El Rojo cayó 1-0 en el primer amistoso y luego goleó 4-0 en
el segundo a Gimnasia de La Plata con un hat-trick de Nicolás Messiniti.
Sería incoherente tomar los partidos amistosos entre Independiente y Gimnasia de La Plata como parámetros reales para ver cómo funciona el equipo de Avellaneda. Lucas Pusineri, entrenador del Rojo, puso a dos equipos con mezclas de titulares y suplentes. El segundo partido, con victoria por 4 a 0, le sirvió para darle confianza a jugadores que llegaron para ser una alternativa como Nicolás Messiniti, quien convirtió tres goles y asoma como reemplazante de Silvio Romero.
Fabricio Bustos, lateral derecho, volvió a demostrar su
calidad de imprescindible en un equipo que no prioriza la tenencia de la pelota
y trata de hacerle daño al rival por las bandas con combinaciones entre
extremos y laterales -así llegó el primer gol del Rojo-. Alan Soñora, enganche
de 20 años e hijo de Chiche, también se destacó como enlace y haciendo pausas;
rompió líneas con pases filtrados y desacomodó a Gimnasia con carreras que iban
desde la derecha hacia el centro. Tanto Ayrton Costa, defensor central, como
Marcos Landaburu, delantero y autor del último gol del partido, son jugadores
que no hicieron su debut en la Primera pero que proyectan poder hacerlo en un
mediano plazo.
Independiente ganó confianza y rodaje. No se ve a un equipo
avasallador ni con una extrema vocación ofensiva en sus presiones o asociaciones
entre mediocampistas y delanteros pero sí pregona el orden defensivo y la
participación constante de extremos como Alan Velasco, Brian Martínez, Menéndez
o Domingo Blanco. No jugaron los refuerzos –Muñoz, Sosa, Rodríguez y Martínez-
ni tampoco Alan Franco y Pablo Hernández. El Rojo aprobó el examen en el
Estadio Libertadores de América.
Fuente TyC Sports


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