Holan tendrá el desafío de recuperar a varios jugadores
cuyos rendimientos se desplomaron en el último semestre. “La carrera no se
puede rifar”, les advirtió.
El drone que utiliza Holan para grabar los entrenamientos
desde arriba.
(SOFIA LAMORTE)
Por Favio Verona y Fabian Rodriguez
El bajón anímico en
el que cayó Independiente después de las eliminaciones de la Copa Argentina y
la Sudamericana del año pasado fue una avalancha irrefrenable que arrastró a
varios jugadores hacia un nivel subterráneo. Uno de los grandes desafíos que
Ariel Holan deberá afrontar con éxito es levantar a esos futbolistas que están
muy por debajo de su techo de rendimiento.
El Rojo apenas puede incorporar dos refuerzos si decide
dejar sin acción en el torneo local a Meza o a Leandro Fernández, quien se
recupera de una rotura de ligamentos. No tendrá mucha más materia prima
disponible de la que hay hoy. Y será tarea del entrenador recuperar a aquéllos
que se desvalorizaron después de un semestre cargado de frustraciones. Rigoni,
Torito Rodríguez, Ortiz, Denis y Toledo son algunos que integran esa lista.
Sánchez Miño y Damián Martínez, quienes llegaron en los albores del ciclo de
Milito, son otros que nunca demostraron y deberán convertirse en verdaderos
refuerzos de una vez por todas. Albertengo, que desechó una propuesta de
Universidad Católica, estará ante su última oportunidad de demostrar que puede
vestir la camiseta de Independiente después de la maratón de lesiones que
empezó a correr en septiembre de 2015, cuando se rompió los ligamentos y
meniscos de la rodilla izquierda. El caso de Martín Benítez es similar, aunque
la idea del delantero sería emigrar.
“A veces uno toca fondo en el aspecto laboral. Los jugadores
tienen que apelar al espíritu amateur y entender que la carrera no se puede
rifar. Los futbolistas son los principales mortificados cuando no salen las
cosas. Deben saltar esa valla, aprender que en el fútbol hay contratiempos como
en la vida y darse cuenta de que no todos los días aparece la posibilidad de
jugar en un club de esta envergadura. Es el momento de que aparezca la
rebeldía. Sería una pena que dejaran pasar esta oportunidad”, le comentó el
técnico a Olé hace unos días. Holan intentará tocarles el orgullo a los
futbolistas para tratar de encontrar respuestas. Considera que el proceso de
recuperación debe ser gradual y que sus dirigidos sólo podrán soltarse en la
medida en que el equipo vaya adquiriendo confianza a través de un
funcionamiento colectivo que encuentre su combustible en una intensidad propia
de un equipo de Bielsa o Simeone. “Deben tener fortaleza mental. Jugar en un
club con tanta historia es muy fuerte y tienen que poder contárselos a sus
nietos. Deben recuperarse por el bien de ellos mismos”, exigió el entrenador,
quien sabe muy bien cuál es su principal función: “Sacar lo mejor de cada
integrante del plantel”.
Ahora tiene que salir de levante.
Fuente Olé


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.