Es cierto que el fútbol es imaginación y creatividad en el
campo de juego. Es cierto que el fútbol es audacia y codicia en los negocios.
Es cierto que el fútbol es pasión en las tribunas. Es cierto que el fútbol es
planificación y esfuerzo físico mucho más que en el pasado. Pero hoy día el
fútbol incorpora conceptos de las matemáticas que el béisbol, el fútbol
americano y el basquetball aplican desde hace tiempo. Muy interesante una nota
del español diario El País:
Jorge Sampaoli: Sin duda, el Sevilla lo contrató recurriendo
a la Big Data.
Antes de que aparezca un futbolero y recuerde el talento de
Lionel Messi, hay que aclarar que no abundan los Messi. Que los Diego Maradona
y Ricardo Bochini se han terminado. Y que con jugadores más talentosos, el
negocio sin embargo ha crecido y crecido y crecido. Con tanto dinero en juego,
el riesgo es enorme, y hay que tomar recaudos porque, a menudo, se gana o se
pierde por una minucia. Y ganar o perder es la diferencia que importa en el
fútbol moderno.
La estadística no sustituye a la creatividad del ser humano.
En el fútbol la irracionalidad ayuda a 'romper' partidos equilibrados, o a dar
vuelta resultados imprevistos. Pero eso no es el promedio sino cada vez la
excepción. La estadística no eliminará los errores porque el rendimiento de un
jugador a veces depende de cuestiones extrafutbolísticas: su situación
familiar, su inserción en la ciudad donde tuvo que radicarse o su relación con
el entrenador y sus compañeros. Pero la nueva estadística está introduciendo
novedades al respecto.
José Luis Mendoza, director de Relaciones Institucionales
del UCAM Murcia, equipo de la Segunda A de España, fue a la Universidad de
Berkeley en 2009, relató Jordi Pérez Colomé en El País, de Madrid. Y en USA él
descubrió que la estadística -habitual en béisbol, baloncesto y fútbol
americano- iba a alcanzar al fútbol. Unos años después de volver a España,
buscaba un método parecido para el UCAM Murcia. No encontró nada, hasta esta
temporada, cuando comenzó a trabajar con otros 2 españoles, radicados a USA:
> David Rueda, quien vive en Florida, donde creó Origami
Sports, una empresa de Big Data sobre deportes y deportistas.
> Salvador Carmona, un joven de 27 años licenciado en
Económicas con especialidad en estadística por la Universidad de Arizona,
analista de Origami Sports. Carmona maneja una base de datos con 12.500
jugadores de las principales ligas del mundo. Los datos que tiene de cada uno
comienzan con los goles, minutos jugados y disparos al arco pero sigue con
otras precisiones: pases completados, ocasiones creadas, pases entre líneas,
regates (N. de la R.: gambetas) o veces regateado (N. de la R.: eludido). De
ahí salen detalles como que un jugador “promedió 3 regates por 90 minutos de
juego, lo que le sitúan en el top 1% de jugadores de toda Sudamérica” o que “promedia
más de 13 pases completados de más de 35 metros por partido”. Carmona puede
pedirle a su base de datos que le diga qué jugadores tienen unos rasgos
determinados.
Origami trabaja para clientes de la Superliga española, la
Serie A italiana y la Premier inglesa.
La contratación de jugadores cambia a partir de la
aplicación de la Big Data que el fútbol la eludía porque, obviamente,
condiciona los polémicos vínculos entre intermediarios/representantes de
jugadores y dirigentes de los equipos.
O sea que por los mismos motivos que el fútbol ha ignorado
la aplicación de la tecnología para darle precisión a una jugada confusa,
inclusive un gol, decidió desconocer las estadísticas como la clave para
conocer si ese jugador que están ofreciéndole tiene antecedentes suficientes
para responder a la necesidad del entrenador.
La clave es la de siempre: comprar barato lo que puede valer
caro más adelante. Pero no es tan sencillo conocer cómo lograrlo.
El Leicester, el Seattle Sounders y el Midtylland -campeones
vigentes de las ligas inglesa, estadounidense y danesa- han usado este tipo de
métodos para formar sus equipos. El uso de estadística en los entrenamientos y
en el análisis del rival viene siendo algo más común, pero en la captación de
jugadores es más innovador.
Volvamos a Jordi Pérez Colomé en El País:
"(...) Un delantero no debería medirse solo por sus
goles sino por sus “goles esperados”. Es una métrica que depende de la
velocidad de la jugada -una jugada normal va a 2,5 metros por segundo-, el
lugar desde el que se chuta (N. de la R.: patea) o la parte del cuerpo. Cuanto
más bajo es el coeficiente de un “gol esperado”, más mérito tiene el jugador
por haberlo metido. Un disparo desde el punto del penal tiene un 0,81 de
probabilidad de ser gol, un remate a puerta vacía (N. de la R.: arco sin
arquero) a un metro de la línea de gol supera el 0,9. Si un delantero mete un
porcentaje alto de sus “goles esperados” y encima son goles difíciles, será
mejor. Ocurre igual con las asistencias. Un jugador que da el último pase
depende de tener un buen delantero que lo meta para que cuente como asistencia.
Con la variable “ocasiones creadas”, ese detalle pierde importancia.
Esta finura en el tratamiento de datos permite definir con
más precisión a cualquier jugador. Los fichajes hoy dependen de los ojeadores
de un equipo: “El proceso natural es seguir muchos partidos durante la
temporada. Se siguen las competiciones de primera, segunda A y B y algunas
extranjeras”, dice Ramon Planes, secretario técnico del Rayo Vallecano. Por
muchos jugadores que vean, ningún ojeador va a ser capaz de analizar todo lo
que hacen los 22 jugadores en un campo en cada partido. Los datos, sí.
“Esta tarde he estado viendo jugadores sub 23 de la segunda
portuguesa, de la 1ra. eslovaca y de la liga noruega”, dice Mendoza, del UCAM.
“Son jugadores que están por encima del rendimiento de su liga y quería ver por
qué”. Los ojeadores tradicionales del UCAM nunca habrían llegado a ese grado de
detalle. Ahora un equipo puede pescar lejos y a jugadores más convenientes. Eso
tiene una ventaja obvia -el rendimiento inmediato- y otra quizá más
interesante: fichar barato y vender caro. (...)".
Es interesante conocer cómo piensan los entrenadores
estadounidenses, que viven aplicando estos conceptos en disciplinas deportivas
que mueven millones, tales como el béisbol, el basquetball o el fútbol
americano. Por ejemplo, Brian Clarhaut, entrenador adjunto del Nyköping BIS
sueco y 1 de los 2 estadounidenses que entrena en Europa. Él explica que no es
común todavía en Europea hacer que una lista de jugadores salga de la
información del Banco de Datos: "Eso es aún nuevo y revolucionario".
“Si tienes un extremo (N. de la R.: delantero) que quiere
más dinero, debes mirar más allá de sus goles y asistencias: precisión en los
desplazamientos, ocasiones creadas. Hay que contar su historia en números”,
dice Remy Cherin, quien representa a Remington Ellis Management, otra empresa
de Big Data estadounidense.
Enseguida aparece el caso del Sevilla, un club que aplica
estos conceptos, y que entrena un argentino: Jorge Sampaoli.
El Sevilla tiene una dirección deportiva de 16 personas, que
tienen asignadas ligas que siguen y van identificando a jugadores puntuales.
Con esa información, hacen una lista: “Entre los 100 centrales que pueden venir
al Sevilla, hemos visto a 99 y los técnicos dicen que 20 de esos pueden jugar
en el equipo titular. Ese primer filtro es subjetivo”, dice Jesús Olivera,
analista de la dirección deportiva. Esa lista se pasa al director deportivo,
Monchi (Ramón Rodríguez Verdejo), y a sus ayudantes y “deciden que hay 10
elegidos”, dice Olivera. “Entonces es cuando empiezas a ir al detalle con
estadísticas porque si intentas ver el detalle de los 100 te puedes volver
loco”, dice Olivera.
Él dice que sabe que hay modelos que pueden perfeccionar
todo el proceso, y no solo mirar 100 sino 1.000 o 10.000, pero aún no lo hacen:
“Que haya programas estadísticos que tengan sensibilidad para el juego es
complicado”, dice, pero admite que el futuro va en esa dirección: “El Big Data
es denso, requiere más trabajo porque tienes que guardar el equilibrio entre la
ingeniería informática y el deporte”. Por ahora, el Sevilla no tiene ningún
ingeniero ni economista en la secretaría técnica. Olivera no descarta que
llegue alguno pronto.
Pero los Seattle Sounders, campeones de la Major League
Soccer (así se llama la liga en USA) sí tienen a su ingeniero de análisis desde
2013: Ravi Ramineni, un ex Microsoft.
Que los Sounders sean los campeones no es casualidad. Su
rival en la final, el Toronto FC, también había invertido en un equipo propio
de análisis de datos.
Los Sounders no toman sus decisiones basados solo en datos,
pero “cuando hay datos, no tomamos ninguna decisión sin mirarlos”, dice
Ramineni.
Los datos no son fáciles de recoger. El método es una
evolución informática de los tradicionales palotes para contabilizar jugadas:
“Podemos decir cuántas veces ha tocado el balón un jugador, con qué parte del
cuerpo, dónde y en qué segundo”, según Chechu Fernández, director de producción
de Opta, otra empresa de Big Data futbolero.
Fernández agrega que el instante en que el jugador toca el
balón es importante, porque permite calcular la velocidad de una jugada.
Opta sigue con detenimiento la evolución de 20 ligas en el
mundo.
También hay empresas -las 2 principales son Instat o
Wyscout- que recortan los videos de miles de partidos para reunir todos los
regates o contraataques de 1 jugador determinado.
Este método requiere de un entrenamiento especial para los
empleados que introducen los datos.
Según Ramineni “es muy primitivo”. Ramineni aspira a tener
la posición exacta de los 22 jugadores en cada segundo del partido.
Esto ayudaría a algo importante: los equipos que juegan el
fútbol cediéndole la pelota al adversario. En esos casos, el resultado del
análisis puede ser engañoso.
Matthew Benham, propietario del club inglés Brentford y del
club danés Midtjylland, quien ha hecho su fortuna con modelos estadísticos en
una casa de apuestas, contó en la conferencia Matchbook Traders, de 2015: “Un
jugador puede ser bueno en robos (N. de la R.: quitarle la pelota al
adversario) y tackles [entradas] pero quizá es más vistoso que otro en quien no
te fijas porque es más sigiloso que quienes van con todo. Por otro lado, ¿está
el jugador haciendo muchas entradas porque está mal ubicado?”.
La estadística en el fútbol tiene sus problemas: los pies
son menos fiables que las manos. “Las acciones con las manos son más
reproducibles porque su precisión es mayor que la de los pies”, dice Rafa
Monfort, ojeador de Udinese y Watford.
Los creadores de Opta, por ejemplo, fueron 2 especialistas
en balonmano.
Otra dificultad: son 11 jugadores. Uno de los mayores retos
de los analistas es definir la aportación de un jugador a su equipo y cuál
sería su rendimiento con 10 compañeros diferentes a los que tiene.
Fuente Urgente 24

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