Por César Menotti
Pelé, Rivelino, Tostão, Gérson, Garrincha, Didí, Vavá,
Amarildo, Clodoaldo... ¡qué futbolistas!
Competir con Brasil en la década del 60 era una cosa
realmente imposible, lo sufrí en carne propia jugando para la Argentina. Pero
mañana, si pudiéramos quitarles la camiseta a ambos equipos en el Monumental,
difícilmente nos daríamos cuenta de que están jugando Brasil y la Argentina.
Hoy en día Brasil tiene a Neymar, es cierto. Y la Argentina a Messi, que no va
a jugar. Pero no creo que veamos en este partido a dos equipos sosteniendo lo
que es la historia del fútbol brasileño y argentino. Es más: creo que ni
siquiera podrá ser parecido a lo que puede ofrecer por ejemplo un partido entre
Bayern Munich y Arsenal. Podrá uno jugar mejor que el otro, podrá haber un merecido
ganador. Pero de lo que estoy seguro, y ojalá me equivoque, es que no hay
ninguna intención en el juego que vaya más allá de sacar algún rédito de este
partido. Con un empate Brasil será feliz. Y no sé si Argentina también.
En el fútbol brasileño hay una decadencia cultural que lleva
ya bastante tiempo. Hubo una continuidad de entrenadores que apostaron a un
Brasil más contundente, más aguerrido, más físico, desconociendo lo que es su
historia. Una historia que empieza a cambiar después de los Mundiales de 1982 y
1986, cuando tenían dos muy buenos equipos que merecían ser campeones del
mundo, con Zico, Sócrates, Falcão, pero sin la suerte necesaria.
Y del lado argentino yo creo que se llevan ya muchos años
sin que se establezca una idea clara. Los jugadores argentinos han trabajado
mucho juntos, en general se conocen, pero no tienen ninguna seguridad de la
idea, porque anteriormente jugaban a otra cosa. Argentina cambió su idea
futbolística en medio del Mundial 2014. Y ahora Martino vuelve a recomponer la
vieja idea de la tenencia, de jugar bien. Pero no la veo a Argentina jugar
bien. Con la ausencia de Messi, Argentina tiene además un terrible problema en
la elaboración del juego. Llega poco a la zona de definición, y cuando lo hace
es muy atolondrada, muy individual. Tampoco ha desarrollado un juego sostenido
que la haga dueño de las circunstancias. Es más bien un competidor más.
Creo, de todas formas, que la Argentina puede mirar con
expectativa su partido ante Brasil. No es un Brasil de temer, y menos jugando
en la Argentina. Dependerá bastante de lo que pueda hacer Neymar, que ha
crecido mucho en los últimos tiempos. Ya no hace solamente el bailecito, la
samba, sino también unos goles impresionantes. Ya desde el corte de pelo se lo
ve más sobrio, más hombre, más cerca de las grandes figuras históricas del
fútbol brasileño. Es un futbolista determinante en los últimos 20 metros, pero
si la marca argentina está firme y le reduce espacios, le va a costar más.
No es ningún secreto que los dos equipos han tenido un
inicio de las eliminatorias con muchas dificultades, pero yo no sé si, como
dicen algunos, van a tener serios problemas para clasificarse al Mundial. De lo
que sí estoy seguro es de que ninguno de los dos sigue pagando unos pocos centavos
por cada victoria. Hoy si apostás por la clasificación de Brasil y la
Argentina, creo que podés recibir una buena suma
Fuente Cancha Llena

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