunca vas a encontrar un 0-0. Todos intentan salir jugando. Muchas veces los equipos van ganando 3-0, siguen atacando y lo pierden 4-3. Eso es bastante habitual acá. Hay una apuesta por dar espectáculo y me gusta. La gente no quiere ver partidos sin goles, eso es un embole.

(Foto: Gentileza familia Gigliotti)

-Es una linda liga para los puntas. No creo que los defensores digan lo mismo.

-Y... Nosotros en Toluca hemos sufrido mucho este año. Ojalá que las cosas cambien, pero acá la presión es muy distinta a la que se vive en Argentina. Igualmente eso no quiere decir que no la haya, pero es diferente.


-¿En ningún momento extrañás la locura del fútbol argentino?


-En este momento estoy viviendo muy tranquilo, disfrutando. Pero es cierto que a veces se extraña un poco esa locura. Es increíble porque cuando estás ahí, pensás “¿cómo puede ser que nos apunten tanto?”. En Argentina se le exige más a un jugador que a un político. Y eso pasa en cualquier equipo.

El Puma ganó dos títulos en el Rojo: la Sudamericana en 2017 y la Suruga en 2018.

-¿Y por qué extrañás eso? ¿Somos en esencia masoquistas?

-Totalmente. En Argentina somos muy masoquistas. Se nota mucho eso. Es cuestión de abrir los diarios o salir a la calle. Es una locura, pero como nos criamos así lo vemos como algo normal y cuando salís del país extrañás esa forma de vivir a mil por hora. ¿Sabés qué extraño? Pelear un campeonato o una Copa hasta el final. En Independiente ganamos una Sudamericana, una Suruga y luchamos una Libertadores.


-Tu salida de Independiente fue muy extraña. Te fuiste siendo goleador de la Superliga, por una cifra muy menor...

-Sí, pero se dio así. Y yo tomé la decisión. Necesitaba jugar y sabía que en Toluca iba a hacerlo. No me arrepiento para nada de la decisión que tomé. Más allá de que no tuvimos un buen 2019, igual estoy contento.

-El pasado 13 de diciembre se cumplieron dos años desde que ganaron la Sudamericana. ¿Cuál es el primer recuerdo que se te viene a la cabeza de ese equipo?

-El grupo que teníamos era extraordinario, el mejor que integré en mi carrera. Todos tirábamos para adelante. Y el entrenador fue fundamental. Yo creo que el técnico es el 95% de un equipo, es más importante que los jugadores.


-¿Por qué ese grupo se desarmó tan rápido? Pintaba para más y se quedaron.

-Porque no les podés cortar las piernas a los jugadores. Tagliafico fue clave y se marchó al Ajax. ¿Cómo le vas a cortar las alas? Barco se fue a Estados Unidos. No podés censurar a los futbolistas cuando se les presenta una propuesta superadora desde lo económico o deportivo. Cada uno tiene atrás una familia y somos personas, no máquinas.


-¿Entonces por qué creés que River pudo mantenerse siempre arriba e Independiente no logró darle más continuidad a ese despegue que empezó en 2017?

-En 2018 estuvimos a 15 minutos de llegar a la semifinal de la Libertadores, pero hubo decisiones arbitrales raras. Ese año apostamos a la Copa y nos alejamos del torneo. Después el plantel se fue desarmando.

-Algunos se fueron para progresar, pero hubo otras salidas raras. En su momento salió una foto en la que estaban vos, Amorebieta, Jonás Gutiérrez, el Torito Rodríguez, Leandro Fernández, Albil y Campaña. Salvo el último, del resto no quedó ninguno. ¿Se marcharon por Holan? ¿Qué fue lo que pasó?

-Nada, creo que fue casualidad, ja. Ahora Holan está en la Universidad Católica. Agarró un muy buen equipo, ¿no?

-Se ha dicho que Holan tuvo algunos cruces con jugadores. ¿Es un tipo jodido?

-No, con él teníamos una relación de técnico-jugador. No siempre está la posibilidad de seguir teniendo contacto con los entrenadores. Son pocos los jugadores que tienen un vínculo estrecho con los técnicos.

-¿Holan era distante? A ustedes se los veía más cerca de Kohan, que también se fue distanciado con Holan...

-Yo siempre tuve más relación con los profes. De hecho, al día de hoy sigo teniéndola con muchos. Generalmente el preparador físico es el nexo con el plantel. Pero Ariel tiene muchas cosas interesantes en cuanto a su metodología de trabajo. Si el día de mañana quiero ser técnico, hay muchas cosas de él para tener en cuenta.

-¿Cómo cuáles?

-Es un técnico que trabaja bien desde lo específico en cada puesto. A muchos técnicos les gusta hacer experimentos raros. Holan pone el inodoro en el baño y la heladera en la cocina. Otros quieren innovar con el inodoro arriba de la mesa y eso no va. Muchos se reían de los drones, pero eso te daba una gran perspectiva para ordenar al equipo.

-¿Te agarraste a trompadas con Holan en el vestuario del Monumental, por la Libertadores? En el club circuló, y mucho, ese rumor.

-¿A las piñas? No, nunca me agarré a trompadas con Holan. De ninguna manera me pelearía con un entrenador. ¿A las trompadas? Nooo, ¿cómo me voy a ir a las trompadas? Soy muy respetuoso. Uno puede llegar a tener una discusión o un fuerte intercambio, pero en mi carrera jamás le pegué a nadie. No es la manera en la que me manejo.

-¿Holan fue el técnico con el que más pudiste rendir?

-Sí, fue el que más jugo me sacó. Armó un equipo bárbaro, daba placer jugar ahí. Y eso que teníamos una defensa con muchos jovencitos. Sería un sueño volver a jugar en un equipo como el Independiente de 2017.

-¿Te quedó alguna deuda en el Rojo?

-Me gustaría volver a jugar una Libertadores ahí. Ese club la tiene que jugar siempre. Independiente fue lo mejor de mi carrera. Ahí fui feliz como nunca antes. Y el cariño que me demuestra le gente es increíble. No dejan de sorprenderme.

-¿Tenés ganas de tener un segundo ciclo en Independiente?

-Me encantaría volver porque ahí pasé dos años bárbaros y dejé muchos amigos. Hoy es difícil porque Toluca hizo una inversión para traerme. Y debo ser realista: tengo 32 años y el país está en un momento crítico. Uno no sabe cuánto tiempo puede jugar, éste es mi trabajo y tengo que valorar eso.

-¿Seguís al equipo? Le costó mantener una regularidad...

-Sí, lo sigo siempre. Estuve muy al tanto de las negociaciones por el nuevo entrenador. Con Beccacece vi un equipo muy intenso, pero no tuvo contundencia y lo pagó caro.

-¿Y a Boca lo seguís? ¿Te sorprendió lo de Riquelme?

-Me fui hace mucho de ahí. No me corresponde hablar de Boca, no es mi club.



Fuente Olé

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